Fin de la crisis en la coalición

Sánchez ordena multiplicar las reuniones internas para evitar futuras heridas

  • El acuerdo implementa un nuevo sistema de coordinación para la reforma laboral que fue cerrado en la tarde del martes por Bolaños y el número dos de Díaz

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, se reúne con el secretario general del mayor sindicato italiano, Confederazione Italiana del Lavoro (CGIL), Maurizio Landini (i), en Roma, este 27 de octubre de 2021.

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, se reúne con el secretario general del mayor sindicato italiano, Confederazione Italiana del Lavoro (CGIL), Maurizio Landini (i), en Roma, este 27 de octubre de 2021. / EFE / CGIL

6
Se lee en minutos
Juanma Romero
Juanma Romero

Periodista

Especialista en información de Gobierno y PSOE.

Escribe desde Madrid

ver +
Miguel Ángel Rodríguez
Miguel Ángel Rodríguez

Periodista

ver +

La tarde y la noche del martes 26 de octubre fue larga. Espesa en contactos y llamadas. Horas antes, en una reunión previa al Consejo de Ministros, Félix Bolaños había reunido en su despacho a María Jesús Montero, Irene MonteroIone Belarra y Yolanda Díaz. Ahí había habido un gesto, conceder a Trabajo el liderazgo de las negociaciones con patronal y sindicatos, pero eso no bastaba a los morados, y lo dijo la vicepresidenta segunda ya desde Roma, pasadas las 17.20 horas: las discrepancias eran de "contenido", y no de "método". Después de esa hora, Bolaños, el hombre de absoluta confianza del presidente, el encargado de desatascar todos los conflictos, levantó el teléfono. Empezó a explorar vías de solución con el dos de Díaz, Joaquín Pérez Rey, secretario de Estado de Empleo.

Ambos mantenían una relación fluida desde la vida anterior de Bolaños, cuando era secretario general de la Presidencia del Gobierno. Los dos siguieron conversando durante la tarde. Y por la noche, durante la entrega de premios Los Leones del diario digital 'El Español', en el Teatro Real de Madrid, y cuando regresó de ella. Fue a su vuelta, de hecho, cuando se cerró "la arquitectura del acuerdo". A la una de la madrugada, el grueso estaba hecho. Faltaba el diseño de la comunicación, que se retomó a primera hora del miércoles. Sobre las 11 horas, el pacto estaba prácticamente sellado, y se comunicó a los medios, a través de la Secretaría de Estado de Comunicación, a las 12.46 horas, cuando le habían dado el visto bueno Pedro Sánchez y Díaz, así como las ministras de Unidas Podemos Belarra y Montero. El presidente no participó de las conversaciones, aunque estuvo informado de los avances. Igual que Díaz, que continuaba su viaje oficial en la capital italiana.

Lo que firmaron socialistas y morados fue un nuevo sistema de coordinación. Una nueva forma de abordar el diálogo social en la recta final de las negociaciones. Hasta ahora las reuniones sobre la reforma laboral se celebraban todos los miércoles por la mañana. Los únicos miembros del Gobierno que acudían eran del Ministerio de Trabajo y las negociaciones las pilotaba el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey. Finalizada la cita, el contenido discutido y planteado en las mesas se remitía —con mayor o menor premura— a otros ministerios, a la Moncloa y a los órganos de coordinación. A partir de ahora la dinámica cambiará. 

Bolaños despachó por teléfono con Pérez Rey antes, durante y después de la entrega de premios de 'El Español'. A la una de la madrugada el pacto estaba encarrilado

El acuerdo entre socialistas y morados implanta una nueva cita semanal. Todos los martes, a las 17.00 horas. El objetivo, negociar qué se va a negociar al día siguiente con los agentes sociales. Los números dos de Yolanda Díaz, Nadia Calviño y José Luis Escrivá: el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey; el de Economía, Gonzalo García, y el de Seguridad Social y Pensiones, Israel Arroyo, deberán "fijar la posición del Gobierno" en el encuentro del día siguiente. Los tres secretarios de Estado mantuvieron este miércoles una primera reunión de coordinación, junto con los números dos de Hacienda, Inclusión y Educación.

