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'Small axe', cinco grandes películas de Steve McQueen sobre la Inglaterra negra

Movistar+ estrena el jueves la antología del oscarizado director acerca de las luchas de la comunidad antillana de Londres

John Boyega, a la izquierda, en una imagen de ’Rojo, blanco y azul’.

John Boyega, a la izquierda, en una imagen de ’Rojo, blanco y azul’. / BBC / Amazon Studios

  • Entregas de la serie como 'El Mangrove' y la histórica 'Lovers rock' han ocupado puestos altos en las listas del mejor cine del año

  • Hablamos con el actor John Boyega (Finn en la última trilogía de 'Star wars') sobre otro de los mejores filmes de la colección, el drama policial 'Rojo, blanco y azul'

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'Small axe' es, a la vez, historia del cine y de la televisión, esos medios que algunos se empeñan en enfrentar, cuando en realidad cada vez tienen más en común. Hablamos de un lote de cinco películas del gran artista y cineasta Steve McQueen, el hombre que nos descubrió a Michael Fassbender en el crudo drama carcelario 'Hunger' (repitió con el actor en 'Shame') y que en el 2014 recogiera el Oscar a la mejor película por '12 años de esclavitud', su adaptación de la autobiografía de 1853 de Solomon Northup, violinista neoyorquino al que se secuestraron, exportaron a Louisiana y convirtieron en esclavo.

Pero hablamos de cinco películas que solo podrán verse en televisión: el ambicioso proyecto, una exploración de las luchas y los gozos de la comunidad antillana de Londres entre los sesenta y los ochenta, ha sido coproducido por la BBC y Amazon; aquí empezará a verse el jueves, día 7, a través de Movistar+, a razón de una entrega por semana.

La creación de McQueen ha reavivado el mismo debate que generaron 'Berlin Alexanderplatz' o el reciente lifting de 'Twin Peaks': ¿esto son series o solo películas troceadas o disponibles en televisión? ¿Las series dirigidas por autores renombrados (Fassbinder, Lynch) son obligadamente más cine que las firmadas por nombres menos conocidos? La segunda entrega de 'Small axe', ese excelso canto a la felicidad negra llamado 'Lovers rock', ha sido elegida película del año en 'Sight & sound', que no incluye la antología en su 'top' de series. La misma antología es tercera serie del año en 'The Guardian'.

Quizá lo ideal, lo más sano y saludable, sería dejarlo todo en narrativa audiovisual y empezar a disfrutar sin barreras semánticas de las maravillas que llegan hoy en día desde toda clase de plataformas, con toda clase de formatos. La propia 'Small axe' reúne en sí misma infinitas posibilidades: su primer episodio dura lo que un largo estándar en el 2020 (127 minutos); otros, como las buenas películas de antaño (80 minutos), y algunos como un episodio de 'Ozark' (alrededor de una hora). Las historias se han capturado en 35 mm, o en 16 mm, o en digital. Para desarrollar esta especie de breve historia del racismo británico, McQueen tira del drama judicial, el experimento musical, el thriller policial circunspecto, el biopic más sucinto y el melodrama 'kitchen sink'.

Episodios que merecían ser contados

Todas las historias son reales, algunas más conocidas que otras. Pero incluso la que más apareció en prensa merecía el recuerdo y el sublime tratamiento fílmico de McQueen: nos referimos a 'El Mangrove' (7 de enero), la historia del juicio de 1970 contra los Mangrove Nine, un puñado de activistas que cometió el (supuesto) crimen de protestar contra las redadas policiales discriminatorias en el restaurante antillano del título.

Para 'Lovers rock' (14 de enero), quizá la entrega más celebrada, McQueen se ha basado en la historia de una familiar, una tía propia, que por las noches se fugaba (con permiso de su padre, aunque no de su abuela) a gloriosas 'blues parties', fiestas privadas de pago, para bailar las románticas del reggae.

'Rojo, blanco y azul' (21 de enero) se centra en la figura real de Leroy Logan, científico forense que, tras sufrir su padre un ataque a manos de dos agentes, decide hacerse él mismo policía y tratar de cambiar el sistema desde dentro. John Boyega (el Finn de la última trilogía de 'Star wars') tuvo ocasión de hablar con el verdadero Logan para componer el personaje: "Sobre todo, quería conocer a fondo el trasfondo de sus decisiones", explica el actor en una videoconferencia. "Quería comprender al hombre tras esa decisión, el hombre lo bastante fuerte para tragarse los conflictos y darnos la representación que necesitábamos en la fuerza policial. Hablamos de un hombre negro que decidió sumarse a una institución que su comunidad, su propia gente, no apoyaba. Lo hizo aunque su padre fue atacado por la policía".

