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PSICOLOGÍA

¿Cómo puedo hablar de sexualidad con mis hijos?

Abordar el sexo resulta incómodo tanto para los padres como para los hijos

Ángel Rull

Una madre hablando con su hija.

Una madre hablando con su hija. / 123RF

Con la llegada de la pubertad, antes de la adolescencia, los hijos empiezan una nueva etapa en la que la sexualidad toma especial protagonismo. En esta fase aparecen nuevos interrogantes para los que buscarán las respuestas, muchas veces, fuera de casa, a través de amigos igual de desorientados y creando falsos mitos y realidad que pueden hacer que se formen una idea equivocada de lo que son las relaciones sexuales o la autoexploración. No buscan resolver sus dudas con los padres, ya que existe aún un tabú y no hay una zona segura para expresarse.

Los padres acompañan a sus hijos de forma cercana durante los primeros años de vida y de una forma más distante a medida que crecen. Forma parte del ciclo vital y es muy positivo para ambas partes. Hacia los 10 o 12 años, empiezan a reclamar una mayor independencia, coincidiendo con el descubrimiento sexual. Se acentúa una barrera y puede desaparecer la confianza que en etapas anteriores sí existía. Una forma de retornar a esa confianza es a través de las conversaciones sobre el sexo.

Así se inicia

Los niños y los adolescentes son especialmente sensibles a los mensajes que reciben o las conversaciones que se entablan con ellos. Si queremos hablar de sexo, no podemos empezar de cualquier forma. De hecho, antes de que llegue la pubertad debemos haber allanado el terreno. Para ellos, antes las preguntas de nuestros hijos que empiezan a aparecer a muy temprana edad, no debemos cerrarnos ni decir que es algo malo o solo para los adultos. Las respuestas las adaptaremos a su curiosidad, sin dar más detalles de la cuenta y teniendo en cuenta su edad. Para aquellas preguntas que aún sea pronto, les indicaremos que, más adelante, hablaremos de ello y responderemos a esa y más cuestiones.

El sexo no debe ser censurado ni estigmatizado. Hacerlo no evitará que nuestros hijos maduren, ni hablar sobre sexo adelantará sus impulsos sexuales. Todo sigue un ciclo natural físico que poco o nada tiene que ver con la educación. Por tanto, esquivar los temas solo hará que se cree una concepción negativa que repercutirá en la edad adulta y que no haya un clima de confianza donde preguntar los dudas o, incluso, exponer los problemas.

Conversaciones de sexo

La maduración sexual va unida a cada persona, apareciendo antes en unos niños y niñas y más tarde en otros. Es inevitable y con ello van apareciendo cuestiones, incluso años antes de que esto ocurra. Desde el principio debemos ser honestos, no mentir y adaptar nuestras respuestas a lo que nuestro hijo esté preparado para entender. Llegada la pubertad, deberá haber una charla generalizada donde creemos confianza y podamos expresar temas comunes que suelen ser motivo de duda, como la menstruación, la masturbación o las relaciones sexuales con protección.

¿Cómo podemos hablar de sexualidad con nuestros hijos?

1. Momento adecuado

Sentarse simplemente a hablar puede ser incómodo y no venir a cuento. Lo aconsejable es aprovechar escenas en televisión o que ellos mismos expongan la duda para iniciar el tema. Puede aprovecharse unas vacaciones, donde se esté disfrutando y donde se sienta una mayor conexión los hijos.

2. Empatía

Tendemos a mirar a los niños y los adolescentes con los ojos de un adulto, lo que crea un desequilibrio donde no nos ponemos en su lugar. Los adolescentes se sienten perdidos e incomprendidos, como también nos sentimos nosotros con 12 años. Genera empatía para hablar.

3. Sinceridad

Los hijos son los mayores detectores de mentiras, ya que nos conocen y analizan más de lo que nosotros creemos. Ser honestos, hablar sobre que para nosotros también es algo incómodo o que a su edad había muchas preguntas que nadie nos respondía nos acerca y hace que ellos se tranquilicen.

4. Permite que se exprese

La conversación no es unilateral. Sus preguntas, sus dudas y sus inquietudes están ahí para ser entendidas y escuchadas. Solo así la conversación merecerá la pena.

5. Emociones

Al hablar de sexo, solemos hacerlo de una forma o muy mecánica o demasiado emocional, cuando la sexualidad implica siempre gradiantes de emociones. Ni el sexo va unido siempre a la persona a la que amamos ni es algo frío. Las emociones van unidas y debemos hablar de ellas.

Hablar de sexo con nuestros hijos es algo incómodo que pretendemos evitar, como si con el paso del tiempo todo pudiera resolverse solo. Sin embargo, nuestros hijos también necesitan nuestras orientaciones, incluso en aquellos momentos donde podemos estar casi igual de perdidos. Como padres les ayudaremos a encontrarse, y nosotros creceremos con ellos.

Ángel Rull, psicólogo.