Icono de la Transición

Serrat, un hombre del PSC que plantó a Franco y luchó por la convivencia

Al cantautor le ofrecieron ocupar un cargo público y lo rechazó porque no podría ser un "irresponsable"

En 1975 estuvo en el exilio tras denunciar en México los últimos fusilamientos de la dictadura

Multimedia | Gràcies Serrat:  Rosalía, Estopa, Julia Otero, Valdano... le rinden homenaje

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serrat psc / Joan Cortadellas

Madrid / Barcelona

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"Sin utopías estás a merced de lo que el poder decida imponer en cada momento. Estás en sus manos", dijo Joan Manuel Serrat (1943) tras publicar su disco Utopía en 1991. Quince años después, él pudo haber ocupado ese 'poder' del que hablaba, pero no quiso. Al de Poble-sec le ofrecieron ocupar un puesto público. Lo desveló él mismo en 2008: "Me lo ofrecieron y yo dije que le consultaría a mi madre, y mi madre me dijo que ni se me ocurra. Y ya está". No reveló de qué cargo se trataba ni qué partido se lo ofreció. Tampoco resulta difícil imaginárselo. Fuentes del PSC apuntan que fue Pasqual Maragall, president de la Generalitat entre 2003 y 2006, quien le llamó para ocupar la 'conselleria' de Cultura. La elección era lógica, el cantautor llevaba años interviniendo en innumerables mítines y su discurso político había ido -y fue después- en paralelo al de los socialistas catalanes. Incluso, durante el 'procés'. 

Fue llegar la democracia y Serrat, que se despide estos días de los escenarios, se alineó con el PSC. Ya en 1982, cuando se celebraron las segunda elecciones libres tras la aprobación de la Constitución, el cantautor se subió al escenario de la Monumental junto al candidato del PSOE Felipe González y al entonces alcalde de Barcelona, Narcís Serra. Serrat, icono del catalanismo y de la Transición, convirtió aquello en costumbre y cada cuatro años -en 1986, en 1989 y en 1993- volvió a dar su apoyo a los socialistas en los grandes actos organizados por el PSC. En los carteles electorales que anunciaban los actos, su nombre llegó a estar en letras del mismo tamaño que el de González, Serra o Maragall. No sorprende, por tanto, que el cantautor fuera tentado con un puesto en el Govern de este último. Lo rechazó, dijo, porque no se sintió "en condiciones", la tarea requería "ganas" y no ser "irresponsable"

La lucha por la democracia

Recién pasada la veintena, Serrat ya formaba parte de la Nova Cançó, implicado en la defensa del catalán y la denuncia de la dictadura, lo que le llevó en 1968 Serrat a tomar una decisión con trascendencia política en pleno franquismo. Con tan solo 24 años, y siendo reconocido como una figura importante del catalanismo, se enfrentó al régimen y pidió cantar en Eurovisión el "La, la, la" en catalán. La dictadura se lo negó y él decidió no participar en el concurso. Lo hizo, como es bien conocido, Massiel. Aquella decisión no fue fruto de una actitud nacionalista -Serrat nunca se ha definido como tal-, sino de compromiso con la cultura y la pluralidad. Él creyó que Franco tomaría una decisión inteligente y permitiría la canción en catalán para tratar de mostrar una imagen aperturista a Europa. Erró el tiro.  

No fue este su único choque frontal con la dictadura. En septiembre de 1975, en los estertores del régimen y del propio Franco, que acabaría falleciendo dos meses después, Serrat condenó el fusilamiento de cinco militantes de el FRAP y ETA. Estaba en México y allí se tuvo que quedar durante casi un año debido a la orden de búsqueda y captura que se emitió contra él.

"Soy un artista popular, si he llegado a ello es gracias a una gente, un pueblo que es el que escucha mis canciones, compra mis discos, me viene a ver al teatro. Cuando existen problemas que implican a esta gente, me implican a mi. No me desinhibo, debo estar al servicio de estas cosas", dijo en 1977. Aquellas palabras definen el compromiso social y, en cierto sentido, político de su carrera artística.

Compromisos claros

Con la democracia recién estrenada, Serrat no escondió sus simpatías por el PSC, lo que le valió cierto rechazo por parte del nacionalismo que, aunque le siguió aclamando como cantante y compositor, marcó distancias con él. En aquellos días y en los años siguientes, el 'noi de Poble-sec' fue configurando su discurso político que en parte mantienen intacto hasta ahora. Esta semana, en sus últimos conciertos en Madrid, recordó la canción 'Pare' que le compuso a su padre -afiliado a la CNT- en 1973 y que ya contenía un aviso sobre el cambio climático: "Pare / que estan matant la terra / pare / deixeu de plorar / que ens han declarat la guerra".

En sus últimas actuaciones, Serrat también ha recuperado la canción 'El carrusel del Furo', dedicada a su abuelo Manuel que fue fusilado durante la Guerra Civil, y que escribió en 1975. "Te seguiremos buscando", aseveró este martes el cantautor, firme defensor de la memoria democrática, durante un concierto en la capital y ante una imagen de su abuelo. En noviembre de 2021 se encontró una fosa común en Belchite (Aragón) con más de 400 cuerpos, entre los que podrían estar los antepasados del cantante.

Serrat no solo se implicó con los problemas de su pueblo,  sino que defendió toda causa por los derechos humanos. En 1989 lanzó la canción 'Salam Rashid', que narraba la dramática situación de los migrantes africanos que buscaban llegar a España. También participó activamente en las movilizaciones populares frente a dictaduras como la chilena y argentina. Generó unos estrechos vínculos con Latinoamérica. En estos meses se ha visto con los presidentes de Chile y México, Gabriel Boric y Andrés Manuel López Obrador, respectivamente.

Enfrentar el 'procés'

Ya con la entrada del nuevo milenio, Serrat se consolidó como una figura transversal, aunque mantenía esa cercanía con los socialistas españoles. Buena prueba de ello fue que en 2002, el entonces presidente de la Comunidad Madrid y después ministro de Justicia, Alberto Ruíz-Gallardón (PP), escogió al cantautor catalán para celebrar el 24 aniversario de la Constitución en la Real Casa de Correos. Serrat cantó entonces 'Para la libertad' en el mismo edificio que sirvió de sede para la Dirección General de Seguridad durante el franquismo.

Con el paso de los años, ha ido dosificando sus intervenciones políticas. Las más polémica llegaron durante el 'procés', cuando -en línea con el discurso del PSC- se alejó claramente del referéndum del 1-O por falta de transparencia y representatividad, pero también acusó directamente al PP de lo sucedido por "ningunear" el conflicto y dejar "que las cosas se fueran pudriendo". Este Posicionamiento le valió acusaciones de "fascista" y críticas tanto de la derecha española como de los sectores más radicales del independentismo.

Con los líderes del 'procés' ya en la cárcel, Serrat acudió a la cárcel de Estremera donde visitó a Raül Romeva, del que es amigo de su padre, y a Oriol Junqueras. Al salir se pronunció contra el encarcelamiento de los dirigentes independentistas que le parecía, "desde el primer momento, inútil e injusto, políticamente desacertado, un flaco favor a mejorar la vida política y social en Catalunya". Una vez más, no escondió su lucha por la convivencia.