El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, charla con el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, el pasado 19 de octubre de 2021 en la sesión de control al Gobierno en el Senado.

/ DAVID CASTRO

Antes o después de la CDGAE

Habrá cambios también en la citada reunión matutina de los miércoles. Trabajo pierde su exclusividad como representante del parecer del Gobierno. Díaz aceptó este miércoles que también estén presentes un director general del Ministerio de Economía y otro del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Ambos, no obstante, están por debajo del secretario de Estado de Empleo en el escalafón. Además, podrán asistir de manera puntual miembros de otras carteras afectadas. Enfrente, tendrán a los representantes de los empresarios (CEOE y Cepyme) y de las centrales (UGT y CCOO).

Díaz acepta que un director general del Ministerio de Economía y otro del Ministerio de Inclusión estén presentes en la mesa de la reforma laboral

Y, a falta de citas en el calendario, Sánchez pone la venda antes que la herida. El nuevo sistema de trabajo del Gobierno prevé que "cuando sea necesario por la importancia o complejidad política de los asuntos", es decir, ante posibles discrepancias que surjan en el seno de la coalición, se convocarán reuniones "a nivel de vicepresidentas y ministros, que se celebrarán, con carácter general, inmediatamente antes o después de la CDGAE [la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos, que dirige la vicepresidenta primera] para facilitar la coordinación de agendas. Calviño y Díaz tendrán que resolver aquí sus cuitas. Aun así, en las filas moradas recuerdan que la responsable de Trabajo, como líder de Unidas Podemos, tiene interlocución directa con Sánchez, pero hasta ahora ellos dos no han tenido que desencallar nada cara a cara.

El secretario de Estado de Empleo y Economía Social, Joaquín Pérez Rey, el pasado 16 de abril de 2021 en la sede del ministerio.

/ EFE / FERNANDO VILLAR

Los socialistas no paran de repetir que no hay problemas sobre los "contenidos", que nunca los hubo, mientras los morados se felicitan del salto que supone la cita de mayor calado político, la que reunirá el próximo martes, 2 de noviembre, a Sánchez, Calviño y Díaz, más los responsables de Hacienda, María Jesús Montero; Inclusión, José Luis Escrivá, y Educación y FP, Pilar Alegría. "No nos vamos a mover ni un milímetro más allá del componente 23 del plan de recuperación [el paquete de reformas en el mercado de trabajo consensuado por el Ejecutivo y aprobado por Bruselas para el desembolso de los fondos europeos], pero tampoco vamos a dar un paso atrás. Y tampoco vamos a apearnos del acuerdo de gobierno", sentencian en el equipo de la vicepresidenta segunda.

Noticias relacionadas

Los morados insisten en que no se moverá del componente 23 aprobado por Bruselas y en que pelearán "hasta el final" para que la CEOE entre en el acuerdo

Y si el ala socialista recalca que la presencia de Calviño ayudará a que entre en el acuerdo la patronal, los morados subrayan que también Díaz pretende "llegar hasta el final" en las conversaciones con CEOE y Cepyme. Es decir, que la pretensión de sumar a los empresarios es firme. "No nos van a quitar esa bandera, ni de broma", advertían en el equipo de la líder de UP, en el que respaldaban las palabras de este mismo miércoles del secretario general de UGT, Pepe Álvarez, en 'Al rojo vivo' (La Sexta): "La semana pasada teníamos muchas esperanzas de que esto pudiera acabar con un acuerdo con la CEOE. Vamos a hacer todo lo posible para que esté la CEOE". Porque los empresarios, añadió, tienen "mucho que perder si no están" en el pacto.