Cita con las urnas el 28-M

Mapa | Los barrios de Barcelona en los que se la juega Daniel Sirera en las elecciones municipales

DIRECTO | Las elecciones municipales y autonómicas 2023, última hora

La fragmentación lastra las expectativas de las derechas en Barcelona

¿Quién ganará las elecciones en Barcelona?

Así están las encuestas de las elecciones municipales

bcn pp mapa

bcn pp mapa

Carlota Camps

Carlota Camps

Por qué confiar en El PeriódicoPor qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

'Recupera Barcelona'. Con este lema, el alcaldable del PP, Daniel Sirera, se propone reimpulsar su partido. En las elecciones de 2019, con Josep Bou al frente, los populares consiguieron entrar al ayuntamiento por tan solo 40 votos. Un candidato nada ortodoxo, en un mal momento para el partido a nivel estatal y con un exprimer ministro francés como competencia, pueden explicar el resultado. Cuatro años después, los populares parten de una situación y unas expectativas diferentes. Aunque las encuestas dan entre 2 y 3 escaños al PP, podrían erigirse como la única fuerza no independentista de derechas en el ayuntamiento y hasta tener la llave de la gobernabilidad.

Sirera fue nombrado como candidato en enero, casi sonando la bocina, y con el reto de darse a conocer ante el gran público, tras diez años entre bambalinas, primero en el Consell de l'Audiovisual de Catalunya (CAC) y los últimos tiempos como asesor del popular Carlos Mazón en Valencia. Durante la campaña se ha pateado Sarrià-Sant Gervasi y Les Corts, los dos distritos donde tradicionalmente han sido más fuertes y donde esperan tener más apoyos, pero también esperan rascar en otras zonas de Barcelona, desde el Eixample hasta Horta-Guinardó y hasta en Nou Barris, donde creen que pueden tener "trasferencia de votos del PSC".

Históricamente, el voto conservador se ha concentrado en el distrito de Sarria-Sant Gervasi, donde CiU se imponía con fuerza. Sin ir más lejos, en 2015, Xavier Trias consiguió allí más de un 40% de los votos. Unas cifras que, cuatro años más tarde, no sacó ni por asomo el tándem formado por Joaquim Forn -desde la cárcel- y Elsa Artadi, que tuvieron que conformarse con un 17,6%. En aquella ocasión, fue Manel Valls quién consiguió este feudo, aunque con menos de un 25% de los votos.

El contexto actual tiene ventajas y desventajas para el PP: la previsible caída libre de Ciutadans le beneficia, pero el retorno de Trias podría frenar sus expectativas. Fuentes del partido, sin embargo, creen estar en una mejor situación ahora que hace unos meses cuando la campaña estaba "más polarizada entre Trias y Colau" y se podía ver al candidato de Junts como "el voto útil" contra la actual alcaldesa. "El pluripartidismo nos beneficia", aseguran fuentes del partido, que, además, creen que el caso del escaño de Laura Borràs o el regreso de Clara Ponsatí perjudican a Trias porque se le ve "del partido de Puigdemont".

Foco también en Nou Barris y Sant Martí

Pero más allá de este cuadrante, los populares también ven partido en distritos históricamente más hostiles para ellos. Fuentes de la candidatura de Daniel Sirera ven "muchas fronteras abiertas" en estas elecciones. La principal es con Ciutadans, a quien calculan que le podrían arrebatar la mitad de los votos, pero en los estudios internos también han detectado una "frontera" de votos con el PSC de Jaume Collboni. "Hay votantes tradicionales de los socialistas a quien no les han gustado los pactos con los independentistas", apuntan las mismas fuentes. Por este motivo, además de les Corts y Sant Gervasi, Sirera también se tiene esperanzas en Nou Barris, Horta-Guinardó o Sant Martí, más proclives a votar al PSC o a los Comuns.

"El perfil sensato de Alberto Nuñez Feijóo nos ha permitido abrir esta frontera", apuntan desde la lista popular. Saben que no es un porcentaje "enorme", pero "cuantitativamente es más alto" porque los socialistas parten de muchos más votos que los naranjas. Para lograrlo, Sirera ha optado por un discurso más moderado y menos arrinconado a la derecha. Su principal aspiración en estas elecciones es "abrir el partido" y "recuperar el espacio de centro y centroderecha", con un objetivo final más a largo plazo: convertir el PP en "la casa grande del constitucionalismo" y poder luchar con mejores cartas de aquí a cuatro años.