Entrevista

Adriana Lastra: “En Catalunya estamos en la senda del reencuentro y el diálogo”

La vicesecretaria general del PSOE asegura que con Bildu "nunca" se ha acordado nada de "carácter identitario"

Adriana Lastra: “En Catalunya estamos en la senda del reencuentro y el diálogo”

JUAN PLAZA

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Vicente Montes

Adriana Lastra (Ribadesella, Asturias; 1979), vicesecretaria general del PSOE, acaba de llegar a Oviedo. Muestra su teléfono móvil: “Mira lo que pone; la verdad es que los teléfonos lo saben todo”. Se ríe, porque ocurre una de esas casualidades que el ser humano interpreta como avisos del destino. En la pantalla, una galería de fotos bajo el título de “Tal día como hoy”: Pedro Sánchez en un mitin. El dispositivo móvil aproxima las fechas y lo que en realidad trata de recordarle a Adriana Lastra es la intervención de Sánchez en la localidad asturiana de El Entrego, un 10 de diciembre de 2017; el momento en que iniciaba la reconquista del partido. Hace ya 4 años de eso. En aquella fecha, Sánchez resurgía de las cenizas tras su defenestración en el PSOE, pero el ave fénix aún mostraba pocas de sus cartas para el futuro inmediato. Luego vinieron la batalla por la secretaría general del partido y el ascenso a la Moncloa.

En todo momento, Adriana Lastra (“Adri” es el apelativo con el que Pedro Sánchez suele referirse a ella) ha acompañado al hoy Presidente del Gobierno. Mujer de carácter, firme y segura, ha sido el anclaje de Sánchez a su partido, como fue hace cuatro años el lazo que le conectó con las bases para ganar la batalla interna. Desde la última remodelación llevada a cabo por Pedro Sánchez, en la que dejó la portavocía en el Congreso, la riosellana centra su tarea en la batuta de un PSOE que se esfuerza en trasladar el mensaje de su acción de gobierno de cara a las próximas elecciones generales. 

¿Echa de menos ser portavoz del PSOE en el Congreso?

Si le digo la verdad, no me ha dado siquiera tiempo. Fue una época apasionante, muy dura, en la que aprendí muchísimas cosas. Pero entienda que era un poco extraño que la vicesecretaria general del partido fuese a la vez la portavoz parlamentaria. Ha sucedido muy pocas veces. Yo necesitaba centrarme en mis labores en el PSOE. En esa etapa dejo grandes amigos en el Congreso y aprendí mucho; es una experiencia política y de vida.

Dígame algo que no olvidará nunca de ese periodo.

Los debates sobre el estado de alarma: recuerdo cada negociación para sacar adelante cada real decreto. Estoy muy satisfecha con lo que he vivido en estos tres años.

¿Y se le han caído mitos?

El de que el Partido Popular era un partido de Estado. Siempre he defendido que, aunque somos fuerzas distintas, era una formación política con la que acordar cuestiones de Estado. Pero ese mito se me cayó cuando el PP votó en contra del estado de alarma, aunque todos sabíamos que era la única herramienta para salvar vidas. No había vacuna. Morían 1.000 personas al día. Y el PP va y vota en contra. Fue una lección dolorosa.

A la postre la Justicia ha cuestionado eso.

Tomamos la decisión que considerábamos mejor para salvar vida. Y así se demostró. Todos los organismos internacionales han validado cómo procedimos. Incluso las fuerzas políticas que recurrieron al Constitucional lo exigían y lo votaron. Otra cosa es que por consideraciones políticas lo recurriesen. El Constitucional ha dicho que la herramienta adecuada habría sido el estado de excepción… bueno, creo que fue la decisión correcta.

¿La salida de Iván Redondo como “gurú” del Gobierno ha supuesto un alivio?

El Presidente ha elegido al mejor equipo para estar al frente de esas tareas de gabinete.

Entonces, ¿faltaba coordinación con el partido?

Siempre ha habido buena relación. Siempre ha existido esa coordinación.

Sálgase del manual. Carmen Calvo, José Luis Ábalos y usted formaban el núcleo duro de Sánchez en su regreso a la política tras la crisis en el partido, y esta reforma les ha reorientado el rumbo.

