06 jun 2020

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PSICOLOGÍA

Vegano y vegetariano: cómo se producen los cambios psicológicos

Cada año crecen las cifras de personas que abandonan la dieta omnívora

Ángel Rull

Grupo de verduras.

Grupo de verduras.

En España, el 8% de la población adulta es vegetariana, según un estudio. Y, alrededor del 2%, son veganos. Una cifra que ha crecido en los últimos años y que seguirá creciendo. Cada vez más personas dejan a un lado los productos animales de su alimentación y optan por un compromiso hacia los animales que les hace cambiar su estilo de vida. Al principio, los cambios pueden resultar complicados, pero como con cualquier cosa que introduzcamos en nuestro día a día, termina haciéndose rutina. Dicho compromiso viene no solo por la explotación animal sino también por aspectos medioambientales.

"A nivel psicológico, el gran cambio cuando das el paso, es que entra en sintonía lo que piensas con lo que haces, esa disonancia cognitiva desaparece y, evidentemente, aporta una enorme sensación de bienestar y de confianza en uno mismo, algo que ocurre en cualquier ámbito de la vida cuando consigues hacer lo que piensas, más todavía si estás ayudando a otros", dice Álvaro Vargas, autor de "Vegesanísimo" (Planeta, 2019), un libro donde consolida todo el conocimiento que ha ido enseñando en su web, con recetas y trucos, y que ahora pretende también enseñarnos a poder cambiar nuestros hábitos y girar hacia la opción sin productos animales.

Fuera de casa

Siempre que una persona decide llevar a cabo un cambio en su vida, tiene que plantearse cómo va a hacerlo también fuera de casa. Si modificamos nuestras rutinas matutinas o apostamos por el yoga, los cambios no se perciben aparentemente por los demás, por lo que no sentiremos su influencia, positiva en unos casos y negativa en otros. Con la alimentación ocurre lo mismo. "El paso al veganismo no es complicado a nivel nutricional, son una serie de consejos básicos, no difiere tanto la alimentación de un omnívoro con la de un vegetariano o vegano", nos dice Álvaro Vargas. Este es el cambio que ocurre dentro de nuestra propia casa, un paso sencillo en el que solo se tienen que tener en cuenta los alimentos que vamos a consumir.

Pero ¿y qué ocurre cuando sacamos nuestra nueva opción fuera de casa? ¿Cómo debemos llevar la crítica? "La mayor presión es social, con familiares y amigos que te meten miedo porque te pueden faltar nutrientes, cuando lo que a ellos les falta es información, debemos darles esa información de forma amable, no tomarnos su postura como un ataque, sino como una preocupación por nuestra salud, por ello es interesante que antes de dar el paso al veganismo, nos informemos de estas cuestiones nutricionales, para tener siempre la respuesta a mano y que no nos entren dudas tampoco a nosotros", señala Vargas.

Dentro de nosotros

La tendencia natural del ser humano es la de etiquetar y separar en grupos las diferentes cosas con las que nos relacionamos. Es un mecanismo que ahorra tiempo pero que puede llevar al error y la confusión. Por ejemplo, el prejuicio se basaría en este mecanismo, algo que ahora se puede observar cómo gira en torno al veganismo o el vegetarianismo. Sin embargo, aunque creemos que estas opciones sin productos animales conllevan un prototipo de persona, realmente no lo es. "Sí creo que hemos desarrollado una mayor sensibilidad hacia los animales, no los vemos como algo ajeno, como una herramienta para obtener nutrientes, como una fuente de sabor o, en definitiva, como algo muy distinto a los humanos", dice Álvaro Vargas, señalando lo único con lo que podría agruparse a las personas vegetarianas y veganas, la empatía.

Esta opción es recurrente en discusiones a la hora de sentarnos a la mesa, y parece que deben defenderse las ideas y valores incorporados. Para poder sobrellevar la presión social, Vargas nos aconseja: "Simplemente estar firme en que con tus acciones estás haciendo un mundo mejor, no solamente por reducir el sufrimiento animal, sino por el impacto medioambiental que supone la explotación de animales. No entres en grandes discusiones con aquellos que te atacan por una decisión que va a favor y no en contra de nadie, lo único que conseguirás es tu enfado sin que haya cambiado la postura de la otra persona".

Actualmente los beneficios de no consumir carne se van extendiendo desde un punto de vista ambiental y nutricional. Sin embargo, también existe una aportación a nivel mental que convierte esta opción en algo muy saludable, siempre y cuando se sigan las pautas nutricionales imprescindibles y nos podamos enfrentar con respeto a las opiniones opuestas de quienes nos rodean.

Ángel Rull, psicólogo.