Ejecutiva de la formación

Junts decidirá en una consulta interna la próxima semana si rompe el Govern

El partido evita el divorcio inmediato y propone una negociación exprés de 72 horas a Aragonès y ERC cuyo desenlace decantará el sentido de la pregunta a la militancia

Jordi Turull y Laura Borràs, en una rueda de prensa en la sede del partido.

Jordi Turull y Laura Borràs, en una rueda de prensa en la sede del partido. / ELISENDA PONS

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Júlia Regué
Júlia Regué

Responsable de la sección de Política.

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El tira y afloja entre Junts y Esquerra continúa. Los posconvergentes dilatan la decisión de salir o no del Govern para evitar fracturas internas, la dejan en manos de la militancia, pero, antes, lanzan un nuevo ultimátum -aunque rechazan tal calificativo- para forzar una negociación 'in extremis' que, en el fondo, tampoco evitará la consulta interna, pero que sí podría alterar el contenido de la pregunta. Esto se traduce en que tratarán de abrir un canal de comunicación con el 'president' Pere Aragonès y con su partido -con la celebración del quinto aniversario del referéndum de por medio- para que abrace sus tres exigencias y dé "garantías de cumplimiento" hasta el lunes. De su disposición, dicen, dependerá el resultado de una votación que ya está convocada para el 6 y 7 de octubre, y cuya pregunta decidirá la dirección 72 horas después del anuncio.

Tras una maratoniana reunión de la ejecutiva que se alargó durante nueve horas, Junts optó por no romper todavía. Pese al fulminante cese del 'vicepresident' Jordi Puigneró, a juicio de Aragonès por "pérdida de confianza" al no haberle avisado que su partido le amenazaría con una cuestión de confianza, la posconvergencia opta por buscar un último puente que no dinamite del todo las relaciones. ¿Es reconducible? "Es muy complicado, pero hay que intentarlo", responden en JxCat. Un asunto difícil dado que llevan más de un mes negociando a raíz de un ultimátum previo que quedó suavizado y después de la destitución del máximo representante del partido en el Consell Exeuctiu.

En Palau, recibieron con estupor el anuncio del secretario general Jordi Turull y de la presidenta de la formación Laura Borràs porque no levantaron antes el teléfono para exponérselo a Aragonès. Fuentes cercanas al 'president', aseguran que desconoce la propuesta de los todavía socios y afean a Junts no haberse retractado del órdago en el Parlament. "Tienen que aclarar si quieren ser Govern u oposición", remachan estas voces.

Aragonès defiende que JxCat debe aclarar cuanto antes si quiere ser Govern u oposición

Inquieren en que el jefe del Govern fue "claro" en su respuesta en el Parlament respecto a las peticiones de JxCat -mesa de diálogo acotada a la amnistía y la autodeterminación, unidad en Madrid y dirección estratégica- abriéndose a estudiarlas, algo que no fue suficiente porque el líder parlamentario Albert Batet elevó la apuesta, desconocida hasta entonces para buena parte de la bancada de Junts y de sus 'consellers'. En Palau insisten en que no es Aragonès quien quiere divorciarse, si no Junts, mientras que estos reprochan una carencia de gestos, a su juicio imprescindible para permanecer en el Consell Executiu.

El equilibrio entre sectores

Para llegar a un posicionamiento unánime, la ejecutiva de Junts optó por una solución intermedia y temporal que responda al equilibrio de fuerzas interno. Y es que si bien, según fuentes del partido, el planteamiento mayoritario pasaba por acelerar la votación interna, una parte de la ejecutiva defendió firmar ya la salida y apostar por desestabilizar un Govern en solitario de ERC, a sabiendas que los republicanos descartan adelantar las elecciones. El primer grupo, el de la cautela, cundió entre los afines al secretario general; mientras que en el segundo, el de la precipitación, planeaba en el sector cercano a la presidenta y al 'expresident' Carles Puigdemont. El doble acuerdo responde precisamente a contentar a ambos sectores: más margen para negociar 'in extremis' pero adelantando una consulta que inicialmente se preveía convocar la tercera semana de octubre.

La posconvergencia dejará vacante la silla de Puigneró en el Consell Executiu hasta que tenga el resultado de la consulta

Abandonar el Govern a la orden de las bases, si es que así lo deciden, es una salida menos traumática para la formación que un decretazo de la cúpula, porque podría trasladar la responsabilidad al sentir de la militancia, aunque a nadie se le escapa que los máximos dirigentes, Borràs y Turull, pueden decantar el sentido del voto según el diagnostico que ofrezcan sobre las negociaciones con Aragonès y ERC durante estos tres días.

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Lo que se da por sentado es la interinidad en la vicepresidencia. Al menos hasta que haya una decisión de las bases. Según Turull, todos los 'consellers' de Junts han puesto su cargo a disposición de lo que decida el partido, aunque algunos de ellos han defendido públicamente la necesidad de optar por la gobernabilidad y la estabilidad, como el de Economia, Jaume Giró, o la d'Acció Exterior, Victòria Alsina.

Si la situación no se reconduce y se consuma la fractura del Govern, Esquerra gobernará en solitario. Así lo expresan varios dirigentes republicanos, que descartan apretar el botón electoral ante la actual situación socioeconómica -y la consiguiente necesidad de aprobar unos nuevos presupuestos para atenderla-, pero también para poder reivindicarse como una opción electoral que puede comandar sin ataduras y para reducir el impacto de una salida de Junts exhibiendo que no ceden a lo consideran "chantajes". Para ello, requerirán del apoyo del PSC y de los 'comuns', al menos, de forma puntual.