Todos los militantes estamos a disposición de la organización y de lo que decida. Con el 40 congreso del PSOE en el horizonte, se decidió hacer la remodelación del Gobierno para dar un nuevo impulso al partido e incidir en el discurso de la recuperación. Y creo que ha sido un acierto. Los datos así lo avalan. En unos años vendrá alguien que ocupará la vicesecretaría general del PSOE y estoy segura de que lo hará con mucho acierto.

Sobre la salida de Ábalos sobrevuelan muchas dudas.

Se lo he explicado. Hubo una decisión de renovar equipos, tanto en el gobierno como en el partido. Era un impulso que se necesitaba. Si en política un día parece una semana, con la pandemia un día terminaba pareciendo un mes.

Usted ha sido uno de los principales soportes de Pedro Sánchez en su “reconquista” del PSOE. ¿Esa proximidad se mantiene?

Siempre la ha habido.

Y ahora se centrará en el partido para rearmarlo de cara a las próximas elecciones generales. ¿Sienten acaso que la derecha les pisa los talones?

Hay que distinguir entre encuestas y apuestas. En algunos medios lo que vemos son más sus “apuestas” que verdaderas encuestas. Pero en el PSOE estamos centrados en nuestras tareas, en las que tocan. Es cierto, como usted dijo, que antes del 40 congreso quienes conformábamos el núcleo del partido nos habíamos ido a distintas responsabilidades y se necesitaba de cierta revitalización. Incluso en los medios se afirmaba. Por eso, en esta segunda parte de la legislatura, con un horizonte cercano de elecciones municipales y autonómicas, es más importante que nunca tener engrasada la estructura del partido. Así lo dijo el propio Pedro Sánchez.

Y ¿qué es lo que necesita ahora el PSOE?

Sacar adelante estos dos años, esa recuperación económica que no debe dejar a nadie atrás. Y creo que es lo que estamos haciendo. Este mismo jueves se han aprobado en el Congreso dos leyes: la de la cadena alimentaria y la de las pensiones, que acaba con aquella ley infausta del PP y permite que suban igual que el coste de la vida. Estamos centrados en la recuperación y en la transformación del tejido productivo de nuestro país. Queremos que esos fondos europeos que el presidente consiguió para España cumplan su función transformadora.

Perdone que insista: Entonces, ¿sin Iván Redondo, Pedro Sánchez escucha más al partido?

Jamás se diluyó ese contacto. Siempre hemos tenido una relación directa y fluida con las bases y por eso el 40 congreso del PSOE fue un éxito. Se vio que somos un partido colectivo, cohesionado y con proyecto de futuro.

Como portavoz parlamentaria mantuvo buena relación con Pablo Iglesias. ¿Se le echa de menos o su marcha fue un alivio en el Gobierno?

Nuestras relaciones siempre son entre fuerzas políticas, pero es cierto que las personales ayudan. Y yo siempre he tenido buena relación con quienes han sido nuestros socios de gobierno y de investidura. Era buena y sigue siéndolo. Creo que todos tenemos en mente la necesidad de una recuperación justa que llegue a todos los ciudadanos.

Ha negociado con muchos parlamentarios, algunos con fama de rocosos. 

El Congreso de los Diputados tiene 17 partidos, en 11 grupos parlamentarios. Llegar a acuerdos amplios es complejo. Pero siempre he encontrado mucha receptividad en todos los grupos políticos, todos han antepuesto el bien común a intereses propios.

Supongo que con la excepción del PP y Vox.

Sí, claro, me refiero a nuestros socios prioritarios. El PP y Vox han mostrado lo que son desde el momento en que votaron contra el estado de alarma. Dejaron claro que solo querían tumbar al gobierno pasara lo que le pasase a la sociedad española.


/ JUAN PLAZA

¿El movimiento en torno a Yolanda Díaz preocupa en el PSOE?

En absoluto. Estamos centrados en lo que toca: el proceso de vacunación, culminarlo cuanto antes y máxime cuando es algo que lideramos en toda Europa. También en la recuperación económica. Somos un partido con 142 años de historia, hemos visto nacer y crecer a muchas formaciones políticas. Tenemos buena relación con Yolanda Díaz, que es una buena vicepresidenta que sabe liderar ese ámbito confederal de Podemos. Nosotros sabemos cuál es nuestro espacio electoral y cuál es el suyo.

Hablan de recuperación, pero algunos organismos internacionales parecen rebajar las previsiones de crecimiento del Gobierno. Defienden una recuperación que llegue a todos, pero igual no llega como esperaban.

