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PSICOLOGÍA

7 ventajas de que tus hijos aprendan otro idioma

Más allá de la importancia social, existen unos beneficios psicológicos para los niños al aprender un segundo idioma

Ángel Rull

Vuelta al cole, la semana pasada, en un centro de Madrid,

Vuelta al cole, la semana pasada, en un centro de Madrid, / EFE / FERNANDO ALVARADO

La concepción habitual de aprender varios idiomas, especialmente si se hace a la vez, es que generan confusión y un retraso en el aprendizaje y el desarrollo lingüístico. Esto se debe a que los primeros estudios marcaron acceso más lento a las palabras que con el tiempo acabó resultando falso.

Actualmente se sabe que el cerebro tiene un gran desarrollo cuando trabaja con más de un idioma, ganando en plasticidad y versatilidad. Pero también vemos como la memoria, la atención o la creatividad aumentan.

La mejor edad

Durante los primeros seis años de vida de nuestro hijo, el cerebro tiene una mayor facilidad para la adquisición de idiomas. A partir de esta edad, el aprendizaje es más complejo, pero siempre acaba produciéndose.

Antes de los seis años, los niños cuentan con una capacidad innata para la imitación de sonidos, lo que propicia el rápido aprendizaje de la pronunciación. Además, saben pensar en varios idiomas sin que haya confusión.

Beneficios de otro idioma

Cuando tomamos la decisión de que nuestros hijos aprenden otro idioma, lo hacemos apoyándonos en la idea de que les ayudará académica y profesionalmente, que podrán viajar y desarrollarse plenamente. Sin embargo, hay una serie de características internar al niño y que psicológicamente le ayudarán en su desarrollo actual y futuro.

¿Qué beneficios psicológicos tiene aprender otro idioma?

1. Mejora en la confianza

El progreso y el desarrollo en el aprendizaje crea un clima de seguridad y de motivación. Sentirse válidos y ver que pueden lograr objetivos lingüísticos hace que la autoestima tenga un impacto muy positivo.

2. Resolución de problemas

Los niños bilingües tienen una mejora en la creatividad y la resolución de problemas. Son capaces de ampliar el abanico mental y salirse de los esquemas prestablecidos de pensamiento. Esta cualidad se generaliza a todas las áreas de su vida.

3. Escucha activa

Mejoran las habilidades de escucha, tendiendo a un mayor foco en pequeños detalles. Esto se debe a que, al trabajar en varios idiomas, deben estar pendientes de un mayor número de sonidos.

4. Mayor sociabilidad

Salir de la rutina normal de las clases y apuntarse a un curso de idiomas hace que se conozcan nuevos niños con los mismos intereses. Además, en la vida adulta promueve una mayor sociabilidad, ya que se busca practicar ese idioma, buscando en muchos casos personas nativas, que con su cultura aumentan nuestro conocimiento del mundo.

5. Flexibilidad

Los niños bilingües aprenden a cambiar de tarea con una mayor rapidez. Esta cualidad es muy útil al realizar las actividades del colegio o a la hora de jugar. Una mayor flexibilidad mental que influye también en la apertura a la experiencia respecto al mundo.

6. Mayor curiosidad

Aprender otro idioma fomenta la curiosidad en los niños, ya que hay un mayor interés por elementos culturales o rutinas alejadas de nuestra sociedad. Esta apertura mental impulsa a la curiosidad de conocimientos y conceptos, lo cual también favorece el aprendizaje en la escuela.

7. Fluidez lingüística

Al aprender un idioma de forma temprana, el niño adquiere una mayor fluidez lingüística. Esto continúa durante toda la etapa escolar, incluso en la universidad, no solo para el segundo idioma sino también para el nativo. Esta fluidez va disminuyendo a medida que el idioma se adquiere de forma más tardía.

Numerosas investigaciones han demostrado que hablar más de un idioma tiene mejoras en nuestra salud mental. Unos beneficios psicológicos más que razonables para que motivemos a nuestros hijos a aprender inglés, italiano o alemán.

Ángel Rull, psicólogo.