Operación de la Policía Nacional

El yihadista detenido en Mataró: joven, recién llegado y curtido en Siria

Otro terrorista del mismo perfil y que también volvía a España ha sido capturado en Austria por orden de la Audiencia Nacional

Imágenes de la detención del yihadista atrapado por la Policía Nacional en Mataró (Barcelona).

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Juan José Fernández

Apenas había podido tomar contacto con su nueva realidad en España, acaso comenzar algún proselitismo luciéndose como excombatiente ante los más incautos de su entorno. Llevaba solo días retornado, y todavía estaba usando un teléfono móvil prestado porque no había tenido tiempo de hacerse una cuenta propia. Este viernes ha ingresado en prisión por orden de la Audiencia Nacional un yihadista de origen marroquí detenido hace unos días en su escondite de Mataró (Barcelona), adonde había vuelto tras participar como voluntario extranjero en la guerra de Siria.

El detenido cuenta con formación militar y entrenamiento en combate, según confirman a este diario fuentes de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional, que es la unidad que ha llevado a cabo la investigación. El yihadista de Mataró forma parte de una pareja de combatientes islamistas radicales con vinculaciones con España, detenidos en la misma operación en los últimos días, después de que utilizaran la vía balcánica de retorno a Europa. El segundo está arrestado en Austria, en virtud de una Orden Europea de Detención emitida por la Audiencia Nacional.

El Juzgado Central de Instrucción 6 de ese tribunal instruye la investigación de este caso y ha sido el que ha determinado el ingreso en prisión del detenido en la localidad catalana. Los dos marroquíes habían recorrido Turquía, Bulgaria, Serbia, Hungría y Austria. Uno de los dos consiguió continuar viaje hasta Mataró, donde la Policía ha evitado que se asentara.

Seguidos desde Turquía

Los dos yihadistas capturados son veteranos de la guerra de Siria, en la que habían participado desde 2014. A ninguno se les ha intervenido armamento. Ambos son de origen marroquí. El detenido en Mataró, de 29 años, residía en la ciudad catalana cuando en 2014, con 21 años de edad, respondió a la propaganda del fundamentalismo de Oriente Medio y se alistó en grupos de la órbita de la Jabhat Al- Nusra, la red de apoyo a Al Qaeda en Siria, según fuentes próximas a la investigación.

Allí, reunido en escuadrones que se agrupan por nacionalidades, se curtieron los dos en combate. El otro detenido salió de Marruecos hacia el frente sirio en 2015, y cuenta con familiares residentes en Madrid desde ese mismo año. Ambos pasaron por campos de entrenamiento y por el frente noreste sirio, territorio de Al Qaeda y no del DAESH durante la guerra, y huyeron de Siria tras la caída de las fuerzas fundamentalistas en 2019. Los dos se habían refugiado en Turquía, país de espera habitual para numerosos FTF (Foreing Terrorist Fighter, o combatientes terroristas extranjeros), siglas con las que se denomina a los reclutados foráneos, generalmente europeos, por el terrorismo islamista radical.

Los investigadores disponen de fotos suyas con el atavío de los soldados de a pie de Al Qaeda. A la espera de poder retornar a Europa, se buscaron la vida en Estambul realizando trabajos como inmigrantes, tratando de juntar dinero discretamente para su retorno.

La Comisaría General de Información de la Policía tenía noticia desde enero pasado de la intención de los dos hombres de entrar en España clandestinamente. Su ruta ha sido seguida por agentes del CNI y de las brigadas de Información de la Policía de Valencia y Barcelona. En su seguimiento ha colaborado también Europol, el FBI norteamericano, las policías austriaca y alemana y la DGST, el servicio de información marroquí.

Catalunya, lugar propicio

Barcelona y sus alrededores son lugares frecuentes de retorno. En diciembre de 2018 fue detenido también en Mataró otro excombatiente yihadista, Moussa Al Morabit -ya extraditado a Marruecos-, que había logrado entrar en el país siguiendo la ruta de los Balcanes. Y en 2021, igualmente en Barcelona, la Policía neutralizó a dos argelinos que habían combatido para el DAESH en el frente de Siria.

Catalunya es punto propicio para ser elegido por los FTF en su vuelta a Europa. No solo porque fue centro emisor de reclutas para el terrorismo yihadista en Siria, también porque siguen teniendo radicadas ahí a sus familias, hay un nutrido entorno de inmigración magrebí entre la que camuflarse y queda cerca la frontera con Francia, consideran las fuentes policiales consultadas.

Es un fenómeno contrario el que se da en Ceuta. Su Barrio del Príncipe ha sido el principal centro español emisor de reclutas para el yihadismo sirio-iraquí entre 2012 y 2018, pero la Policía no cuenta apenas retornados. Muchos de los que salieron de la ciudad autónoma no han vuelto porque murieron en combate... o en ataques suicidas. De hecho, el ceutí Rachid Nahi, originario del Príncipe, fue el primer ciudadano europeo en inmolarse en Siria, concretamente en un atentado en la ciudad norteña de Idlib en el año 2012. Otros dos jóvenes ceutíes se inmolaron al poco en otros ataques, uno de ellos contra un checkpoint antiyihadista.

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La figura de los combatientes retornados de Siria e Irak o Afganistán es una de las principales preocupaciones en materia de terrorismo islamista para las fuerzas de seguridad del Estado. Son hombres que cuentan con experiencia en el manejo de armas y explosivos, acostumbrados al combate, muy radicalizados y con alta probabilidad de atentar en su vuelta a Europa. Los miembros más jóvenes de sus comunidades de inmigrantes son susceptibles de radicalización por estos exsoldados, en los que pueden ver un ejemplo emulable o una autoridad cuyas instrucciones seguir de forma acrítica.

Durante el confinamiento por la pandemia de coronavirus, en abril de 2020, la Policía atrapó en Almería a Abdelmajid Bari, yihadista con nacionalidad británica retornado de Siria que se había escondido con dos subordinados en un piso de la ciudad andaluza tras llegar a España en patera desde Argelia. La Policía lo considera extremadamente peligroso. En sus tiempos de combatiente en Siria difundió una foto suya posando con la cabeza de una de sus víctimas en las manos.