Frente a las previsiones, que fluctúan, tenemos datos objetivos. Este país tiene unos índices de empleo que no se conocían desde hace años. La recuperación está aquí, está en marcha. Se ha subido el salario mínimo interprofesional, se han mejorado las pensiones, hemos aprobado los presupuestos más sociales de la etapa democrática. Yo creo que esas previsiones que rebajan estimaciones anteriores volverán a subir. También hay proyecciones que dicen que creceremos un 10%. Pero ya le digo, fijémonos en los datos.

¿Cómo encaran el final de legislatura? ¿El acuerdo presupuestario les da tranquilidad? ¿Descartan un adelanto electoral?

El adelanto electoral nunca ha estado encima de la mesa. Y los presupuestos están perfectamente encarrilados; llegarán al Senado y con el respaldo de las fuerzas que los apoyaron en el Congreso. Eso significa que las cuentas entrarán en vigor el 1 de enero y podremos afrontar 2022 desde cierta estabilidad parlamentaria para lograr que esa recuperación económica llegue a todos; y con las armas necesarias para manejar los fondos de la UE y que se conviertan en un instrumento de transformación.

¿El PP se lo pone a ustedes fácil con sus cuitas internas?

No me gusta meterme en las batallas domésticas de los demás, porque no me gusta que otros hablen del PSOE. Pero creo que la reflexión que deberían hacerse los populares es si en un momento como el actual, tras la peor pandemia del último siglo, con la recuperación en marcha, con una apretada agenda de iniciativas legislativas, creen que dedicarse a pelearse y al baile de las sillas es lo adecuado. Para mí es que no están a la altura.

El momento histórico que dio lugar al nacimiento de Ciudadanos, Podemos y Vox fue muy específico. Ahora Ciudadanos se encuentra en una crisis estructural y Podemos resitúa su espacio. ¿Siente que Vox ha venido para quedarse?

Vox es un riesgo para los derechos y libertades de los ciudadanos, en especial los de las ciudadanas. Es una fuerza política que viene a romper consensos ya establecidos. No responde a los intereses de la mayoría de la ciudadanía, sino a intereses muy particulares. Quien tiene un problema con esto es la derecha, el PP: hasta hace poco los populares aglutinaban desde el centro-derecha a la derecha extrema, pero su electorado se ha resquebrajado y la mayoría de los dirigentes de Vox han salido del PP. Ellos tienen un problema y nosotros alertamos de la situación y desvelamos lo que pretende Vox. Y advertimos al PP de que no puede dejarse arrastrar, como vemos que ocurre en Murcia, Andalucía o Madrid. El reto es hacer frente a Vox desde la sensatez y la moderación, no comprando su discurso.

¿Las relaciones con Catalunya que se encontraron son distintas a las de ahora? ¿Dan por superada la crisis de 2017?

En estos tres años de Gobierno el escenario ha cambiado mucho. Recuerde que hablábamos entonces de leyes de desconexión, un referéndum ilegal, una declaración de independencia, y una aplicación del artículo 155 de la Constitución que este partido apoyó. Ahora hablamos de otras muchas cosas: de los problemas reales de la gente, de la gran industria catalana, de recuperar la política en Catalunya para aquello que preocupa a los ciudadanos. Estamos en la senda del reencuentro y el diálogo. El PSOE y Pedro Sánchez han apostado mucho para que así sea.

¿Hay abrazos incómodos, como el de Bildu?

La realidad legislativa del Congreso es la que es. Ya le hablé de la atomización de partidos que existe. La aritmética parlamentaria lleva a pactar cuestiones de índole social, y con Bildu nunca hemos acordado nada de carácter identitario. Estamos en el objetivo de sacar adelante leyes y medidas que al final signifiquen un beneficio para los ciudadanos.

Usted inició su andadura política de la mano de Javier Fernández, que fue presidente de la gestora. ¿está cerrada esa herida?

Las heridas en el PSOE se cierran cuando se clausura un congreso o se abren las urnas. Recuerdo mucho aquella etapa, porque me implica personalmente. Y a Javier Fernández siempre le he tenido mucho cariño; pasé muchos años a su lado. Es cierto que fue un momento duro para toda la organización. También para mí, personalmente; pero al final la militancia habló. A Javier Fernández hay que reconocerle toda su labor durante años al frente de esta organización y del gobierno del Principado. Fue un buen secretario general y un buen presidente.

