Pleno del Parlament

Aragonès pide a la CUP que vuelva "a subirse al carro"

  • Junts orilla la polémica por la reunión entre Vilagrà y Bolaños y se abre, con condiciones, a retornar a la mesa de negociación con el Estado

Pere Aragonès, en el Parlament.

Pere Aragonès, en el Parlament. / ACN / AIDA CLEMENTE

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Xabi Barrena
Xabi Barrena

Periodista

Especialista en información sobre el Govern de Catalunya, de ERC y en el seguimiento de la actualidad del Parlament.

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Utilizando la más elemental ley del judo, el arte marcial japonés, Pere Aragonès empleó la fuerza en la acometida de la pregunta parlamentaria de la CUP --en la que se le afeaba tanto su diálogo con Madrid como que, por extensión, no se esté llevando a cabo una hoja de ruta independentista-- para reclamar a los anticapitalistas "que se suban al carro del que se bajaron", es decir, el del apoyo al Govern.

La diputada cupera Dolors Sabater acusó al Executiu de carecer de una "política propia" y que practicar, mediante su entente con el Gobierno del PSOE, "la gobernabilidad por la gobernabilidad". Una forma de hacer que tiene como consecuencia que el Govern "no haya desarrollado ninguna agenda independentista". "¿Dónde está el puñetazo en la mesa, el hacerse valer?" preguntó Sabater empleando frases hechas del acervo popular que describen actitudes que algunos entenderían bastante patriarcales.

La anticapitalista tildó de "caricatura" la foto de Laura Vilagrà con Félix Bolaños de la reunión de la semana pasada, una imagen que se "suma a los agravios por el espionaje, infiltraciones y déficit de ejecución de las inversiones".

"Este Govern tiene agenda propia", replicó el 'president', "y si pudiéramos contar con su apoyo no nos veríamos tan solos defendiéndola. Porque lo que hacemos en las reuniones con el Estado es defender con toda la firmeza la resolución del conflicto político a través del derecho a decidir. Y Aragonès sentenció "vuelvan a subirse al carro del que se bajaron y vuelvan a ejercer la influencia que les dieron sus votantes", esto es, que apoyen de nuevo al Govern.

Apacible Junts

La participación de Junts fue menos belicosa de lo que cabría esperarse tras la tormenta de la semana pasada, en la que los posconvergentes se indignaron por no haber sido avisados de que Vilagrà se reuniría con Bolaños y que llevó, este mismo lunes, a solicitar que la agenda del 'president', con quien se reúne, en definitiva, sea sujeto de pacto entre los socios del Executiu.

Albert Batet (Junts) orilló todo ello e, incluso, abordó la cuestión de la mesa de diálogo sin subrayar su presunta inutilidad. Es más, puso sobre la mesa una especie de condiciones sobre las que los posconvergentes se plantearían forma parte del foro, sin abandonar nunca el modo escéptico de lo que pueda ofrecer el Estado (dudas compartidas por el propio Aragonès).

"En 12 años, desde la sentencia del Estatut, ningún Gobierno de España ha planteado ninguna propuesta", señaló Batet. "Tiene razón e incluso podríamos hablar de siglos", respondió Aragonès en un duelo de guante blanco iniciado por el posconvergente con una felicitación al 'president' por su onomástica.

"Estamos abiertos a la negociación si hay garantías sólidas", que consistirían en el establecimiento de órdenes del día y de comisiones de seguimiento del cumplimiento de lo que se pudiera ir acordando "y que no hubiera vetos del Estado a los nombres de Junts que acudieran a negociar", expuso Batet, ignorando una vez más que es el propio Aragonès el que no desea iniciar una negociación con el Gobierno con personas que no forman parte del Govern.

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Aragonès señaló que, desde ese 2010, "todos los presidentes de la Generalitat, cuando el Gobierno se ha mostrado dispuesto a escuchar, sea de manera honesta o no, han dialogado con el Estado. Es imprescindible aprovechar todas las oportunidades. Y nosotros también lo haremos ahora", sentenció.

El cruce de sables con Salvador Illa (PSC) fue también de baja intensidad. Illa abordó cuestiones de la actualidad, como el problema del suministro de agua potable en Les Garrigues y, solo al final, retornó a su vieja reivindicación de crear en Catalunya una especie de mesa de negociación propia, entre fuerzas catalanas. El 'president' le retó a que expusiera una lista de temas a abordar y cerró el turno con un "nos gustaría mucho resolver el conflicto político con su ayuda".