28 nov 2020

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PSICOLOGÍA

La nueva normalidad con niños: cómo adaptarnos a este proceso

Los más pequeños necesitan tiempos de adaptación a las nuevas rutinas

Ángel Rull

Una madre coloca a su hijo una mascarilla para evitar el contagio de coronavirus

Una madre coloca a su hijo una mascarilla para evitar el contagio de coronavirus / Inaki Berasaluce (Europa Press)

Con el paso de los días, vamos retomando viejas rutinas, aunque haya todavía límites de seguridad. Podemos salir a pasear, algunas personas vuelven al trabajo y nos adaptamos al uso continuado de la mascarilla. Seguimos determinadas franjas horarias para hacer las tareas, hay algo menos de flexibilidad y la prudencia sigue vigente. Las personas que tienen que vivir esta nueva normalidad con niños ven que el esfuerzo para adaptarse es doble. Tienen ellos mismos que gestionar lo que sienten y la logística de toda su vida, enseñando a sus hijos a hacerlo también y teniendo aún más prudencia que los demás. Esto no siempre es fácil e implica saber que todo lo que hacíamos anteriormente ahora es diferente.

Cualquier nueva situación con niños lleva un periodo de adaptación y emociones negativas que hay que gestionar en todo el proceso. El miedo, la rabia o la tristeza pueden aparecer en el ambiente de nuestras casas cuando la nueva normalidad se impone. Hay que buscar la forma de no solo tener cuidado con las medidas de seguridad y las normas, sino irnos a un plano psicológico desde el que ayudarnos a nosotros mismos y a nuestros hijos. Esa tarea es la que nos toca ahora llevar a cabo.

Seguridad emocional

Los niños pasan por diferentes etapas a lo largo del año que llevan periodos de adaptación, como las vacaciones o la vuelta al cole. En esos momentos nos damos cuenta que no todo es fácil para ellos. Aunque tienen un gran poder de adaptación, a nivel emocional pueden sufrirlo. Somos los padres los que hacemos de apoyo y les ayudamos en esas transiciones. En estos momentos, la crisis sanitaria y cómo ha ido evolucionando todo nos exige también adaptarnos, con un esfuerzo a todos los niveles. Un proceso doble, tanto con nosotros mismos como con nuestros hijos.

A través de los siguientes puntos podremos regular nuestras emociones y a las de nuestros hijos, mantener las medidas de seguridad y adaptarnos a la nueva normalidad:

1. Atento a las normas

Infórmate bien de las normas, de las reglas impuestas y de cuál es la forma más factible de aplicarlo a tu vida. Intenta que esta parte esté gestionada únicamente desde una perspectiva racional, sin plantearnos cómo nos hace sentir o si es justo o no.

2. Suelta el control

La situación es la que es y no nos servirá de nada introducir rabia o frustración. Céntrate en lo que sí puedes cambiar o gestionar y suelta todo aquello sobre lo que no tienes ni debes tener control.

3. Emociones positivas

No todo en esta situación es malo. De hecho, muchas personas han visto reforzadas sus relaciones durante la cuarentena. No es que todo tenga un lado bueno, pero sí determinadas consecuencias positivas.

4. Aprovecha las salidas

Dentro de las normas y con todas las medidas de seguridad, busca el contacto con el exterior. Los paseos no son como antes, la logística cuesta más, pero sí es importante que salgamos, dentro de nuestras posibilidades de casa. Si seguimos evitando el exterior o permanecemos en la queja, no podremos avanzar.

La distancia de seguridad, las franjas delimitadas para salir a la calle o las restricciones en nuestro día a día generan en cualquier persona, al menos, sensaciones de estrés. Esto se complica si vivimos todo con niños pequeños. Sin embargo, lo que al principio podría ser desbordante, debe empezar a gestionarse de otra forma mucho más válida para nosotros. La nueva normalidad no tiene que ser tan mala.

Ángel Rull, psicólogo.