Análisis

Los indultos, una victoria huérfana | Videoanálisis de Verónica Fumanal

La percepción social por parte del electorado del PSOE fuera de Catalunya sobre esta medida de gracia es negativa

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Verónica Fumanal Callau
Verónica Fumanal Callau

Especialista en comunicación política.

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Dicen que las victorias políticas tienen muchos padres y que las derrotas son huérfanas, pero también hay victorias que lo son. Este es el caso de la que en mi opinión es una de las medidas más audaces, valientes y necesarias de los últimos años de la política española: los indultos a los líderes del 'procés'. Hace un año que el Gobierno los concedió y en tan solo un año, la situación política en Catalunya ha cambiado radicalmente: la Generalitat participa en la mayoría de los foros multilaterales del país, el diálogo ha vuelto entre ambos gobiernos y la convivencia se está restableciendo poco a poco en el seno de la sociedad catalana. 

Pocas medidas hay más políticas y con menos efectos secundarios que la concesión de los indultos. Cabe recordar que desde 2015, el desafío territorial secesionista era el principal problema en Catalunya, uno de los principales problemas del conjunto de España y uno de los temas con más proyección en los medios de comunicación a nivel internacional. Las consecuencias sociales, políticas y económicas devastaron la comunidad y sobre todo la vida de los catalanes. Durante lo más profundo de la crisis, las reclamaciones de diálogo dentro de una vía política fueron constantes desde diferentes sectores políticos, económicos e institucionales. Los indultos fueron un paso político por parte del Gobierno de España que permitió el inicio del deshielo. 

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Ahora hace ya un año, y podría sorprender que en el aniversario de un paso político que tanto bien ha traído al país no haya sido reivindicado por el Gobierno; sin embargo no sorprende, puesto que la percepción social por parte del electorado del PSOE fuera de Catalunya sobre esta medida de gracia es negativa, incluso en algunas encuestas aparece identificada como la peor decisión del Gobierno. Por lo tanto, se podría concluir que los indultos fueron una decisión política que el Gobierno tomó a sabiendas de su impopularidad entre algunos sectores de su partido. También resulta curioso que la mayoría oposición ha dejado de utilizarlos como arma arrojadiza contra el Gobierno, puesto que la evidencia de su bondad y su utilizad pública ha quedado acreditada por la vía de los hechos. 

La decisión de los indultos se tomó con la oposición frontal de partidos como el PP y siendo el Gobierno consciente de que su impopularidad entre parte de la población se podría pagar en las urnas. Sin embargo, esta decisión se ha demostrado positiva para el inicio de la resolución, si es que esto tiene solución, o conllevancia del desafío independentista catalán. Con el tiempo creo que esta medida de gracia será valorada en toda su magnitud; sin embargo, en este primer aniversario nadie la ha reclamado como propia, en mi opinión, una orfandad injusta.