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EN CATALUNYA

Un excluido de la sanidad pública: "La consigna era: 'Me pagas, te atiendo'"

Cuatro inmigrantes, entre ellos dos embarazadas, explican su experiencia en diferentes hospitales

Fueron las entidades sociales y no la administración quienes les informaron de sus derechos

Beatriz Pérez

Jóvenes en el barrio del Raval, en Barcelona.

Jóvenes en el barrio del Raval, en Barcelona. / RICARD CUGAT

Eliana, de 24 años, llegó el pasado abril a Barcelona procedente de Argentina. Hace unas semanas, embarazada de tres meses, acudió por urgencias al Hospital de Palamós, en Girona, por un fuerte dolor en la barriga. No tenía tarjeta sanitaria. Le cobraron 255 euros. "120 por la ecografía y 135 por el resto de la consulta. Pagué el dinero y ahora, con mi pareja, estamos viendo cómo podemos recuperarlo".

El caso de Eliana demuestra que, pese a la ley catalana 9/2017 que buscaba la universalización de la asistencia sanitaria, en Catalunya ha seguido habiendo exclusión sanitaria. También demuestra que el real decreto ley 16/2012 del PP no ha dado cobertura a todas las embarazadas (y a menores) fuera cual fuera su condición legal. Es más, no fueron ni la Administración ni sus funcionarios quienes avisaron a Eliana de que, dada su situación, podía solicitar un formulario para personas con bajos recursos y así tener derecho a asistencia. "Nunca me lo ofrecieron", asegura la joven. En su lugar lo hizo la Plataforma por una Asistència Sanitària Universal a Catalunya (Pasucat). 

Tras el incidente en Palamós, Eliana tramitó una tarjeta sanitaria provisional, que sin embargo también le ha dado problemas. "En el CAP de Sant Feliu de Guíxols quisieron cobrarme después de atenderme. Tampoco me dieron ninguna información de qué tenía que hacer, solo me enviaron una factura de 80 euros", relata. Ella y su pareja apenas tienen ahorros: lo ganado en Argentina lo han invertido en pagar el alquiler de todo un año del piso en el que viven. Al no tener nómina (son 'freelance'), no les quieren alquilar mes a mes.

"En el CAP d Sant Feliu de Guíxols no me dieron ninguna información de qué tenía que hacer, solo me enviaron una factura de 80 euros"

Ilsa, hondureña

Le pasó algo parecido a Ilsa, nacida en Honduras. En junio llegó a Barcelona sin saber que estaba embarazada. También padece insuficiencia cardíaca, dolencia que se hizo más intensa este verano. "Sabía que, estando embarazada, me tenían que atender sí o sí. Y me atendieron en el CAP de Montcada, pero solo por el embarazo. No me miraron los problemas cardíacos". Pudo ir al especialista con la tarjeta sanitaria provisional que le ayudó a tramitar, también, la Pasucat.

90 euros por atender a una menor

La hija del colombiano José tiene cuatro años y una dolencia rara: la enfermedad de los huesos de cristal. El pasado mayo, la menor se cayó y fracturó el húmero. "La llevamos al Hospital de Mollet y nos encontramos con que teníamos que pagar 90 euros para que la atendieran. No teníamos tarjeta sanitaria, acabábamos de llegar de Colombia. Lo pagué al momento porque la consigna era: 'Me pagas, te atiendo. No me pagas, mira a ver qué hay'", cuenta el padre.

La niña fue remitida al Hospital Vall d'Hebron, donde fue bien atendida y donde no le cobraron nunca nada. "Ahora ya hemos tramitado la tarjeta sanitaria provisional a través de la Cruz Roja. Y estamos empadronados", dice José. A él y su mujer solo les falta encontrar trabajo.

"Llevamos a mi hija de cuatro años al Hospital de Mollet porque se había roto el húmero y nos cobraron 90 euros antes de atenderla"

José, colombiano

Sama tiene 39 años y vive en Mataró desde el 2010, cuando llegó de Mali. Asegura que desde el 2014 al 2018 no pudo ser atendido en la sanidad pública catalana porque no tenía ni tarjeta sanitaria ni padrón. "Aunque en la Cruz Roja me dieron una tarjeta sanitaria provisional, nadie me atendió", dice. 

Cosas tan sencillas como tratar un resfriado no le fue posible en los últimos años. Sama es uno de los que este martes han acudido a la presentación del informe '6 anys d'exclusió sanitària' de la Pasucat y Jo Sí Sanitat Universal. Su rostro es uno de los que se encuentran tras las cifras.