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MONOLOGUISTAS SALVAJES

'After Life' y 'Fleabag', 50 sombras del humor negro

Ricky Gervais y Phoebe Waller-Bridge perfilan dos personajes tan agrios como magnéticos, de esos que odiarías en la vida real, pero que te pirran en la pantalla

Roger Pascual

Phoebe Waller-Bridge, en una foto promocional de la nueva temporada de ’Fleabag’.

Phoebe Waller-Bridge, en una foto promocional de la nueva temporada de ’Fleabag’.

¿Dónde está el límite del humor? ¿Está bien hacer bromas con temas tan espinosos como la pederastia o el suicidio? Estos son algunos de los terrenos que exploran 'After Life' y 'Fleabag', donde los monologuistas británicos Ricky Gervais y Phoebe Waller-Bridge bailan un zapateado sobre la frontera de lo políticamente correcto, perfilando 50 tonalidades de humor negro.

En 'After Life', Gervais saca a relucir lo mejor de su viperina lengua abordando un tema tan delicado como el de la muerte y el luto. Después de saltar a la fama con el desternillante David Brent de 'The Office' y presentar con estilo corrosivo cuatro ediciones de los Globos de Oro, en esta serie de Netflix interpreta a un periodista amargado tras la muerte de su esposa que se dedica atormentar a todo aquel que le rodea. Como si fuera un trol de Twitter, a su lado el doctor House parece Miss Simpatía. Amargado y hastiado, este misántropo se ríe de drogadictos, de prostitutas, de obesos e incluso no duda en amenazar con un martillo a un niño... Pero, bajo una espesa capa depresiva y cinismo, esta melancólica serie se acaba convirtiendo en un canto a la vida. 

Waller-Bridge ha protagonizado uno de los retornos más esperados. 'Fleabag', que nació como obra de teatro que pretendía retratar con crudeza la vida cotidiana de una treintañera, ha vuelto a dar en el clavo. Si la primera temporada ya fue una de la sensaciones por su irreverente estilo, la segunda (disponible desde el 17 de mayo en Amazon Prime) va un paso más allá. Como el personaje de Gervais en 'After life', la vida de la protagonista está marcada también por la muerte, en este caso la de su amiga, con la que regentaba una cafetería. Fleabag es como si Hannah Horvath, la egocéntrica 'millenial' de 'Girls', se hubiera mudado sin sus amigas al cumplir los 30 años de Nueva York a Londres y hubiera decidido empezar a tomar una dosis doble de mala leche en su té de las cinco. Si a la disfuncional vida sexual amorosa de 'Fleabag' se le añade ahora un cura, qué puede salir mal. Una muestra más del talento y creatividad de Waller-Bridge que, entre la primera temporada (2016) y esta, creó 'Killing Eve', uno de los exitazos del año pasado, y que acaba de reescribir el último Bond. 

Los protagonistas de 'After Life' y de 'Fleabag' son personajes tan agrios como magnéticos, de esos que odiarías en la vida real, pero que te pirran en la pantalla. El humor británico de Gervais y Waller-Bridge sigue la estela de otros monologuistas como los norteamericanos Larry David y Louie CK, que no han dudado en bromear sobre tabús como la violación. En el caso de Louie, sus chascarrillos se le volvieron en contra después de recibir cinco denuncias de acoso, que él mismo reconoció que eran ciertas y que cortaron de raíz su carrera televisiva.