Vuelve a estar sobre la mesa la reforma de la financiación autonómica. ¿No gustó en Ferraz que algunas barones socialistas formasen una alianza con comunidades gobernadas por el PP? Me refiero a la cumbre que Feijóo convocó en Galicia.

Los encuentros entre presidentes de comunidades de distinto signo político se han dado siempre de forma natural, y en especial para hablar de la financiación autonómica. Cuando yo estaba en esta federación, Javier Fernández ya se reunía con el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo y otros presidentes para hablar de este asunto. El modelo de financiación está caduco desde hace años y hay que revisarlo. Claro que apoyamos esas reuniones. Lo que no nos gustó fue la utilización que Feijóo hizo de aquella cita; pero no nos gustó ni a nosotros ni a los presidentes autonómicos del PSOE invitados, que fueron los que recordaron que el encuentro era para tratar temas comunes y no para confrontar. Tenemos que ir a un modelo de financiación que respete criterios de igualdad, equidad y suficiencia financiera, y que todas las comunidades estén conforme. Es cierto que es difícil y complicado, porque hay presidentes con posiciones muy distintas, pero nada es imposible. La política es conciliar posturas diferentes. Nos comprometimos a trabajar en este asunto y en eso estamos.

Esas comunidades de la “España vaciada” han tomado una posición conjunta en financiación autonómica y otras materias. Y hay movimientos políticos para impulsar coaliciones electorales que defiendan el supuesto abandono de estos territorios. ¿El PSOE sigue siendo referente para quienes viven en esa España que se siente menos atendida?

Estamos centrados en la gestión y en transformar nuestra economía, en salir todos a la vez de la crisis económica, y créame que considero que lo estamos consiguiendo. Pero quedan por delante dos años y mucho por hacer. Cuando se convoquen las elecciones veremos qué sucede. Pero sí creemos que somos el partido que representa a la mayoría social de este país, y seguimos representando a quienes viven en esas comunidades. Aprobamos leyes y medidas para combatir el reto demográfico y dotar de recursos a esas provincias que sufren despoblación. Le destaco, por ejemplo, la descentralización de organismos, que es algo que ya apuntó Rodríguez Zapatero en su legislatura. Es una buena medida, porque el Estado somos todos. Los proyectos que impulsa la vicepresidenta Teresa Ribera tienen en cuenta los territorios que sufren la despoblación desde hace muchos años. Recuerde que somos el primer gobierno que afronta el reto demográfico, con una vicepresidenta tercera dedicada a ello y gran representación en los Presupuestos. Hace poco hemos presentado más de cien medidas para combatirlo. 

¿Es posible abordar la reforma de la financiación si no hay homogeneidad tributaria? Madrid suprime impuestos; en otros territorios suben.

Siempre hemos defendido la armonización fiscal y nos gustaría llegar a ella desde el diálogo y el consenso.

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Una de las decisiones estrella del pasado congreso federal fue abolir la prostitución, pero ¿es más complicado de lo que pensaban?

Cada vez que el feminismo da un paso al frente y quiere acometer una gran reforma como esta nos encontramos con una reacción virulenta por parte de ciertos partidos. Pasó con la ley de violencia de género. Recuerde que perdimos la primera votación, cuando la llevamos estando en la oposición. Luego la ley se aprobó con abrumadora mayoría y ahora hay un pacto de estado que todos respaldan, salvo Vox. Nosotras tenemos claro que la prostitución es la esclavitud del siglo XXI. Es una vergüenza que se pueda comprar a mujeres en las calles, en los pisos, en las discotecas. Es una vergüenza y es indigno. Tenemos que afrontar esa realidad, no solo aboliendo la prostitución, sino con políticas transversales que ayuden a dar una salida a esas mujeres que son víctima de esta situación. Por eso es necesaria una ley integral. En este asunto nos gustaría que, ante una ley que en unos años nadie cuestionará, por una vez los partidos se sumen antes y no después. Ocurrió con otras regulaciones, como la violencia machista, el aborto, el matrimonio homosexual, la eutanasia. Hay partidos que han votado en contra de situaciones que generan consenso en la sociedad. Al igual que ha ocurrido con estas leyes, creo que quienes hoy cuestionan la abolición de la prostitución, la respaldarán pasados unos años.