Distintas querellas

La 'operación Cataluña' vuelve a chocar con los tribunales: todas las claves

El abogado Antonio García Cabrera y el comisario jubilado José Manuel Villarejo

El abogado Antonio García Cabrera y el comisario jubilado José Manuel Villarejo / Xavier Amado

Ángeles Vázquez

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Los límites de la 'operación Cataluña" son tan inciertos que ni la fiscalía ni los juzgados españoles han encontrado nunca motivo para abrir un procedimiento para investigar de forma conjunta las prácticas contra el independentismo desarrolladas por ciertos agentes durante el Gobierno de Mariano Rajoy. La admisión a trámite de una querella del empresario Sandro Rosell por un juzgado madrileño en la que encuadró dentro de la 'operación Cataluña' la causa por la que estuvo dos años preso actuó de dinamizador de otras cuatro querellas en las que distintas personas denunciaban su caso particular. Tres de esas cinco querellas ya se han archivado y la fiscalía ha informado en contra de todas ellas, informaron fuentes jurídicas a EL PERIÓDICO.

Ni siquiera en la causa con medio centenar de piezas que se sigue en la Audiencia Nacional contra las cloacas policiales y cuyo principal imputado es el excomisario José Manuel Villarejo hay una investigación sobre la persecución ilegal del independentismo. Las dos piezas más próximas, la relativa a los registros realizados en la agencia de detectives Método 3 y la del presunto espionaje al excónsul de Letonia en Barcelona, acabaron archivadas.

Hasta ahora solo ha prosperado y terminado en condena la abierta contra el exdirector adjunto operativo Eugenio Pino por intentar introducir un pendrive de origen incierto en el caso Pujol, un procedimiento iniciado a instancias del propio Villarejo, que llevó a Vicky Álvarez, expareja de Jordi Pujol Ferrusola, a denunciar el traslado de efectivo en bolsas a Andorra. Solo el celo profesional de los dos instructores que ha tenido la causa, Pablo Ruz y José de la Mata, ha evitado que naufragase un procedimiento que ya está a la espera de juicio, aunque el retraso que acumula la Audiencia Nacional en señalar las vistas de las causas sin preso hagan muy difícil que el expresidente catalán acabe sentado en el banquillo.

En manos de Villarejo

El problema fundamental de las querellas presentadas por la 'operación Cataluña' es que en su mayoría se basan en lo manifestado por Villarejo en programas de televisión o en comisiones parlamentarias, en las que se presenta como un patriota dispuesto a conjugar el riesgo de ruptura de España que puede suponer el independentismo con prácticas policiales cuando menos cuestionables. Pero a la hora de la verdad no corrobora sus manifestaciones ante el juez.

Eso ocurrió con la de Sandro Rosell, en la que el juez considera que se le trata como testigo de la acusación en vez de como imputado, lo que tiene que suponer también admitir que, como declaró ante él, dos de los cuatro querellados no son las personas que habrían participado en la presunta trampa urdida contra el expresidente del Barça, sobre todo, porque el excomisario pone mucho cuidado en decir que él se mantuvo al margen porque no compartía las sospechas sobre los negocios del empresario. Así no aportó ante el juez ningún detalle que permitiera avanzar la investigación.

En el auto de archivo de la querella interpuesta por el exconseller Jaume Giró, la Audiencia de Madrid dice que los hechos denunciados no son constitutivos de delito y si lo fueran, estarían prescritos, por lo que no puede abrirse un procedimiento penal basado en especulaciones y noticias de prensa, aunque estas reflejen las anotaciones que sobre la 'operación Cataluña' tenía Villarejo en sus agendas personales y que aparecen en las grabaciones que realizaba a las personas con las que se reunía.

Precisamente, la representación de Rosell solicitó al juzgado que solicitase a la Audiencia Nacional testimonio de los audios y de las agendas de Villarejo, una diligencia que el magistrado no entendió necesario realizar para proceder al archivo de las actuaciones tras interrogar a los querellados justo antes del verano. La demora en el archivo se ha debido de la tardanza con la que el ministerio público informó a favor del archivo.

La tercera querella archivada es la interpuesta por el exjefe de Policía de Catalunya Narciso Ortega. El magistrado no aprecia indicios suficientes de la persecución que denuncia para seguir adelante con las pesquisas, por lo que decreta el sobreseimiento libre.

Además, en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid aguarda la decisión definitiva a la comisión rogatoria enviada por Andorra para interrogar como imputados al expresidente Mariano Rajoy y sus exministros Jorge Fernández Díaz y Cristóbal Montoro por presuntas coacciones a la Banca Privada d'Andorra (BPA) con el fin de recabar datos bancarios de independentistas catalanes.

Las dos querellas por la 'operación Cataluña' que aún siguen vivas en los juzgados madrileños son las presentadas por el empresario Carles Sumarroca y por Jean Paul Miquel, consejero delegado de BPA. En la primera en un primer momento, el ministerio público informó a favor de que se enviaran las actuaciones a la Audiencia Nacional para que se investigara como una pieza más de las que tiene abiertas José Manuel Villarejo, como la Kitchen.