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ENTREVISTA

Francesc Leyva: «Los mercados deben ser el alma de los barrios y en Sants lo estamos consiguiendo»

Anna Rocasalva

Francesc Leyva, presidente del mercado de Sants.

Francesc Leyva, presidente del mercado de Sants. / RICARD CUGAT

Francesc Leiva es el presidente del mercado de Sants. Tras la remodelación, en la que se añadieron tres pisos soterrados para la carga y descarga y párkings para los clientes y se quitó el falso techo que ensombrecía el interior, el mercado ha vuelto a la vida. El pasado mayo la lonja cumplió 105 años.

¿Cómo ha sido el antes y el después de la remodelación?

El mercado de Sants se proyectó a finales del siglo XIX pero se inauguró en el 1913. Su estructura sigue siendo exactamente la misma pero se ha adecuado a los nuevos tiempos una infraestructura que estaba pensada para hace 100 años. Esto es fundamental. Se hizo una obra de grandes dimensiones levantando las paredes y el techo para poder soterrar el área de logística y el párking, porque antes las operaciones se realizaban alrededor del mercado y  molestábamos a nuestros vecinos. El conflicto de Can Vies impidió inaugurar el mercado pero el 105 aniversario lo celebramos por todo lo alto y vinieron más de 2.000 personas.

El mercado parece una catedral por dentro.

Es gracias a la luz natural que entra a través de los lucernarios. Con el tiempo se degradaron y un iluminado decidió cubrir el techo para evitar accidentes y el mercado quedó ensombrecido. Pero con la remodelación hemos recuperado los ventanales. Es curioso porque cuando se construyó el mercado hubo paradistas que se burlaban de los que se trasladaron aquí en el 1913 diciéndoles: “¡Id a la catedral!”. Yo nunca lo entendí hasta que por fin quitaron el falso techo y pudimos ver toda la luz y la envergadura del mercado.

Ahora tienen un Mercadona dentro.

Al hacer la remodelación física también cambió el mix comercial, que ahora es uno de los más equilibrados de Barcelona. Tenemos establecimientos más grandes, más personal y hemos ampliado los horarios. Hay fruterías y verdulerías, pescaderías, carnicerías y pollerías, todo en su justa medida. Y todos aquellos productos que no requieren un servicio personalizado, un corte, un detalle, lo cubre Mercadona. Mercadona representa los antiguos colmados. La ventaja es que lo tenemos en casa y esto nos permite tener un flujo de clientes que viene al ‘súper’ y a la vez valora el producto fresco del mercado.

¿Usted proviene de un linaje de paradistas?

Mi madre llegó a Sants el 1950 y con 14 años ya trabajaba en la pescadería. Hace 50 años que día a día estoy en el mercado de Sants y como yo hay más. Algunas familias provienen del antiguo mercado de la 'vila' de Santa Maria de Sants, de eso ya hace 120 años. Aquí nos tiramos más horas que en nuestra propia casa pero es nuestra forma de entender el oficio.

¿Cómo es la relación con el barrio?

Hemos pasado distintas épocas. La construcción de la Rambla de Sants nos costó la vida porque partió el barrio. La gente de La Bordeta, que está a cinco minutos, dejó de existir porque no podía cruzar hasta aquí sin dar una vuelta enorme. Esto provocó que el mercado se terminase de deteriorar pero también propició su remodelación y ahora puede venir gente de L'Hospitalet andando. Los paradistas también somos vecinos de Sants y tenemos una relación muy estrecha con el barrio. Colaboramos con muchas asociaciones y entidades y estamos metidos en todos los meollos. Con los talleres infantiles estamos consiguiendo que cada vez vengan más niños y familias y esto es muy importante para nosotros. Estamos muy contentos porque nuestro plan estratégico dice que los mercados tienen que volver a ser el alma de los barrios y nosotros lo estamos consiguiendo.

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