Espionaje en el PP

La guerra irá hasta el final: Casado sigue adelante y sitúa a Ayuso al borde del tráfico de influencias

El presidente rompe su silencio y confirma que no dará un paso atrás. Pone en duda a Ayuso por permitir a su hermano cobrar una comisión a través de un contrato de su administración mientras la presidenta insiste en que no habrá pruebas contra ella

Crisis en el Partido Popular: declaraciones cruzadas entre Ayuso y Casado. / Martha Jordan

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Paloma Esteban

Cuando parecía que la guerra entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso había alcanzado su nivel máximo después de las acusaciones que el jueves se lanzaron el uno al otro, los dos dirigentes confirman que no tienen ninguna intención de rebajar la tensión y de que llegarán hasta el final defendiendo sus posturas. Ya nadie duda dentro del Partido Popular de que sólo podrá resistir uno de los dos. “La convivencia es imposible. Todo ha estallado por los aires”, aseguran distintos cargos populares este viernes tras escuchar las palabras del líder del PP, que negó en una entrevista concedida a la cadena Cope haber urdido un plan para desprestigiar a la presidenta y terminar con su trayectoria política.

El líder del PP defendió las acciones tomadas desde su formación y la investigación interna que se abrió después de que le llegara la noticia de la supuesta comisión que el hermano de Ayuso cobró por mediar en un contrato adjudicado desde la Comunidad de Madrid en los peores momentos de la pandemia. “No lo hicimos con ningún afán inquisitorio”, reiteró, defendiendo su objetivo de que el partido cumpla con la ejemplaridad exigible por la militancia. Y, además de cifrar directamente esa comisión en 286.000 euros, no escatimó en dejar clara su postura sobre el caso: “Es un importe suficientemente relevante como para que alguien pueda pensar que ha habido tráfico de influencias”.

Y no se paró ahí el líder del PP: “Yo no permitiría que un hermano mío cobrara 300.000 euros por un contrato adjudicado por mi Consejo de Ministros”, recalcó Casado, señalando con total claridad la actuación de Ayuso: “Queremos ver lo que ha habido. Y si no es irregular, tampoco es ejemplar”. En Génova insisten en la versión de que comenzaron un procedimiento previsto en la normativa interna del partido a la vuelta del verano cuando a Casado le llegó una información “con datos fiscales y bancarios” de “una entidad pública” (niega por completo que fuera Moncloa como ayer dijo Ayuso) y que “en esos casos de posible irregularidad” lo primero que hicieron fue preguntar a los afectados. 

Si hubiera pruebas se remite a la Fiscalía y se inicia el procedimiento. La cuestión es que, por ahora, Génova no ha aportado esas pruebas. El propio Casado aseguró que “no tenía nada contra Isabel” pero que, entendió, que ella debía poner encima de la mesa con total transparencia los datos que afectan a su hermano Tomás.

Como si de un partido de tenis se tratara, Ayuso entró poco después en la misma emisora de radio para dar su versión y la réplica al presidente. Y la presidenta volvió a afirmar que “no encontrarán una sola prueba contra ella o su gobierno” de haber otorgado un trato de favor a nadie de su entorno. Defendió a su hermano, como hizo el día anterior desde la Puerta del Sol: “Tiene derecho a ganarse la vida en el sector en el que trabaja desde hace 25 años” afirmó, reiterando también en que sí le dijo que la información le llegó de Moncloa.

Ayuso también confirmó que no piensa dar un paso atrás: “Me duele que me achaque un delito o falta de ejemplaridad. Hemos realizado miles de contratos de emergencia con muchas empresas. Todo está fiscalizado y todo es transparente. Que yo tenga que demostrar mi inocencia, me ofende”, dijo en referencia al líder del partido. 

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La presidenta canceló toda su agenda prevista para este viernes y también el partido solicitó cancelar todos los actos de partido previstos para el fin de semana. En la dirección nacional aseguran que es Ayuso quien ha provocado toda esta situación, que lleva meses evitando aportar los datos que acrediten que no hay irregularidades y que la respuesta fue “la campaña de ataques y calumnias” que los medios de comunicación han ido relatando durante meses.

El partido en toda España contiene la respiración y reconoce que el estado es guerracivilista con el temor de que la reconstrucción sea imposible si Ayuso, el gran activo electoral del momento, termina saliendo de la formación. En su entorno lo descartan: “Ella está tranquila y llegará hasta el final”.