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ENTREVISTA

Miquel Vilardell: "La ciudadanía no aceptaría una eliminación de servicios sanitarios"

Àngels Gallardo

Miquel Vilardell, en su antigua consulta del Vall dHebron.

Miquel Vilardell, en su antigua consulta del Vall dHebron. / RICARD CUGAT

Miquel Vilardell deja la sanidad pública, tras 45 años de ejercicio en los hospitales Clínic y Vall d'Hebron, de Barcelona. Voz crítica con los recortes aplicados en el sistema sanitario durante el Gobierno de Artur Mas, rechaza cualquier eventual reducción futura de los servicios por motivos económicos. 

-¿Qué experiencia extrajo de su periodo de asesor del Gobierno de Artur Mas?

-He visto cómo se posicionan los grupos políticos en cada momento histórico, y cómo cambian cuando tienen responsabilidad de gobierno. Porque cualquier cosa que modifica el sistema sanitario tiene un fuerte impacto inmediato en el ciudadano.

-¿Por ese motivo se le tiene en cuenta?

-Es que su pensamiento se traduce en votos. Por muy conveniente que fuera situar en la dirección de la Conselleria de Salut a técnicos sanitarios de la mejor calidad, los políticos nunca se distanciarán, siemper querrán estar allí. Las medidas de política social y sanitaria dan satisfacción a las personas y son de las que más se valora al ir a votar. Ningún gobierno independizará la regulación de su sistema sanitario. La sanidad pública está politizada y siempre lo estará.

-¿Y eso es bueno?

-Deberíamos intentar que esa politización fuera la mínima posible, y procurar que hubiera un consenso básico entre todas las fuerzas políticas. Un acuerdo mínimo que dijera algo así: ‘Este es un sistema de atención universal para todos los ciudadanos, que se aplicará con equidad y cuya financiación se sostendrá con estas y aquellas partidas, porque le dedicaremos tal proporción del producto interior bruto de este país’. Eso, por una parte.

-¿Algo más?

-También habría que definir el modelo futuro. Hay que actualizar la ley catalana de la sanidad pública, porque los años han pasado. En esto, deberíamos implicarnos todos: ciudadanos, partidos políticos y profesionales.

-¿Ve factible esa unidad de criterios?

-Es imprescindible. Y hay que dejar de mezclar esto con los conceptos de privatización que tanto se han manejado. Privado quiere decir uso de capital privado para obtener un beneficio. Un hospital concertado es otra cosa: es un centro sin ánimo de lucro que recibe dinero público para ofrecer un servicio público.

-Hay sectores en Catalunya que hablan de reducir la cartera de servicios públicos, para abaratar el sistema. 

-Eliminar la prestación de servicios que sabemos que son necesarios sería un gravísimo error. La ciudadanía no lo aceptaría y no habría consenso político en absoluto. Hay que erradicar la idea de que el sector público, o una parte de él, se puede privatizar. Eso hace daño y crea confusión.

-¿Ha habido intención de privatizar?

-Yo no la he visto. Lo que ha habido es falta de transparencia.

-¿Augura la introducción de algún copago: en urgencias, en el CAP...?

-Iríamos por mal camino. Lo urgente es ver cómo se preserva el sistema actual con las máximas garantías. 

-La demanda que más crece es la de enfermos de edad avanzada que sufren múltiples enfermedades crónicas. ¿El sistema está preparado para ellos?

-Ahora acuden a los hospitales de alta tecnología, que están actuando un poco como hospitales comarcales, atendiendo a pacientes crónicos con problemas sociales. Urge aumentar, muchísimo, la dotación de camas para ellos. Ha de crecer la red de hospitales sociosanitarios, con tecnología y servicio de urgencias propio, para no saturar el de los grandes hospitales.

-¿Y éstos, que atenderán?

-Aquello en lo que cada uno es más experto. Se han de centrar en enfermedades poco frecuentes, de difícil resolución. Cirugía de alta complejidad. Introducción de alta tecnología. Investigación.

-¿Existen hospitales sociosanitarios como los que usted describe?

-No tenemos ninguno así.

          

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