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PSICOLOGÍA

Así puedes superar tus inseguridades

La confianza en uno mismo nos predispone a mejores relaciones

Ángel Rull

Una chica joven con inseguridad.

Una chica joven con inseguridad. / 123RF

La seguridad es una habilidad personal que oscila según el lugar en el que nos encontremos o las personas que nos rodeen. Sin embargo, para algunas personas, la falta de confianza es prácticamente constante, lo que les impide relacionarse con fluidez, expresarse o lograr aquello que necesitan para estar bien. Se retroalimenta de la baja autoestima y se extiende a todas las áreas de la vida.

Cuando buscamos el desarrollo y el crecimiento, somos conscientes de que no siempre contamos con todas las herramientas. Una de estas herramientas puede ser la seguridad, lo que hará que no podamos salir de nuestra zona de seguridad para alcanzar las metas. Nos empujará, por tanto, al estancamiento y al malestar.

Signos de inseguridad

¿Cómo sé si soy una persona segura? Esta duda aparece en aquellos momentos en los que nos hemos sentido pequeños y con falta de valía. Como la seguridad depende del momento y del lugar, podemos llegar a tener dudas. Pero la inseguridad puntual se diferencia del rasgo de personalidad inseguro en diferentes aspectos que sí limitarían la vida de quien lo sufre.

Estos signos nos dirían que somos inseguros:

  • Mi lenguaje corporal es cerrado, sin contacto visual.
  • Evito espacios donde tenga que relacionarme con más personas.
  • Si estoy con otras personas, me siento más pequeño.
  • No tiendo a aceptar nuevas experiencias.
  • Me cuesta expresar lo que quiero y lo que necesito.
  • No me gusta llamar la atención.
  • Me quedo anclado normalmente en el pasado.
  • Mi opinión es menos válida que la de otras personas.
  • Me cuesta tomar decisiones.
  • Prefiero que otros tomen las riendas de mi vida.

Elimina la inseguridad

Cuando la inseguridad aparece en nuestra vida, acaba convirtiéndose en un rasgo de nuestra personalidad con el que nos cuesta lidiar y que nos crea complicaciones adicionales. Esa inseguridad hará que no veamos herramientas con las que ya contamos y que, por tanto, nos veamos menos válidos e inseguros. Se retroalimenta y va creciendo.

Para poder tener una vida óptima, tenemos que saber reducir la inseguridad. Poco a poco, a medida que la dominemos, irá desapareciendo y quedará solo de forma residual. A través de las siguientes pautas podrás hacerlo:

1. Situaciones que nunca ocurren

La mayoría de los miedos que tenemos, simplemente están en nuestra imaginación y no llegan a producirse jamás. Sé constante de que solo hay una única realidad a la que tenemos que enfrentarnos. Lo que ocurre en nuestra cabeza no es cierto.

2. Peor consecuencia

¿Qué es lo peor que podría pasar? ¿Realmente es tan malo? Las consecuencias que imaginamos no son tan grandes como el miedo que sentimos. De hecho, lo peor que podría pasarnos en no hacer nada y quedarnos toda la vida estancados.

3. Ocúpate cuando ocurra

No te anticipes. Esa anticipación es la causante de la ansiedad, la cual crece a medida que se le presta atención. Los niños pequeños, al no tener una verdadera conciencia del tiempo, no son capaces de sentir ansiedad por el futuro, por cosas que no han pasado aún. Debemos actuar de la misma forma. Llegado el momento, buscaremos las herramientas necesarias para superar el obstáculo.

4. Imperfección

La inseguridad nace de la sensación de que hay personas mucho mejores que nosotros, que nuestros defectos son más grandes y más importantes. Esa falsa creencia radica en pensar que hay una diferencia real entre unas personas y otras. Si nos ceñimos a la realidad, cada persona tiene una serie de puntos negativos y positivos que conforman su esencia y que hacen que sea única y especial. Sin ser mejor que nadie.

5. Cambia el pensamiento

La inseguridad aparece a nivel cognitivo y físico. Los síntomas físicos son incontrolables y se interpretan como algo negativo. La sudoración o ver que se ha acelerado el ritmo cardiaco nos manda una señal realmente neutra que nosotros interpretamos como algo malo. Cambia esa interpretación. Cuando sientas los síntomas físicos, valóralos como una señal de valentía, de novedad y de satisfacción vital.

La inseguridad aparece a lo largo de los años y se acaba instaurando en nosotros. Es un concepto aprendido que puede revertirse con el tiempo y con pequeñas pautas que nos hagan sentir más fuertes. De esta forma, tendremos mayor disfrute de las relaciones y alcanzaremos puntos más gratificantes en nuestra vida.

Ángel Rull, psicólogo.

Temas: Psicología