13 ago 2020

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ESTRENO ESPERADO

'Derry girls', el humor en tiempos de guerra en Irlanda

Netflix estrena la segunda temporada de la comedia norirlandesa situada en el Ulster en los años 90, todo un clásico instantáneo

Juan Manuel Freire

Una imagen de la segunda temporda del ’Derry girls’.

Una imagen de la segunda temporda del ’Derry girls’.

A principios del año pasado, la serie de Channel 4 'Derry Girls' demolió expectativas al ofrecer todo lo que no se espera de una historia situada en Irlanda del Norte en la época de los Troubles (en su tercera década, los 90, para ser precisos): sentido del humor, mujeres que no son víctimas… El público británico respondió a la propuesta, sobre todo en Irlanda del Norte, donde se convirtió en la serie más exitosa de la historia. Pero la creación de Lisa McGee ('Raw', 'London Irish') también caló fuera de las islas, después de que Netflix se decidiera a estrenar su primera temporada casi un año después.

La llegada a Netflix, este viernes, de su segunda temporada (con solo cinco meses de diferencia respecto al Reino Unido) es digna de algarabía. Toda la algarabía de sus heroínas adolescentes, que pese al título de la serie en realidad no son tan solo chicas.

La heroína principal es Erin Quinn (Saoirse-Monica Jackson), quien se cree una genio de la literatura, pero suele recibir señales que refutan esa idea. La acompañan en su intenso día a día su excéntrica prima Orla (Louisa Harland), ese manojo de nervios gay llamado Clare (Nicola Coughlan), la siempre calenturienta Michelle (Jamie-Lee O'Donnell) y el apocado primo inglés de esta, James (Dylan Llewellyn), el nuevo chico de la escuela católica para chicas Nuestra Señora de la Inmaculada. El nuevo y el único.

James no recibe tantas atenciones como reprimendas, más que nada por el mero hecho de ser inglés. El amor más duro lo recibe de su propia prima. En el tercer capítulo de la primera temporada, mientras el grupo estudia para un examen de historia, se le ocurría decir en voz alta: "No diferencio las rebeliones de las sublevaciones". A lo que su prima contestaba: "¿Y de quién es la culpa? Si hubieseis dejado de invadirnos, habría menos que empollar. Putos ingleses".

Al parecer, así de directos pueden ser en Derry. En esta comedia, gran parte del humor nace de las brutalidades que se dirigen unos seres queridos a otros. La madre de Erin (Tara Lynne O’Neill) a su marido (Tommy Tiernan). El padre de la madre de Erin (Ian McElhinney) a su yerno. Todas las 'girls' unas a otras. Todos se dicen las peores cosas, pero a la vez no cuesta nada apreciar la fortaleza de sus lazos; una emoción poderosa, en algún caso producto del contexto histórico, puede aparecer por sorpresa, cogerte por el hombro y no soltarte hasta días después. En 20 minutos, un episodio de la ligera 'Derry girls' condensa más vida que muchas temporadas completas de series que se las dan de importantes.

Todo en ella resulta efectivo y mágico, el resultado de la suma de guiones que son orfebrería cómica y transpiran autenticidad y sentido de lugar (McGee, la creadora, se ha basado en sus propias experiencias adolescentes en Derry durante los 90); la dirección precisa de Michael Lennox, y unos jóvenes actores sorprendentes, de química explosiva, a los que seguramente vamos a ver en muchas partes en los próximos años. La segunda temporada resulta, si cabe, aún más efectiva y mágica, sobre todo en los episodios dedicados a sendas excursiones para entenderse con chicos protestantes o ver un concierto de Take That. O, como dice la madre de Erin, This And That.

La música es capital en 'Derry girls' y sirve para reforzar no solo el componente nostálgico, sino también la comicidad: véase el uso recurrente de los arranques de 'Saturday night' de Whigfield ("¡dee dee na na na!") o 'All that she wants' de Ace Of Base para reforzar, respectivamente, el aura de delirio y el suspense. Todo encaja, todo fluye y te desencaja. 

Dónde ver las 'Britcoms'

No hace tanto tiempo, poder ver legalmente una 'sitcom' británica pasaba por apoquinar el DVD o Blu-ray de importación, lanzado a precio abusivo en cuanto se acababa de emitir una temporada. La ruina ya lo es un poco menos gracias al auge de la tele de pago y las plataformas de 'streaming': ahora podemos contar con que llegarán a nuestras pantallas, por menos dinero, no todos, pero sí algunos de esos títulos tentadores con reseñas de cuatro o cinco estrellas en 'The Guardian'.

Algunos avisos para navegantes, aunque quizá no hagan falta: se puede recuperar la carrera de Phoebe Waller-Bridge a través de Netflix ('Crashing') y Prime Video ('Fleabag'); repasar todas las temporadas de la cruda comedia romántica 'Catastrophe' en Movistar+, o disfrutar de las píldoras de autoterapia conyugal de 'State of the union', escritas por Nick Hornby y dirigidas por Stephen Frears, en HBO. Felices visionados.