Convulsión interna

Sin su equipo inicial y con un núcleo más masculino: así se queda Sánchez con la marcha de Lastra

  • La salida de la dos, junto a la de Calvo hace un año, conlleva que prácticamente solo hombres componen el primer anillo de poder que rodea al presidente

  • Con la renuncia de Lastra, Cerdán es el único que sobrevive del grupo que aupó en 2017 a Sánchez a su segunda vida en el PSOE y le ayudó a llegar a la Moncloa

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (c), encabeza la reunión de la ejecutiva federal del 17 de mayo de 2019, con Santos Cerdán (i), José Luis Ábalos (2i), Adriana Lastra (2d) y Carmen Calvo (d), en Ferraz. Hoy ya solo resiste Cerdán.

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (c), encabeza la reunión de la ejecutiva federal del 17 de mayo de 2019, con Santos Cerdán (i), José Luis Ábalos (2i), Adriana Lastra (2d) y Carmen Calvo (d), en Ferraz. Hoy ya solo resiste Cerdán. / JOSÉ LUIS ROCA

5
Se lee en minutos
Marisol Hernández
Marisol Hernández

Periodista

ver +
Juanma Romero
Juanma Romero

Periodista

Especialista en información de Gobierno y PSOE.

Escribe desde Madrid

ver +

Echas la vista atrás y ninguno de tus compañeros de trabajo está ahora contigo. Empezaste con ellos, creciste y maduraste profesionalmente gracias a sus aportaciones. Pero ahora no queda ninguno. La experiencia vital de cualquier persona anónima, empleada años y años en la misma empresa, se le puede aplicar también al presidente del Gobierno. Sólo que en el caso de Pedro Sánchez él ha decidido el destino de sus colaboradores más cercanos. Con la renuncia de Adriana Lastra a la vicesecretaría general del PSOE, de aquel grupo inicial solo queda el actual secretario de Organización, Santos Cerdán

Lastra y él fueron su primer núcleo duro, después de que el aparato socialista le defenestrara de la secretaría general el 1 de octubre de 2016. Junto a José Luis Ábalos no solo no le abandonaron, le sostuvieron, lo animaron y tuvieron la capacidad de ver que podía levantarse y plantar una nueva batalla contra la favorita del aparato, Susana Díaz, con el aliento único de la militancia. Las conversaciones que mantuvieron aquellos días de otoño forman parte ya de la historia del PSOE. Ese equipo primigenio recuperó en mayo de 2017 el control del partido. No hay que restarle valor a la capacidad de caer y de levantarse que tuvo Sánchez. Pero para algunos su afán de venganza cambió el PSOE y lo convirtió en algo distinto. Más manso, más cesarista menos deliberativo. 

En el PSOE hay muchas voces que creen que el choque de Lastra con Cerdán ha sido crucial, que Ferraz no funcionaba como una máquina bien engrasada

Durante las primarias, se unió a este clan Carmen Calvo y, una vez que logró regresar a la secretaría general, el círculo aumentó con Iván Redondo. Todos han jugado un papel capital en estos años, desde antes que Sánchez conquistó el Gobierno con la moción de censura de junio de 2018. Y todos menos el navarro Santos Cerdán, al menos por ahora, se han ido perdiendo por el camino. Se cayeron de la órbita del líder sin intuirlo. De manera abrupta e inesperada. Algunos de ellos, como Redondo, aún no parecen haberlo superado.  

Según alguien que conoce bien al presidente del Gobierno, "si no te ajustas a sus fines no le vales". "Pedro va a la suya y hace lo que considera adecuado en cada momento". Con Lastra no ha sido posible aún confirmar si la única motivación de su renuncia ha sido la necesidad de guardar reposo por un embarazo de riesgo o ha tirado la toalla por sus desavenencias con Cerdán. En el PSOE hay muchas voces que creen que esto último ha sido crucial, que Ferraz no funcionaba como una máquina bien engrasada, que se erraron en los mensajes de la campaña de las andaluzas (que coordinó el navarro), que el partido no hacía de repetidor de la acción del Ejecutivo ni de muro de contención de las críticas de la oposición. Y se apunta, además, que Sánchez "estaba hasta las narices de la tensión y la división". 

Pero la marcha de quien era la número dos del PSOE supone el desmantelamiento del círculo original y su sustitución por uno nuevo, en el que no hay, por ahora, ninguna mujer. Algo que la exvicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo, la primera en salir de esa órbita hace un año no dejó de reseñar este lunes en las redes sociales: "En la democracia de la igualdad entre mujeres y hombres, no es bueno que salgan mujeres de la primera línea de la política. Adriana, mucha suerte". 

Frialdad en los ceses

El núcleo del presidente lo componen desde hace tiempo más hombres que mujeres: los más relevantes son el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños; su jefe de Gabinete, Óscar López, su director adjunto, Antonio Hernando, Santos Cerdán en el partido (también Lastra hasta su dimisión). No se sabe aún quién sustituirá a la vicesecretaria general del PSOE, incluso si Sánchez lo hará o buscará otras alternativas, pero tanto ella como Calvo eran dos pesos pesados en el Gobierno y en el partido que ya no están. Es cierto que el Ejecutivo tiene tres vicepresidentas —Nadia Calviño y Teresa Ribera del bloque socialista y Yolanda Díaz de Unidas Podemos— y una portavoz, Isabel Rodríguez, que junto a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, son muy representativas e incluso influyentes. Pero ninguna de las primeras forman parte del primer anillo de poder ni han tenido nunca la cercanía y confianza con el presidente que mantenían Calvo y Lastra. La única que sí se ha acercado más, y durante más tiempo, es Montero. Rodríguez sí forma parte de 'maitines' (las reuniones de estrategia de los lunes), pero no ejerce el rol tampoco de Calvo ni el que tuvo su antecesora en la portavocía, Montero.

Del círculo máximo de poder participan el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños; el director de Gabinete del presidente, Óscar López, y su adjunto, Antonio Hernando

Noticias relacionadas

Esa proximidad no le sirvió de nada a la exvicepresidenta ni a otros que parecían intocables como Redondo y Ábalos. Los compañeros de aquel viaje que condujo a Sánchez a la Moncloa han desaparecido. Ellos tres se esfumaron en la remodelación de julio de hace un año, cuando el jefe del Ejecutivo dejó a todos en el PSOE estupefactos por su frialdad a la hora de prescindir de sus colaboradores más cercanos. No solo Redondo por sus ínfulas de ser ministro, también dos personas de la talla política de Ábalos y Calvo, cada uno por diferentes razones.

El espacio que ambos dejaron en el Ejecutivo no ha sido aún ocupado. Al contrario, la sensación general es esa crisis fue fallida y que el Gobierno le faltan personas con más bagaje, capaces de opinar sobre cualquier asunto. Algunas como el ministro de Cultura, Miquel Iceta, o el de Agricultura, Luis Planas, con gran experiencia, parecen desaprovechadas. Igual que es muy valorada en el partido la titular de Educación, Pilar Alegría. Ahora resta por saber qué quiere hacer Sánchez con el Gobierno y con el partido.