La negociación del Govern

Los seis 'favores' de ERC en investiduras convergentes

  • Los republicanos han apoyado, desde 1980, dos veces a Pujol y una a Mas, Puigdemont, Turull y a Torra

  • En 1999 CiU optó por el PP, frente a ERC, y en el 2003, Esquerra le devolvió la moneda con seis años de tripartito

Los seis 'favores' de ERC en investiduras convergentes
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Xabi Barrena
Xabi Barrena

Periodista

Especialista en información sobre el Govern de Catalunya, de ERC y en el seguimiento de la actualidad del Parlament.

Escribe desde Barcelona

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La historia ya nonagenaria de ERC se divide en dos grandes bloques. El de la hegemonía política en Catalunya, en los años 30, y posterior exilio, y los vaivenes entre la residualidad y la subalternidad del periodo que se inicia en 1980. En este segundo tramo, que según y cómo puede cerrarse en días o semanas, si una cosa ha caracterizado a ERC es estar casi siempre dispuesta a salvar las castañas del fuego a CiU y la posterior posconvergencia. El casi fue el doble pacto tripartito (2003 y 2006) que aun asoma en cada campaña por parte de los posconvergentes. Lean, como muestra, seis botones de esa solicita ayuda. Y algún que otro bofetón.

Pujjol y Tarradellas, en la toma de posesión de este, en marzo de 1980. A la derecha, Heribert Barrera.

/ Luis Moreno

Investidura de Jordi Pujol. 1980

Si una leyenda ha acompañado a Esquerra en estos más de 40 años es la de ser el ‘monaguillo’ de CiU. De ser, incluso, un ‘pagafantas’, término con el que se conoce a aquel que se esfuerza con denuedo, y sin reparar en medios, por ser reconocido por otro. Esa leyenda nace pronto, en la investidura de Jordi Pujol tras las elecciones del 20 de marzo de 1980. En un contexto, con unas elecciones municipales recientes, en el que mucho daban por segura una victoria del PSC que, apoyándose en el PSUC, le catapultaría a la presidencia de la Generalitat, la victoria de Pujol supuso un duro golpe para la izquierda. Pero no fue una victoria definitiva. Los 43 diputados convergentes hubieran sucumbido a un pacto tripartito del PSC (33 escaños), el PSUC (25) y de ERC (14). Pero ERC, en la segunda votación apoyó a un Jordi Pujol que, en su discurso, calificó su programa como de centro izquierda. Más o menos como se define ahora Junts per Catalunya, por ejemplo. El Govern de CiU fue monocolor y ERC, eso sí, logró que su jefe de filas fuera presidente del Parlament. El último presidenciable en serlo, hasta Laura Borràs.

Toma de posesión de Pujol, en 1984.

/ El Periódico

Investidura de Jordi Pujol. 1984.

Entre 1980 y 1984, a pesar de la precariedad en su mayoría, que a la postre no fue tal gracias a ERC, Pujol aguantó la totalidad de la legislatura. Y en las nuevas elecciones logró la mayoría absoluta. En una investidura que estuvo marcada por la querella contra el ‘president’ por el ‘caso Banca Catalana’, ERC prestó sus votos (cinco, seis menos que en 1980), esta vez innecesarios, a la segunda investidura de Pujol. Este, magnánimo y agradecido, nombró, sin necesitarlo, a un republicano (Joan Hortalà que, con el tiempo, acabaría en CDC, vía su partido de neocuño Esquerra Catalana) como ‘conseller’ de Indústria. Estuvo al frente del departamento dos años y medio, hasta que fue nombrado secretario general de ERC, en una de esas luchas intestinas que también han caracterizado a los republicanos hasta la llegada de Oriol Junqueras.

Pujol, Benach, Montilla y Maragall, durante el homenaje al presidente Macià.

/ El Periódico

Del Pacto del Majestic a los tripartitos

Tanto en 1988, como en 1992, ERC voto en contra de la investidura de Jordi Pujol. En 1995, en la segunda votación, se abstuvo, pero no fue una acción decisiva, porque se habría precisado el voto contrario del PSC y PP, que también se abstuvieron, para impedir el sexto mandato pujolista.

