Negociaciones tras el 23-J

PSOE y ERC pactan una reforma del reglamento del Congreso para el uso del catalán

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Los otros intentos de usar el catalán en el Congreso que fracasaron

Catalán, gallego y euskera, nadie se escandaliza ya en el Senado

Patxi Lopez , Francina Armengol Pedro Sánchez .

Patxi Lopez , Francina Armengol Pedro Sánchez . / David Castro

Júlia Regué
Miguel Ángel Rodríguez
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El "bos días, buenos días, egun on, bon dia" entonado por la presidenta del Congreso, Francina Armengol, cuando fue elegida sirvió para exhibir su intención de que las lenguas cooficiales del Estado se puedan usar con absoluta normalidad en el hemiciclo, un compromiso que adquirió el PSOE con ERC y Junts para garantizarse el liderazgo de una Mesa progresista en la Cámara baja. Pero más allá de la normalización del uso en el pleno, socialistas y republicanos han pactado una modificación del reglamento de la institución que registrarán esta semana para que el catalán, el euskera y el gallego tengan seguridad jurídica para ser usados tanto en las sesiones plenarias como en las comisiones y en el registro escrito de iniciativas, en este caso, junto a su texto en castellano, al igual que en el Boletín Oficial de las Cortes Generales.

El borrador, al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, deja claro que las tres lenguas podrán usarse en cualquier debate parlamentario. "El orador podrá pronunciar su discurso en cualquiera de las lenguas que tengan carácter de oficial en alguna Comunidad Autónoma de acuerdo con la Constitución y el correspondiente Estatuto de Autonomía", reza el redactado de la propuesta, que modifica el artículo 70.2 y otros dos artículos añadiendo esta coletilla para dar cobertura normativa, ya que el reglamento actual no lo regula en ningún apartado, eso es, que ni lo permite ni lo autoriza y lo deja a merced de la interpretación que haga el presidente o presidenta del Congreso.

Esta maniobra es fruto de la negociación entre el PSOE y ERC, en el marco de las negociaciones tras las elecciones del 23-J, y garantiza el cumplimiento de los acuerdos sancionados por ambos partidos después de que durante la pasada legislatura se protagonizaran varios choques entre diputados independentistas y la entonces jefa de la institución, Meritxell Batet, por el uso del catalán en el hemiciclo.

Los trámites

La presentación de esta reforma del reglamento del Congreso no implica el blindaje inmediato de las lenguas cooficiales, pero fuentes conocedoras de la negociación afirman que estudian acelerar su aprobación con un registro por la vía rápida e incluso con la celebración de un pleno extraordinario para su aprobación con el fin de que los parlamentarios puedan expresarse en catalán, euskera y gallego ya en los primeros plenos de la legislatura.

Para la tramitación y aprobación definitiva, la Mesa del Congreso deberá establecer un calendario de sesiones con el fin de que arranquen las sesiones plenarias y constituir las distintas comisiones de trabajo. Después, una vez la Mesa acepte esta iniciativa -algo que tienen seguro con la mayoría progresista de PSOE y Sumar- se deberá debatir en el pleno su aceptación a trámite. El siguiente paso será su estudio en comisión y, finalmente, la vuelta al pleno para la aprobación definitiva.

En los últimos días, Armengol ha evitado entrar en detalles sobre cómo se canalizaría esta iniciativa y tampoco quiso desvelar si haría falta la reforma del reglamento del Congreso pero, finalmente, así ha sido. Tanto ERC como Junts, junto a otras formaciones, ya intentaron realizar una reforma similar en junio de 2021, pero el PSOE votó en contra. Alegaron que actualmente el uso del catalán, el euskera y el gallego estaba acotado en la Cámara baja a "citas y frases inmersas en las distintas intervenciones" y que en el Senado su uso era mayor. "Por lo tanto, en el Grupo Parlamentario Socialista entendemos que existe un equilibrio razonable en el uso de las lenguas propias en las Cortes Generales", defendió su diputado Guillermo Antonio Meijón Couselo.

Las otras instituciones

La reforma planteada ahora va más allá de la situación que se da en el Senado. Desde 2005, los senadores tienen el derecho a usar cualquiera de las lenguas cooficiales recogidas en los estatutos de autonomía -catalán, euskera y gallego-, aunque con limitaciones. Principalmente, solo lo pueden hacer en los plenos, nunca en las comisiones ordinarias, y para defender las mociones. Es decir, solo aquellos textos que tienen como finalidad que la Cámara se pronuncie sobre algún asunto, pero carecen de efectos legislativos. En el debate de proposiciones o proyectos de ley sigue siendo obligatorio el uso del castellano.

La aprobación del uso de las lenguas cooficiales en la Cámara baja facilitará el cumplimiento de otros de los compromisos adoptados por el Gobierno de Sánchez el pasado verano, como el empleo del catalán en el Parlamento Europeo. En 2006, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero hizo un intento similar para que el catalán, el euskera y el gallego se pudieran usar en los plenos de la Eurocámara. Fuentes de esta Cámara recuerdan que, por entonces, uno de los argumentos políticos que se utilizaron para rechazar la petición fue que ninguna de estas lenguas se empleaban en el Congreso de los Diputados. Sin embargo, esto cambiaría ahora. En este sentido, el pasado 17 de agosto se registró en el Consejo Europeo la petición formal del Gobierno: una carta firmada por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, un compromiso que el PSOE adquirió con Junts para decantar su voto a favor de la presidenta y la Mesa del Congreso.

Lo que falta por resolver ahora, encauzada ya la modificación a nivel normativo, es la inversión que requiere a nivel técnico y logístico, para garantizar la traducción y evitar dejar en la indefensión a aquellos diputados que no conocen dichas lenguas.