En el fondo, 'Rojo, blanco y azul' es la historia de un padre y un hijo, de las lagunas que los distancian y el abrazo que McQueen captura desde la distancia. "Creo que lo más bonito de todo esto –dice Boyega– fue tener toda clase de conversaciones importantes en el rodaje. Tuve que hablar a mi padre de ficción [Steve Toussaint] sobre mi padre y nuestra dinámica, y él a su vez me habló del suyo. En realidad, Steve logró colar sus propias historias incluso en la película. Aportaba partes de diálogo de su propia vida y a McQueen le parecía bien”.  

Boyega llegó a McQueen a través de Fassbender; no tiene problema en reconocerlo. "Aprendí sobre McQueen mientras seguía la carrera de Fassbender. 'Shame' es de mis películas favoritas. Está llena de prodigios formales. En mi capítulo, hay un momento en que Leroy llega con su novia a la que será la casa de ambos y se emocionan mirando todo. Steve deja la cámara en lo más alto de una escalera; a veces, ni siquiera ves a los personajes. Eso es algo que ya podía hacer en 'Shame'". 

El último doble nocaut

En la penúltima entrega, 'Alex Wheatle' (28 de enero), McQueen recorre partes significativas de la vida del escritor juvenil británico del título: su infancia en un hogar de menores en Surrey, su llegada a Brixton (donde se metió en la cultura del 'sound system') y su paso por prisión tras los disturbios en el distrito de 1981. 

Rodada con la textura granulada de una serie BBC de los setenta, 'Educación' (4 de febrero) sigue las tribulaciones de Kingsley, un chaval que aspira a ser astronauta y a jugar con el Tottenham, pero que ve cualquier sueño truncado cuando el sistema le arrincona sin verdadero motivo a una dudosa escuela para niños con necesidades especiales. Hay un momento feliz al son del 'Lazy Sunday' de Small Faces, pero sobre todo hay rebanadas de tristeza inmensa.

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Hablando de música: así es, la serie (o, perdón, la colección de películas) se llama así por el proverbio africano popularizado en Jamaica y el Caribe con la canción 'Small axe' de Bob Marley & The Wailers: "Si tú eres el gran árbol, nosotros somos la pequeña hacha". Hasta los más gigantes pueden verse derrumbados si muchos supuestos pequeños deciden unir sus fuerzas. Más que educar, 'Small axe' quiere inspirar.

La antología, en cinco canciones


Toots & The Maytals, 'Pressure drop' ('El Mangrove')

Según explicó Frederick “Toots” Hibbert en “The Guardian”, este clásico reggae de 1970 es una canción sobre la justicia kármica, así que tiene todo el sentido que suene al final de un duro juicio con final feliz. Baja la presión, sube la liberación. 


Janet Kay, 'Silly games' ('Lovers rock')

La que algunos consideran, no sin razón, mejor escena del cine del 2020 se basa en este himno del género que da nombre al episodio: el lovers rock, o soul con ritmo reggae. Los asistentes a la fiesta la cantan a capella, en pareja, y el mundo se detiene. Su compositor, Dennis Bovell, después grandioso productor pospunk (The Slits, Orange Juice), es uno de los presentes, en un cameo muy sutil.


The Revolutionaries, 'Kunta Kinte dub' ('Lovers rock')

En el extremo opuesto de sensibilidad encontramos este inclemente instrumental dub, una llamada a las armas que los chicos de “Lovers rock” usan para derrochar sus últimas barras de energía sobre el suelo de una casa ajena. Suena no una, sino dos veces. Locura. 


Al Green, 'How can you mend a broken heart' ('Rojo, blanco y azul')

La arquitectura emocional de esta tercera entrega se basa en no una, sino tres canciones de Green; también suenan 'Tired of being alone' y, ya en los créditos finales, 'For the good times'. Pero quizá la selección más inspirada sea esta versión de la composición de Bee Gees. Inspirada por inesperada: no se emplea para describir el desamor, sino el adiós de un hombre a su esposa y familia para iniciar seis semanas de entrenamiento policial.


Small Faces, 'Lazy Sunday' ('Educación')

Uno de los pasajes más felices de 'Educación' y, de hecho, toda la serie se desarrolla en un trayecto de bus en el que el niño Kingsley se dedica, sencillamente, a ser niño. Adecuadamente, mientras tanto suena un clásico mod sobre estar sentado en el arcoíris o cantar canciones sin letra ni melodía.

 

 

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