En 1999 se produjo un episodio que aun redobló más esa leyenda negra de los 80. Los 56 diputados de CiU precisaban 12 votos para elegir, por última vez, a Pujol. ERC y el PP tenían, precisamente, 12 diputados. Pujol, y Josep Antoni Duran, implacables, eligieron a los populares, tres años después del Pacto del Majestic.

Josep-Lluís Carod-Rovira tomó buena cuenta de la jugada y esperó casi cuatro años para devolver el golpe, con el Pacte del Tinell que aupó a Pasqual Maragall (vencedor en votos pero no en escaños) como ‘president’. Y tres años después, apoyó a José Montilla (que no se impuso ni en una cosa, ni en la otra). En ambos casos, los republicanos formaron parte del Govern y ocuparon la ‘conselleria en cap’.

Investidura de Mas, en el 2012.

/ Julio Carbó

Investidura de Artur Mas. 2012

Después de que en 2010, la fuerza, entonces, de Joan Puigdcercós votara, en las dos vueltas, ‘no’ a Artur Mas y que este fuera elegido por la abstención del PSC, ERC volvió a socorrer, en el 2012, a CiU.

Tras las elecciones nacidas de la gran manifestación que dio inicio al proceso hacia la independencia, los convergentes perdieron 12 escaños, hasta los 50, y precisaron de los 21 diputados de ERC, ya con Junqueras. Se negoció largamente un pacto de estabilidad parlamentaria en el que, entre otros ítems, se acordó la celebración de un referéndum en el 2014. ERC no entró en el Govern ni cuando, en vísperas del 9-N, lo pidió abiertamente.

Imagen de archivo de Artur Mas y Carles Puigdemont, tras la investidura del segundo.


/ AFP / LLUÍS GENÉ

Investidura de Carles Puigdemont. 2016.

Tras el 9-N se abrió una dura pugna entre CiU y ERC a cuenta de si había que concurrir a los nuevos comicios en lista única (opción que defendía Mas, temeroso de un ‘sorpasso’ republicano que vaticinaban las encuestas) o bien en listas ‘paraguas’ (el plan que defendía Junqueras). Es decir, cada uno con sus siglas para encontrarse después en el Parlament.

En julio del 2015, en una de esas cumbres a las que la política catalana acostumbró a los ciudadanos, se decidió el nacimiento de Junts pel Sí, la lista ‘única’ (de CiU y ERC, pero sin la CUP). Fue en una reunión en el Palau de la Generalitat en la que todos los asistentes (los tres partidos, Muriel Casals, por Òmnium, y Jordi Sànchez, por la ANC) acudieron con la idea de concurrir con una gran lista de país o bien con listas políticas por separado. Mas dio la vuelta a la tortilla. Lista única y el convergente, número 4 de la lista, como candidato a la presidencia. La jugada le valió, pues, el apoyo de ERC ya en los despachos. El inevitable triunfo, con todo, no fue completo, porque la CUP acabó vetando a Mas (lo mandó " a la papelera de la historia", en descripción de los anticapitalistas), siendo investido Carles Puigdemont. Siempre con los votos de ERC, en el contexto del grupo parlamentario de Junts pel Sí. Los republicanos sí frmaron parte del Govern, en un 40% de su composición.

ültima investidura realizada en el Parlament, la de Quim Torra.

/ RICARD CUGAT

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Investidura (fallida) de Turull y la exitosa de Torra. 2018

Tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución, las elecciones del 21-D dieron una exigua mayoría a Junts per Catalunya (entonces, coalición entre CDC y el PDECat) de 12.000 votos y dos escaños.

Tras rechazar el presidente del Parlament (Roger Torrent) convocar el pleno de investidura de Carles Puigdemont, residente este en Bélgica, por cuanto hubiera sido nulo y sin efecto, al contravenir los dictados del Tribunal Constitucional, ERC se prestó sin grandes alardes a investir hasta a dos candidatos de JxCat: Jordi Turull y Quim Torra. El ungimiento de Turull no progresó por el voto contrario de la CUP, en la primera votación. No hubo segunda:el juez Pablo llarena, en el día de receso entre la primera y segunda vuelta, decretó el ingreso en prisión del presidenciable. Tras la investidura, esta sí, exitosa, de Torra nació un Govern al 50% entre ambas fuerzas, pero con la presidencia posconvergente.

 

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/ FERRAN NADEU