29 oct 2020

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PSICOLOGÍA

No me concentro: consejos para el teletrabajo en tiempos de coronavirus

El brote de Covid-19 impulsa un modelo laboral al que no estamos acostumbrados

Ángel Rull

El teletrabajo alcanza los 1,43 millones en España y anota el mejor registro nacional en el segundo trimestre del 2018.

El teletrabajo alcanza los 1,43 millones en España y anota el mejor registro nacional en el segundo trimestre del 2018.

Muchas empresas están apostando por el teletrabajo en esta crisis sanitaria del Coronavirus. Aunque algunas ya habían tenido ocasión de hacerlo, se limitaba a hechos puntuales. Hacerlo un día de forma aislada es relativamente fácil, el problema es saberlo convertir en rutina y que la productividad y el rendimiento sigan altos, sin la presión de tener un jefe o la supervisión de los demás compañeros de equipo.

Cuando nuestro cerebro se enfrenta a un cambio, empieza a detectar todas aquellas amenazas y todos esos puntos positivos de la nueva situación, pero no siempre es realista. Ve la oportunidad de estar más cómodo en casa, pero no es capaz de ver cómo podemos vernos sobrecargados al darnos cuenta que hay más distracciones y pérdidas de tiempo. Y es que, en tiempos de teletrabajo continuado y obligado, no siempre sabemos adaptarnos o ceñirnos a una rutina en nuestra propia casa. Sin embargo, hay varias pautas que podemos seguir para ser productivos y tener más tiempo libre.

La oficina en casa

Nos levantamos, nos duchamos y desayunamos, vamos a la oficina, charlamos con los compañeros y empezamos a trabajar. Entre pausa y pausa, vamos desarrollando nuestra rutina habitual en el trabajo. Aunque pueda haber imprevistos o no todos los días sean iguales, sí nuestro cerebro detecta un orden y una rutina. Es en estos entornos donde alcanza sus niveles altos de productividad. Cuando salimos de aquí, como ocurre en el teletrabajo, podemos vernos más oxigenados durante unas horas o los primeros días, pero después el rendimiento empieza a caer hasta desaparecer.

Al no sentir la presión de los jefes o los compañeros y sumarle las numerosas distracciones que tenemos en casa, trabajar a través de la pantalla y en la comodidad del sofá acaba convirtiéndose en un problema. Estamos bien, pero solo al principio. Podemos perder fácilmente la concentración y viendo cómo el rendimiento no se mantiene, generándonos culpa o sensación de estrés y ansiedad. Aunque no tiene que ser así siempre.

A través de las siguientes pautas podemos empezar a teletrabajar de forma óptima y cómoda:

1. Lugar tranquilo

Lo ideal es que podamos reproducir de la forma más exacta las condiciones que tenemos en nuestra oficina, como un espacio únicamente destinado a trabajar o el silencio. Intentaremos buscar en casa lo que más se asemeje y lo que más nos ayude a concentrarnos. Durante un tiempo, ese espacio solo se destinará a trabajar, nada más.

2. Comodidad

Lo que sí debe ser diferente a la oficina, es la comodidad, sin que esta nos lleve a la pereza o al sueño. Tenemos la oportunidad de acomodarnos mejor, tener más espacio o, incluso, trabajar algunos ratos de pie. Siempre podemos modificar el entorno, ya que vamos a pasar varios días en el mismo sitio.

3. Descanso

Al principio, ya que podemos no tener que cumplir un horario, realizamos un sobreesfuerzo para que todo el trabajo quede hecho en el menor tiempo posible. Esto nos ayuda el primer o segundo día, pero después vemos cómo hemos perdido fuerza. Lo recomendable es espaciar el tiempo de trabajo y hacer descansos pautados y cortos.

4. Rutina

Debemos mantener el mismo horario para despertarnos, especialmente si llevamos mucho tiempo haciéndolo así. Ese tiempo extra que no vas a dedicar a los desplazamientos lo puedes usar para tomar café en silencio o planificar el día y los objetivos semanales.

El teletrabajo es una de las opciones laborales que se van barajando para el futuro. Muchas personas ya lo han ido combinado con ir de forma presencial a la oficina, pero los cambios sociales nos han llevado estos días a declinarnos solo por el teletrabajo. Ante este cambio brusco, puede que no estemos acostumbrados y necesitemos hacer pequeños ajustes que nos hagan seguir siendo productivos.

Ángel Rull, psicólogo.