El estado de ánimo ante la Diada

Las preocupaciones de los catalanes: de la crisis económica al 'procés' y del 'procés' a la pandemia

  • El pesimismo respecto a la situación política y económica bate récords y la desafección hacia instituciones y partidos se cronifica en Catalunya

Ilustración con motivo de la Diada 2021

Ilustración con motivo de la Diada 2021

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Júlia Regué
Júlia Regué

Periodista

Especialista en información del Parlament de Catalunya, siguiendo la actualidad política catalana

Escribe desde Barcelona

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Catalunya vuelve a celebrar la Diada bajo el impacto de la pandemia del covid-19 y encadena un nuevo Onze de Setembre en el que se medirá el estado de ánimo de los catalanes. La crisis económica que se desató en 2008 tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y con la quiebra de Lehman Brothers se solapó con el auge del independentismo, que desde 2010, con la sentencia del Estatut, empezó a cuajar en parte de la sociedad catalana la apuesta por la desconexión. El otoño de 2017 rompió las costuras políticas y sociales con un referéndum contenido por las fuerzas y cuerpos de seguridad y una declaración unilateral de independencia fallida. Encarrilada ya una nueva etapa, llegó otra crisis de alcance mundial: la del coronavirus.

El Centre d'Estudis d'Opinió (CEO) refleja el vuelco de prioridades de los catalanes. La inmigración y el acceso a la vivienda lideraban el podio del problema más importante en Catalunya. A partir de 2008 crece sin freno la obcecación por el paro y la precariedad laboral, y durante casi 10 años, hasta octubre de 2017, encabeza la gráfica. Al inicio de la crisis, preocupa como principal problema a la mitad de los encuestados (52,1%) y no empieza a descender drásticamente, sin perder la 'pole', hasta 2015.

El funcionamiento de la economía también escala posiciones, especialmente con dos picos (uno en 2008 y otro en 2011), mostrando la dureza de los estragos de la crisis. Sube, a su vez, de forma progresiva, la insatisfacción con la política, que llega a su máximo en octubre de 2017 y se mantiene por encima del 20% hasta entrado ya 2020. Es entonces cuando el covid-19 obliga a confinar a la población en sus domicilios y la sanidad y la seguridad social, preocupaciones irrisorias hasta entonces (normalmente por debajo del 5%), despuntan sin freno hasta el primer nivel, pasando de un 6,2% como principal problema para los catalanes hasta el 41,9% en octubre de 2020.

La Generalitat no ha preguntado específicamente por este asunto en los barómetros publicados este 2021. "Esta parte del CEO refleja lo relevante que es la agenda mediática porque influye directamente en la opinión de los ciudadanos", argumenta el politólogo y profesor asociado de la UAB, Oriol Bartomeus.

La pandemia aparca el 'procés'

Las cinco encuestas de 2020 reflejan cómo evolucionó la perspectiva de los ciudadanos en un plazo de apenas nueve meses. La sanidad se puso a la cabeza de los principales problemas en Catalunya desde finales de octubre con un 55,8%, subiendo 41 puntos respecto al mes de febrero, y colocándose como la principal cuestión para un 41,9% de los catalanes. Los tres principales problemas que le siguen, con respuesta múltiple, son la insatisfacción con la política (33%), las relaciones Catalunya-España (27,2%) y el paro y la precariedad laboral (24,6%), que solían estar a la cabeza de la lista.

"La pandemia y su visibilidad ha logrado una cosa que hacía muchos años que no se lograba que es sacar foco mediático al conflicto territorial por dos motivos: la pandemia tiene todos los elementos para ser un foco mediático y afecta mucho a la vida de las personas, y viene a ocupar un tema que empezaba a estar muy bloqueado, del que los ciudadanos estaban cansados de debatir, el conflicto territorial", apunta la politóloga de la UAB, Berta Barbet.

Pese a que ha cambiado el foco, "su traducción política no es muy directa y no garantiza que haya un cambio de dinámica política porque, durante la pandemia, las posiciones políticas han sido poco claras", inquiere Barbet, y afirma que "el conflicto de la pandemia no está bien articulado políticamente porque no queda claro qué políticas tiene cada partido, y tampoco qué ejes dividen a la sociedad", resuelve.

¿Es posible articular mayorías? "Seguramente hay una gran mayoría de catalanes que las fijan en la economía y los servicios públicos, pero esto no quiere decir que todos vean la misma solución y que estén dispuestos a tomar el mismo tipo de medidas porque los problemas se pueden solucionar de muchas formas distintas. Lo que sí ofrece es qué nuevos debates podemos abrir que capten la atención", remacha.

Una insatisfacción crónica

La sanidad supera así al 'procés' y crece, a su vez, la insatisfacción política. Hasta un 46,4% de los catalanes creen que ningún partido es capaz de dar la mejor respuesta al problema sanitario, mientras los votantes suben la nota a la sanidad pública con un 5,38 de nota media en 2020, casi un punto más que el año anterior.

"La insatisfacción con la política es crónica. La política se ha convertido en un problema en sí mismo. Hace años, la insatisfacción era bastante baja, pero desde que se dispara, en el 2009, va creciendo y se convierte en permanente", expone Bartomeus. Añade que en 2015, con la irrupción de nuevos partidos como Podemos y Ciudadanos a escala nacional, se podría suponer que harían descender esta gráfica, pero esto no ocurre. "No sucede por culpa de la polarización", resuelve.

El suspenso general a los políticos es abrumador. La nota media de confianza en los representantes es de un 3,36 y generan escepticismo al 60,9% de los catalanes. Más divididos están los encuestados a la hora de valorar al Govern, que obtiene una nota media de 3,39: un 62,1% suspende al equipo de 'consellers' y sólo un 36,3% lo avala según el barómetro del mes de mayo. La percepción empeora respecto al diciembre del 2020 porque entonces el Govern lograba alcanzar el 4.

Dudas sobre una remontada

El escepticismo de los ciudadanos queda plasmado en las encuestas. La perspectiva de la situación económica de Catalunya empeora, ya que de febrero de 2020 a enero de 2021 se dispara 37,9 puntos la percepción de que es "mala o muy mala", pasando de un 42,2% a un 80,1%. En mayo de 2021 baja al 74,4%.

Pese a que a finales de 2020 un 87,3% consideraba que el contexto era peor que un año atrás, actualmente lo considera así un 69,2%. Ahora bien, los catalanes dudan sobre una remontada. En julio, una vez superado el primer estado de alarma, el 41,4% creía que la situación empeoraría, y en octubre, en plena tercera ola del coronavirus, el mal pronóstico subió al 49,1%. Desde entonces, descendió el pesimismo y, en mayo de 2021, un 46,7% estaba seguro de que mejoraría la situación económica. En el ámbito personal, un 62,1% asegura que su situación económica está estancada respecto al año pasado, mientras un 27,1% detecta que se ha visto perjudicada. Solo un 10,5% opina que ha mejorado.

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La situación política tampoco parece esperanzadora y, de hecho, es la peor desde que se registran datos, es decir, desde marzo de 2014. Un 86,2% opina que el escenario actual es "malo o muy malo" en Catalunya, pero los votantes se dividen a la hora de concretar si es igual o peor que hace un año: un 47% cree que se ha agravado y un 46,1% cree que se mantiene estable. Pocas esperanzas en el futuro: un 31% cree que mejorará, un 39,8% que se quedará igual y un 20,1% que empeorará. La insatisfacción con la democracia persiste: un 77,2% se siente "poco o nada" satisfecho, mientras que sólo un 19,8% la aprueba.