Apertura del año judicial

Lesmes advierte de que dimitirá si los políticos no pactan y estos continúan con reproches mutuos

El presidente del Supremo critica duramente las reformas legales, por sus "efectos negativos especialmente graves", sobre todo en el Supremo

4
Se lee en minutos
Ángeles Vázquez
Ángeles Vázquez

Periodista

Especialista en Tribunales y Justicia

Escribe desde Madrid

ver +
Cristina Gallardo
Cristina Gallardo

Periodista

ver +

El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, ha perdido la paciencia. Durante su discurso con motivo de la apertura del año judicial, y en presencia del rey Felipe VI, anunció que si los partidos no llegan a un acuerdo para renovar el Consejo General del Poder Judicial presentará su dimisión. La dureza de su tono obedece, explicó, a que "la justicia está siendo sometida a unas tensiones que pueden abocarla a la inoperancia". De ahí que considere necesario exigir al PSOE y al PP que se "reúnan con urgencia" para poner solución a una situación que califica de "insostenible".

"Un año más", dijo nada más tomar la palabra, "el escenario político está debilitando y erosionando las principales instituciones de la justicia española", en referencia al órgano de gobierno de los jueces y el Supremo. "De no ser atendido este llamamiento que hago, será preciso reflexionar sobre la adopción de otro tipo de decisiones que ni queremos ni nos gustan", afirmó para dar a entender sin decirlo expresamente lo que luego confirmó en una conversación informal con periodistas: que de ser necesario, presentará su dimisión al frente del Poder Judicial. "Hoy la confianza [en una pronta renovación] ha desaparecido", enfatizó.

A los líderes de PP y PSOE

Lesmes, que pronunciaba su discurso en representación de un órgano de gobierno de los jueces caducado desde diciembre de 2018 ante la incapacidad del PSOE y el PP de pactar su renovación, dirigió directamente su llamamiento "al presidente del Gobierno de España y al jefe de la oposición", Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, como "máximos responsables de los partidos políticos con mayor representación parlamentaria, de manera que el CGPJ sea renovado en las próximas semanas

"El escenario político está debilitando y erosionando las principales instituciones de la justicia española"

De no serlo, que al menos sea restituido en la plenitud de sus competencias, "otorgando a esta petición la relevancia constitucional y democrática que realmente tiene y dejando de lado todo interés de partido". 

Pero el órdago de Lesmes, que también hizo una llamada de atención a la sociedad, que a su juicio parece "aletargada ante el deterioro" del Estado de Derecho, no pareció tener mucho éxito entre aquéllos a los que se dirigía directamente, porque tanto Feijóo como la ministra de Justicia, Pilar Llop, ambos entre el público, consideraron que las críticas del presidente del Poder Judicial solo se dirigían al otro, y se mantuvieron sus reproches mutuos.

Desde el PP se aseguró su "máxima disposición para sentarse con el Gobierno y abordar la reforma del Poder Judicial", pero "bajo unos requisitos mínimos de independencia" en busca de "la renovación conjunta del TC y del CGPJ". Recordó que había enviado una propuesta al Gobierno para hacerlo, que pasa por cambiar el sistema de elección de los vocales del Consejo. Y respondió a la petición de Llop de que diera nombres para proceder a la renovación que "no se trata de repartir nombres, sino del currículum y los parámetros de experiencia e independencia que deberán cumplir los candidatos".

Por su parte desde el Gobierno se sostuvo que la renovación del Consejo se puede hacer hoy mismo, pero "el PP se envuelve de nuevo en excusas para no cumplir con el mandato constitucional de renovarlo en tiempo y forma añadiendo un pretexto más a sus maniobras dilatorias".

Un "estropicio"

Durante su discurso, Lesmes también se pronunció sobre las últimas reformas legales que han afectado al Consejo y, en concreto, a la prohibición de hacer nombramientos mientras esté en funciones, lo que se reparó en parte para que pueda hacer los del Constitucional. El presidente del Supremo afirmó que "el estropicio es tan grande que no se había producido una situación semejante en la historia de nuestra democracia", con efectos negativos especialmente graves en el Supremo, pero que "se van extendiendo poco a poco a toda la organización judicial".

"El estropicio es tan grande que no se había producido una situación semejante en la historia de nuestra democracia"

Entre sus efectos de "devastadores" citó que el Tribunal Supremo tiene 14 vacantes sin cubrir y en los próximos meses serán 20, lo que representa una cuarta parte de sus efectivos. Además, de las 116 presidencias de tribunales existentes en España, 49 de ellas no están desempeñadas por un titular y el próximo 21 de diciembre la Sala de Justicia del Tribunal Militar Central dejará de actuar por falta de reposición de sus miembros.

También afeó al Gobierno que eludiera oír al CGPJ cuando realizó estas reformas, y que finalmente solo permita la elección de los dos magistrados del Constitucional que le corresponde por cuota, "ignorando deliberadamente la penosa situación" del Supremo. Añadió que si bien el TC es un "órgano nuclear de nuestro sistema político-constitucional", también el tribunal que él preside es esencial, pues "encarna el principio de juridicidad del Estado".

Prevista sustitución

Noticias relacionadas

Si Lesmes dimite finalmente, será sustituido por Rafael Mozo al frente del CGPJ, por ser el vocal de mayor edad, y por Francisco Martín Castán, en el Supremo, como presidente de Sala más antiguo. Lo que descartó durante su intervención fue una renuncia en bloque de los vocales, como demandan ciertos ámbitos tanto políticos como judiciales, porque considera dicho comportamiento "irresponsable e inaceptable desde la perspectiva ciudadana y de la carrera judicial".

"¿Qué pensarían los ciudadanos si todos los ministros de un gobierno en funciones decidieran colectivamente desertar de sus cargos, dejando a España sin Gobierno, como medio de presión al Parlamento en un proceso de investidura que se estuviese dilatando excesivamente en el tiempo?", se preguntó.