Cita en Ginebra

El PSOE y Junts ponen a prueba ante un verificador su voluntad de pacto tras la investidura de Sánchez

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Santos Cerdán y Carles Puigdemont.

Santos Cerdán y Carles Puigdemont. / Archivo

Juan Ruiz Sierra

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El PSOE y Junts per Catalunya están reunidos este sábado ante la presencia de un verificador internacional, en la primera cita de este tipo desde la investidura de Pedro Sánchez. Es lo único que se sabe a ciencia cierta. El encuentro tiene lugar en Ginebra, y la figura extranjera encargada de ejercer de notario es un miembro de la Fundación Henry Dunant, un organismo radicado en Suiza y dedicado a la diplomacia privada que ya prestó sus servicios en 2018 para certificar el fin definitivo de la banda terrorista ETA. Pero ni socialistas ni posconvergentes confirman o desmienten estos dos extremos. 

La desconfianza entre ambas formaciones sigue siendo tan alta que todo continúa moviéndose en términos oscurantistas. No habrá comparecencia posterior a la reunión. Si acaso, explican en la dirección del PSOE, se comunicará el nombre del coordinador del equipo de verificación, que estará compuesto por varias personas. No ha sido un paso sencillo. “Esta gente no trabaja así. Llevan otras cosas. Son discretos”, continúan las mismas fuentes.

La Fundación Henry Durant, que lleva el nombre de un empresario y filántropo suizo que recibió el Nobel de la Paz en 1901, tiene como objetivos “prevenir y resolver conflictos armados mediante el diálogo, la mediación y la diplomacia discreta" y asegura trabajar en el 80% de los conflictos que tienen lugar en el mundo para “encontrar el camino hacia la paz”. Un encuentro entre dos partidos políticos de un país miembro de la UE, para debatir asuntos como la financiación autonómica y los próximos Presupuestos Generales del Estado, no se encuentra entre sus quehaceres habituales. 

El giro tras el 23-J

Casi nada en la relación entre el PSOE y Junts es habitual. Socialistas y posconvergentes llevaban cinco años dándose la espalda, sin prácticamente ninguna comunicación, hasta que las elecciones del 23 de julio provocaron que se convirtieran en socios a la fuerza para evitar la repetición de los comicios. A cambio de la ley de amnistía, el partido de Carles Puigdemont apoyó la investidura de Sánchez. Pero los puentes no se acaban ahí. El Gobierno dependerá de los siete diputados de Junts en cada votación en el Congreso, así que ambas formaciones se han comprometido a mantener reuniones mensuales. La primera, este sábado en Ginebra, en la que participan el propio expresident de la Generalitat y el secretario general de los posconvergentes, Jordi Turull, además de la portavoz en el Congreso, Miriam Nogueras, junto al secretario de Organización de los socialistas y principal interlocutor con la formación independentista, Santos Cerdán. 

Allí, según el acuerdo que firmaron los dos partidos en Bruselas, Junts propondrá un referéndum de autodeterminación y la cesión del 100% de los impuestos que se pagan en Catalunya. El PSOE, por su parte, defenderá el desarrollo del Estatut de 2006 y “medidas que permitan la autonomía financiera y el acceso al mercado” de la Generalitat. También, en un momento en el que el Gobierno ya prepara los Presupuestos Generales del Estado para el año que viene, se abordará un proyecto que no saldrá adelante sin el concurso de los posconvergentes. Puigdemont ya avisó hace unos días que lo tumbarían si no hay “avances suficientes”, pero los socialistas consideran que se trata solo de una manera de dejar claro que los acuerdos tienen que cumplirse, cosa que los colaboradores de Sánchez aseguran estar dispuestos a hacer.

Aun así, lo más importante para el PSOE no son los asuntos a tratar, sino el encuentro en sí mismo, que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, tachó el viernes de “humillación”. Se trata, explican en el entorno del presidente del Gobierno, de continuar explorando el camino iniciado con el pacto de investidura, con el que, según esta versión, Junts se ha sumado a la “gobernabilidad” dejando atrás la “vía unilateral” del referéndum de 2017. 

“No se va a llegar a un acuerdo concreto en esta reunión. Hay que empezar a construir una confianza mutua y a hablar mucho para aproximar diagnósticos, posturas que nos permitan subrayar aquello que nos une frente a lo que nos separa”, señala un miembro del Ejecutivo. El verificador, en este sentido, puede servir, concluye, para despejar los “obstáculos” en esta compleja relación entre socialistas y posconvergentes, facilitando que “nadie se levante de la mesa de negociación”.