UROLOGÍA

Cuál es el alimento, de consumo habitual, que puede ayudar a reducir el riesgo de cáncer de próstata

El licopeno es un potente antioxidante contenido en el tomate que le proporciona el color rojo.

Comer tomate puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer de próstata.

Comer tomate puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer de próstata.

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Rebeca Gil

La próstata es una pequeña glándula, más o menos del tamaño de una nuez, que está situada debajo de vejiga, por detrás del pubis y delante del recto. Es una parte fundamental del sistema reproductivo del hombre

Pero también es un punto que puede generar problemas a largo plazo, en concreto, cáncer de próstata, una de las enfermedades más comunes entre los hombres.

De hecho, este es el primer cáncer más diagnosticado entre los hombres según los datos de la Sociedad Española de Oncología Médica

Esto hace que “la detección temprana y la adopción de hábitos de vida saludable pueden ser cruciales cuando hablamos de salud prostática", afirma el doctor Harold Almonte, urólogo del Hospital Vithas Almería.

Los tomates son beneficiosos para la salud prostática /

Foto de Clay Banks en Unsplash

El tomate es esencial en la prevención del cáncer de próstata

Como ocurre con la salud en general, y en el cáncer en particular, uno de los elementos fundamentales para prevenir enfermedades y mantener un estado de salud óptimo es seguir una dieta sana y equilibrada. 

Cereales enteros, aceite de oliva, frutas y verduras son esenciales en cualquier dieta que se precie.

Pero si hablamos de la próstata hay un elemento que se convierte en imprescindible, el tomate. En concreto uno de los nutrientes que contiene, el licopeno.

Como explica el doctor Almonte:

  • "El licopeno es un antioxidante y el pigmento natural que aporta el color rojo al tomate. Diversos estudios han demostrado que una dieta rica en licopeno puede estar relacionada con un menor riesgo de desarrollar cáncer de próstata". 

Los tomates son una joya en la alimentación por dos motivos de peso: su sabor y sus propiedades nutricionales.

José Luis Esteller, nutricionista del Hospital Vithas Almería indica algunas de ellas:

  • “Además de por su alto contenido en vitaminas del grupo A, B, K, C y E, estas dos últimas con propiedades antioxidantes, y por la presencia de otros carotenoides como el Betacaroteno o la Luteína, el componente más ampliamente estudiado en el tomate por su factor protector sobre la hiperplasia benigna de próstata es el licopeno, se trata de un potente antioxidante natural”. 

El licopeno es un potente antioxidante contenido en el tomate que le proporciona el color rojo. /

Adobe Stock.

¿Cuál es la mejor forma de consumirlo?

Otra de las ventajas de este alimento, además de su potencial nutritivo, es que es muy versátil y puede añadirse a muchos platos.

Porque debemos que tener claro que, como afirma Esteller, “aparte de consumir tomate crudo de forma habitual, existen algunas magníficas opciones de aumentar la ingesta de este antioxidante y mejorar su absorción:

  1. "Como opción principal, por la concentración de Licopeno que contiene, lo mejor es la salsa de tomate."

  2. "Como es liposoluble y su absorción mejora junto a los lípidos o tras recibir algún tratamiento térmico- es perfecto en preparados como los gazpachos, los salmorejos, los zumos de tomate... "

"Estas preparaciones culinarias nos aseguran una mayor biodisponibilidad y concentración de licopeno “.

La salsa de tomate tiene efectos preventivos para el cáncer de prostata /

Foto de Dennis Klein en Unsplash

Otras patologías de la próstata 

Además del cáncer, esta pequeña glándula masculina puede verse afectada por otras patologías como la hiperplasia benigna de próstata, una de las enfermedades más frecuentes entre los hombres a partir de los 50 años. 

En cualquier caso, y se trate de la enfermedad que se trate, la detección temprana y la atención adecuada son esenciales para abordar estas afecciones de manera efectiva.

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Por eso el doctor Almonte insiste “en la necesidad de educar a la población sobre la importancia de someterse a exámenes regulares de salud prostática, como el antígeno prostático específico (PSA) y el tacto rectal.

El descubrimiento precoz de problemas prostáticos puede llevar a un tratamiento más efectivo y, en muchos casos, a la prevención de complicaciones graves”.