Doble estreno en Disney+

'American horror story': diez años de terror catódico (y los que quedan)

Una imagen de ’American horror stories’.

Una imagen de ’American horror stories’. / Disney+

  • Un mes antes del décimo aniversario de la franquicia llegan su 'spin-off' 'American horror stories' y la décima entrega de la serie madre

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Juan Manuel Freire
Juan Manuel Freire

Periodista

Especialista en series, cine, música y cultura pop

Escribe desde Barcelona

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El próximo 5 de octubre se cumplen diez años del estreno, en la cadena de cable FX (en España fue el 7 de noviembre en Fox), de una serie que ayudó a establecer un par de tendencias clave en la tele moderna: el terror gráfico como opción de futuro (sin ella, quizá nunca habríamos visto a Rosa Salazar vomitar un gato en 'Nuevo sabor a cereza') y las posibilidades paradójicamente ilimitadas de la serie limitada, miniserie, antología o como queramos llamarla. 

Todo empezó ese octubre de 2011 con 'American horror story', a secas, la miniserie que se adelantó dos años a 'Expediente Warren' en reanimar el concepto de la casa encantada. En temporadas posteriores, el hoy todopoderoso Ryan Murphy y su socio Brad Falchuk fueron introduciendo nuevos temas y/o escenarios principales: un manicomio en 'Asylum' (2012-2013), un aquejarre de brujas en 'Coven' (2013-2014), un circo ambulante de monstruos en 'Freak show' (2014-2015), los Estados Unidos de Trump en 'Cult' (2017) y un sangriento campamento de verano en '1984' (2019). Cambian las tramas, pero no tanto los actores: repiten a conciencia Evan Peters, Sarah Paulson o Denis O'Hare

Murphy y Falchuk superan la ansiedad de la influencia dejando bien claro, sin problemas, de dónde beben y con qué se divierten, casi como en un constante juego de '¡Adivina la referencia!'. Constante y velocísimo: si algo se puede criticar al dúo de creadores, es su escasa confianza en la paciencia del espectador, que les ha llevado por momentos a encadenar momentos chocantes sin sentido de la mesura ni el suspense. Una excepción a esta regla fue la sexta temporada, 'Roanoke', inquietante (meta)juego con los formatos del falso documental y el metraje encontrado.  

Doble hachazo de 'AHS' 

La semana pasada, Twitter ardió en excitación con la incorporación a Disney+ de las nueve primeras temporadas de 'AHS'. Durante el resto del mes, la expansión de la franquicia y la locura continuarán con el estreno del 'spin-off' 'American horror stories' (miércoles, día 8; estreno con tres primeros episodios) y de 'American horror story: Double feature', décima temporada de la serie madre (22 de septiembre en V.O.S.E. y 13 de octubre en versión doblada).

La primera, como sugiere el título, es una colección de historias autónomas, aunque se abre con un doble episodio en autohomenaje a la franquicia. Una adolescente de deseos extremos, Scarlett (Sierra McCormick), se muda con sus padres gays (Matt Bomer y Gavin Creel) a "la casa encantada más famosa de toda la Costa Oeste" (es decir, el escenario de la serie de 2011), cuya leyenda oscura quieren explotar comercialmente. Pero Scarlett se pone cierto traje de goma y empieza a deslizarse por un camino que no puede controlar. 

'American horror story: Double feature' se divide en dos partes: en la primera ('Red tide'), un guionista televisivo medio en crisis (Finn Wittrock), su embarazada esposa (Lily Rabe) y su hija (Ryan Kiera Armstrong) se mudan a la costera Provincetown para el invierno y sufren el asedio de unos vampiros como salidos de Salem’s Lost. En la segunda ('Death Valley'), al parecer, los alienígenas volverán al universo 'AHS' tras la más loca subtrama de 'Asylum'. 

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El productor que lo hace todo

Los más haters de Murphy odiarán saber que a AHS le quedan, como mínimo, otras tres temporadas, y que 'American horror stories' acaba de ser renovada para una segunda tanda. A la vez que diseña estas secuelas, Murphy sigue desarrollando para FX y Disney la antología 'American crime story', de la que hace poco se anunciaron los 'spin-offs' 'American sports story' y 'American love story'. Eso sin contar los proyectos de su lucrativo acuerdo con Netflix. La adicción al trabajo era esto.

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