La endiablada investidura

ERC insiste en un mando a cinco del 'procés' bajo el liderazgo de Aragonès

  • Esquerra reitera su propuesta a Junts de dirección estratégica a cinco y un Executiu sin hipotecas

  • Los posconvergentes airean su voluntad de llegar a un acuerdo con los republicanos

Pere Aragonès y Laura Borràs, en el Parlament, tras la primera sesión del debate de investidura.

Pere Aragonès y Laura Borràs, en el Parlament, tras la primera sesión del debate de investidura. / Ferran Nadeu

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No avanzan. Los partidos mayoritarios del independentismo se hallan clavados en la misma discusión de hace unas semanas, y la solución no se antoja fácil por cuanto no se trata de una materia a negociar, que pueda incluir un término medio, sino de dos marcos mentales opuestos en el que el acuerdo pasa por que uno dé el brazo a torcer.

El de los republicanos dibuja una estructura liderada por el Govern y que cuenta con una dirección estratégica del independentismo, “colegiado y de liderazgo compartido” que trabaje “fuera del foco”. Un Consell per la República reformulado con una dirección pentacéfala: con los tres partidos (ERC, JxCat y la CUP) y las dos entidades (Òmnium y la ANC).

A falta de conocer la respuesta de los posconvergentes a esta propuesta, incluida en el documento que se les hizo llegar hace ya unas jornadas, Junts ha abogado hasta la fecha por preservar el liderazgo de Carles Puigdemont, ‘president’ hasta que fue destituido, en octubre de 2017, y, para ellos, máximo líder legítimo.

Órgano consultivo

Para unos, los republicanos, “el Govern gobierna, se debe al Parlament y a la ciudadanía, y no recibe órdenes”. Es decir, que el Consell per la República se convierte, a sus ojos, en un órgano consultivo en el que, a pesar de todo, se prevén pocas distorsiones porque en la dirección estarían, también, ERC y la CUP. De hecho, es el esquema utilizado en el 2017, con un ‘sanedrín’ sin poder ejecutivo.

Para los otros, en la estela de lo que se dijo cuando Quim Torra fue investido ‘president’, la Generalitat autonómica gestiona el día a día y el Consell per la República, fuera del alcance de la justicia española, a diferencia del 'sanedrín' del 2017, marca la línea a seguir hasta llegar a la independencia.

De momento, el Consell es visto por ERC y la CUP como una especie de extensión internacional de Junts. Los anticapitalistas aceptarían integrarse en él si se reformula en la línea que también ERC desea, es decir, si pierde ese aroma a Legión extranjera posconvergente. La CUP, a diferencia de los republicanos, ni siquiera tiene representante actualmente en la ejecutiva del Consell. Por cierto, Esquerra remitió el pacto a sus asambleas territoriales donde, desde este jueves y hasta el miércoles próximo, será debatido.

Junts, en minoría

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En las elecciones del pasado 14-F, ERC y la CUP obtuvieron, sumados, el 53% del voto independentista, frente al 38% de Junts, motivo por el que consideran un sinsentido que sea el partido posconvergente el que lidere estratégicamente el ‘procés’. Máxime cuando el propio Puigdemont, que se presentó como cabeza de lista, eso sí, no operativo, dada su residencia en Bélgica y su condición de eurodiputado y quedó “en tercera posición global, segundo entre los candidatos” secesionistas, como recuerdan los republicanos.

La extraña calma mostrada por Junts, hace una semana que no se reúnen con ERC y, además, llevan ya varios días con la propuesta “global”, en palabras de Pere Aragonès, sobre la mesa, forzó a los posconvergentes a difundir una nota en la que se afirma que JxCat retomará los trabajos y las reuniones con ERC esta semana para lograr "lo antes posible" un acuerdo de legislatura.