Una plaza a la sombra de una chimenea

El nombre de Olivereta rinde homenaje a unos antiguos terrenos cercanos con olivos

Plaza de la Olivereta 8 La chimenea protagoniza el espacio.

Plaza de la Olivereta 8 La chimenea protagoniza el espacio. / JOAN PUIG

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MERCED MUÑOZ / BARCELONA

Se escuchan las risas de los niños al tirarse por el tobogán, el chirrido de los columpios y el canto de los pájaros procedente de los árboles. Situada en Sants-Badal, rodeada de vegetación y con un parque infantil, la plaza de la Olivereta se ha convertido en uno de los centros neurálgicos del barrio.

Juan José Alonso, vecino del barrio desde hace cuatro años, trae a sus hijos al parque todas las tardes. "Es un sitio tranquilo donde alejarse de la rutina y de disfrute para mis hijos", comenta Alonso.

Sin embargo, lo que dota de significado e historia a esta plaza es la conservación de la chimenea de ladrillo visto que pertenecía a la antigua fábrica textil Manufacturas Serra Balet, SA (Begur, 44-52).

De construcción modernista, esta fábrica ocupó, en 1913, el espacio de la vieja industria Arañó-Ventajó Cia. del arquitecto Jaume Gustà Bondia. Con el estallido de la primera guerra mundial, la fábrica creció por el consumo de pana para la elaboración de los uniformes militares. Pero fue a partir de 1973 cuando empezó a notar los efectos negativos de la crisis del textil.

Convertida en polideportivo

En 1982 este espacio se vio obligado a cerrar sus puertas y en 1987  las instalaciones pasaron a formar parte del Club Esportiu Mediterrani.  Actualmente, es uno de los centros con más oferta deportiva y social de Catalunya.

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"El edificio cambió por completo. Lo único que se conservó de la antigua fábrica textil fue la gran chimenea de 32 metros de altura. Es tan grande que se puede observar desde las piscinas del polideportivo", explica el historiador Agus Giralt, autor del blog Memòria de Sants, centrado en el barrio y ganador como el mejor blog sobre historia y patrimonio a los Premis Blocs Catalunya.

El nombre de la plaza, creado en 1994, guarda la memoria de los terrenos de los alrededores que se habían dedicado a los olivos. "Esta denominación ha quedado grabada para mucha gente que llamaba popularmente a la escuela Lluís Vives, junto a la plaza, como la Olivereta. De hecho, en el patio del colegio, se plantó un olivo para mantener el recuerdo", comenta Giralt.