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El independentismo se queda sin cantera

Encuesta CEO: El independentismo pierde apoyos entre los catalanes más jóvenes

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Jose Rico

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Las negociaciones de ERC y de Junts con el PSOE para la investidura de Pedro Sánchez se siguen cocinando a fuego lento a falta de un mes para que expire el plazo para evitar una repetición electoral, aunque el pacto social y económico rubricado por los socialistas y Sumar puede servir de catalizador. El eje sobre el que rotan esos contactos sigue siendo la amnistía y el referéndum, pero la estrategia para alcanzarlos es, al menos de momento, el diálogo y el acuerdo. Justo seis años después, mucho ha llovido desde aquel 27 de octubre en el que el Parlament declaró de forma unilateral una independencia que nunca llegaría a hacerse efectiva.

El Centre d'Estudis d'Opinió de la Generalitat (CEO) difundió recientemente un sondeo que reflejaba cómo al soberanismo le está fallando la cantera: los catalanes más jóvenes ya no tienen la independencia como su primera opción, a diferencia de los catalanes que tienen más de 43 años. Pero en los barómetros trimestrales del CEO hay hasta tres preguntas que reflejan que el 'procés' y la relación entre Catalunya y España han dejado de ser una preocupación para la mayoría de los catalanes, y que incluso los votantes independentistas han dado la espalda paulatinamente a las pulsiones unilateralistas.

Anclados al pacto

Aunque Junts se resiste a descartar esta vía de cara al futuro, la mayoría de la ciudadanía, incluidos los secesionistas, apuesta hoy por opciones más pragmáticas. Desde el año pasado, el Centre d'Estudis d'Opinió (CEO) de la Generalitat pregunta a los catalanes si son partidarios de la vía unilateral o de la pactada para conseguir su objetivo político, ya sea este la independencia o la permanencia en España. Y lo cierto es que los resultados se han mantenido muy estables en los últimos cinco barómetros.

Al menos desde marzo de 2022, cuando el CEO empezó a plantear esta cuestión, apenas el 10% de los catalanes abogan por retomar el unilateralismo. Sin embargo, entre el 28% y el 33% de los entrevistados se declaran a favor de una independencia pactada con el Estado. Curiosamente, este reparto dentro del bloque independentista es casi calcado al que se da en el otro lado del tablero. Entre el 28% y el 34% de los catalanes son partidarios de negociar un nuevo encaje de Catalunya sin romper la unidad de España, mientras que del 8% al 11% de los ciudadanos rechazan todo diálogo. Entre un bloque y el otro se sitúan quienes confiesan no tener una posición definida al respecto, que oscilan del 13% al 15%.

Ni siquiera Junts y CUP

Esta fotografía demoscópica refleja que entre el 60% y el 65% de los catalanes, casi dos de cada tres, apuestan por la vía de la negociación y el acuerdo más allá de si apoyan o rechazan la secesión, y que quienes rehúsan el diálogo a un extremo y al otro suman alrededor del 20%. Y ya sea por un camino o por otro, esta pregunta dibuja también un empate técnico entre favorables y contrarios a la independencia, que pivotan alrededor del 40%, con una ligera ventaja de los contrarios. Esta imagen difiere de la que se produce cuando el CEO plantea la disyuntiva de qué se votaría en un hipotético referéndum: el no llega al 52% y saca 10 puntos al sí. cuando tras el 1-O los porcentajes se situaban prácticamente a la inversa. De hecho, el apoyo a la independencia está en su nivel más bajo en una década.

Pero si en el conjunto del electorado se da la espalda al unilateralismo, tampoco entre los propios votantes independentistas despierta hoy grandes adhesiones. La formación que tiene más partidarios de esta vía es la CUP, pero frente al 34% que la apoya se sitúa un 48% que aboga por una secesión acordada con el Estado. Por su parte, la estrategia de Junts, que por ahora se niega a descartar la vía unilateral en un futuro, agrada a uno de cada cuatro votantes (25%) pero choca con el parecer de la mitad de su electorado (51%), que defiende buscar una ruptura pactada. En cambio, los votantes de ERC sí se alinean con la vía del diálogo que enarbola la dirección del partido: el 65% la comparten y el 14% se anclan a la unilateralidad.

El modelo territorial

Para medir el grado de apoyo a la independencia entre los catalanes, encontramos una tercera pregunta en los barómetros del CEO, que en este caso se efectúa desde 2006 y que ofrece también varias opciones de respuesta. Se les pregunta a los entrevistados cuál es su modelo territorial preferido para Catalunya: un estado independiente, una comunidad autónoma, un estado dentro de una España federal o una región española. En la última encuesta, el 32,9% apoyaba la independencia, el 31,1% defendía el autonomismo, el 22,9% apostaba por el federalismo y el 7% pedía ser una simple región sin autonomía política.

Ante estos resultados pueden extraerse dos conclusiones. La primera es que aunque la secesión es el modelo territorial que más catalanes eligen, un 61% se decantan por opciones que implican permanecer en España (autonomía, federalismo o región). La segunda conclusión es que el 55,8% de los encuestados apuestan por que Catalunya adquiera el estatus de estado, ya sea este independiente o bien en el marco de una España federal.