Ir a contenido

HUELGA ATENCIÓN PRIMARIA

Los consultorios rurales denuncian que sobreviven con servicios mínimos

Los profesionales sanitarios denuncian la falta de personal y de recursos que afeta a los centros sanitarios más pequeños

Valentina Raffio

Sala de espera vacía en un ambulatorio de Barcelona.

Sala de espera vacía en un ambulatorio de Barcelona. / FERRAN NADEU

Todos los pequeños consultorios sanitarios catalanes, incluso aquellos que atienden en las áreas más rurales del territorio, aseguran haberse adherido a la huelga. Eso sí, en la mayoría de los casos la adhesión a la protesta es meramente simbólica. En muchos de los centros de salud locales, con apenas un par de doctores y un par de enfermeros en plantilla, los profesionales sanitarios denuncian que los servicios mínimos son permanentes

En el CAP de Horta de Sant Joan (Terra Alta), por ejemplo, en situaciones normales tan solo hay un médico y una enfermera para atender a una media de 50 personas diarias. "Siempre es como si estuviéramos de servicios mínimos", explica una de las profesionales que atiende en el centro y que este lunes, a pesar de la huelga, ha permanecido en la consulta. "Hoy reivindicamos que nos encontramos en una situación muy precaria. En nuestro caso también querríamos unirnos a la huelga, pero ahora mismo no podemos dejar nuestro sitio de trabajo porque eso supondría dejar a nuestros pacientes sin una cobertura mínima", concluye.

En el CAP de Tona (Osona), normalmente habría cinco médicos internos, dos adjuntos para los pueblos cercanos y un pediatra. Ahora, sin embargo, la huelga ha dejado en sus consultas a tan solo dos médicos: uno en el turno de mañana y uno en el de tarde. "Los médicos que atendemos en zonas rurales, además de contar con los problemas que afectan a todos los centros sanitarios del territorio, también tenemos que enfrentarnos a una precariedad exclusiva de nuestras zonas", relata una de las profesionales del centro. "Atendemos a pacientes de un área geográfica muy amplia. Esto significa que, además de pasar consulta para aquellos que acuden presencialmente al centro, también tenemos que encargarnos de las visitas telefónicas y de las virtuales. Al final lo que vemos es el tiempo de una jornada laboral es insuficiente", explica.

En el CAP de Sort (Pallars Sobirà), los servicios mínimos para esta huelga representan un médico, una enfermera y un administrativo que cubren el trabajo de lo que normalmente serían dos por especialidad. "Si en un centro sanitario grande falta un médico, la carga de este se reparte entre diez más. En consultas rurales, en cambio, esta 'carga extra' la tiene que asumir el otro compañero que sigue atendiendo, lo que a la larga se vuelve insostenible", argumenta una de las doctoras del centro. "Esto significa que si alguien falta, el otro médico tan solo podrá cubrir sus propios pacientes y urgencias de su compañero", añade.  

Servicios mínimos permanentes

En el CAP de Besalú (Garrotxa), la situación en los días de huelga no es demasiado diferente a la de cualquier otro día del año. Por las tardes siempre hay un solo médico que cubre los pacientes de los cinco consultorios locales más cercanos y, además, los de Besalú. "Al final es como si siempre estuviéramos de servicios mínimos", relata uno de los doctores que permanece atendiendo las urgencias. "Creo que ahora mismo no hay nadie que niegue la realidad que vivimos en los centros sanitarios. Todos saben que nos enfrentamos a masificación, escasez de recursos y un rápido aumento de la carga de trabajo asistencial. El problema es que en los últimos años todo esto se está agudizando y más en los centros pequeños que damos cobertura a áreas tan extensas", explica.

En el CAP de Cadaqués (Alt Empordà), el día de huelga ha trascurrido bajo las mismas condiciones que un día normal. Si en una tarde cualquiera hay un médico y una enfermera, hoy el número de profesionales que pasa consulta es el mismo, a excepción de que son suplentes. "Necesitábamos una huelga como esta porque la situación que hay ahora mismo es insostenible", narra una de las profesionales que atiende la guardia. "Durante el año nos enfrentamos a la falta de tiempo para pasar consulta y a una excesiva carga de trabajo, un problema similar a la de la resta de centros del territorio. Pero cuando llega el verano, en cambio, la situación llega al límite. Con la llegada de turistas el pueblo pasa de tener 2.000 habitantes a más de 30.000 y para hacer frente a esto solo se nos añade una persona más atendiendo por las tardes. Está claro que es insuficiente", explica.