La polémica de AstraZeneca

Otros medicamentos que también tienen riesgo de trombosis (y son seguros)

Aviso este martes en la Facultad de Geografía e Historia de la UB, donde se vacunaba con AstraZeneca.

Aviso este martes en la Facultad de Geografía e Historia de la UB, donde se vacunaba con AstraZeneca. / Ferran Nadeu

  • Los anticonceptivos orales se desaconsejan en mujeres mayores de 35 años y muy fumadoras por riesgo de sufrir este efecto adverso "poco frecuente"

  • Se les suman los corticoides, los inmunosupresores, los antisicóticos y los diuréticos. "El riesgo cero no existe", destacan médicos y farmacéuticos

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La noticia sanitaria de esta semana es que España, junto a otros países europeos, ha decidido paralizar la vacunación con AstraZeneca, el fármaco de Oxford, tras detectar una quincena de casos de trombosis y otros 22 de embolia pulmonar en personas que previamente habían sido inmunizadas con este antígeno. Uno de ellos ha tenido lugar en España. Es una cifra muy pequeño, teniendo en cuenta que la Unión Europea ha vacunado con AstraZeneca a seis millones de personas y el Reino Unido, a 11. Además, tampoco está probada la causalidad: es lo que la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) está estudiando.

Y, aunque es "momento de esperar" a las conclusiones de la EMA, también es momento de recordar que "no hay ninguna vacuna que no tenga efectos adversos", en palabras del secretario de Salut Pública de Catalunya, Josep Maria Argimon. Es más: "Todos los medicamentos, incluidas las vacunas, tienen efectos adversos", señala Maria Perelló, responsable del centro de información del medicamento del Col·legi Oficial de Farmacèutics de Barcelona (COFB).

Perelló destaca que hay tres medicamentos de uso común que conllevan un riesgo de tromboembolismo: los anticonceptivos orales, los corticoides y los inmunsupresores. "No es una reacción adversa frecuente en ellos, pero sí se ha presentado en algunos casos", precisa. Por ejemplo, las mujeres fumadoras y sedentarias tienen riesgo de sufrir un tromboembolismo asociado a los anticonceptivos orales. De hecho, como norma general, la píldora anticonceptiva se desaconseja en "mujeres mayores de 35 años y que fuman más de 15 cigarrillos al día", explican fuentes de la Federación de Planificación Familiar Estatal (FPFE). Y, aun así, el riesgo es "poquito".

El peligro de dejar la píldora (para la que es necesaria una indicación médica) es mayor que el de tomarla, advierten las ginecólogas

"Una mujer que no tiene antecedentes cercanos [de trombo], que fuma poco y tiene menos de 35 años casi no tiene riesgo de sufrir un trombo. De hecho, el peligro de dejar de tomar la píldora es mayor", añaden estas fuentes. Según datos de la FPFE, solo dos mujeres de cada 10.000 usuarias de la píldoras al año sufren un ictus trombótico y solo una de cada 10.000 al año sufre un infarto de miocardio.

La médica adjunta del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Vall d'Hebron (Barcelona), Itzíar García Ruiz, destaca que, antes de tomar anticonceptivos orales, es necesaria una buena "valoración médica". "No hay que tomarlos porque los recomienda una amiga. No hay ningún fármaco inocuo", valora García Ruiz.

"Los anticonceptivos, que tomamos desde hace un montón de año, se pueden asociar a un riesgo de trombosis. Algunos son más seguros que otros. ¿Qué mujeres pueden hacer trombosis? Las que tienen factores de riesgo: son fumadoras, tienen obesidad o antecedentes familiares", destaca esta ginecóloga. En las mayores de 35 años y con factores de riesgo, se aconseja utilizar preservativos o un dispositivo intrauterino (DIU).

Según García Ruiz, la mayoría de episodios trombóticos aparecen al inicio de la ingesta de fármacos. "No son tan frecuentes si llevas años tomándolos", dice. "Los anticonceptivos mejoran las condiciones de vida de la mujer. Pero deben ser un tratamiento bien indicado".

Los corticoides y los inmunosupresores

"También los corticoides como la prednisona pueden causar este efecto de trombo o embolia. Y los inmunosupresores como el tofacitinib, para los casos de artritis reumatoide, colitis ulcerosa o enfermedades inmunitarias", cuenta Perelló. A estos se les suman antisicóticos como la olanzapina o la quetiapina. "Pero, siempre, en todos los casos, la tromboembolia es poco frecuente", subraya.

Los efectos adversos se producen en "grupos de pacientes concretos"

Incluso los medicamentos diuréticos, en aquellas personas que tienen hipertensión y que los consumen en exceso, pueden provocar una trombosis. "Solo ocurre en determinadas situaciones: si la persona es muy mayor, si consume diuréticos demasiado, tiene más riesgo de tromboembolismo", dice Perelló. Ella destaca que, más allá del tipo de medicamento, hay un "grupo de pacientes" con más riesgo de sufrir tromboembolismo: las personas mayores, sedentarias, con alguna patología de base y, por ejemplo, con colesterol alto.

El riesgo cero, de hecho, no existe siquiera con medicamentos de uso común, como el paracetamol o el ibuprofeno. En dosis altas, el paracetamol puede tener una "afectación hepática". El ibuprofeno puede provocar "molestias intestinales" e incluso "úlceras" (aunque esto último es un "extremo"). Y la aspirina puede causar "úlceras, hemorragias gastrointestinales, dolores abdominales y urticaria", señala Perelló.

Baja incidencia

La trombosis venosa cerebral, cuya relación con AstraZeneca es lo que se está estudiando, es una enfermedad "poco frecuente fuera del contexto de una vacunación", con una incidencia de tres o cuatro casos por millón de personas, insistió el martes Argimon. A fecha de hoy, los casos descritos en Europa estos últimos días de vacunados con AstraZeneca, y a la espera de confirmar que haya una relación de causalidad, muestran una incidencia todavía menor: un caso por millón de habitantes.

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"En España se han administrado un millón de dosis [de AstraZeneca] y solo hay un caso; así que tenemos que estar muy tranquilos", afirmó Argimon, si bien admitió que le preocupa que la ciudadanía pierda confianza en esta vacuna.

Por su parte, la responsable de farmacovigilancia de la Fundació Institut Català de Farmacologia, Glòria Cereza, destacó que algunos síntomas posibles de las trombosis cerebrales son las "cefaleas de mucha intensidad, incapacitantes, que incluso cambian con la posición corporal o son más intensas al despertar", y que van acompañadas de "alteraciones neurológicas" (como las visuales) o "vómitos".