La lucha contra la pandemia

El Gobierno renuncia a endurecer aún más las restricciones de Semana Santa

  • El Ministerio de Sanidad se topa con el rechazo de la mayoría de las autonomías

  • Marlaska expone como se controlará el cumplimiento de las medidas

Gobierno y comunidades analizan si hay que replantear el plan de Semana Santa. En la foto, clientes en terrazas de la Barceloneta, el pasado 14 de marzo. / MANU MITRU / VÍDEO: EFE

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Manuel Vilaseró
Manuel Vilaseró

Periodista

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Ni adelantar el toque de queda ni cerrar la actividad no esencial a las 20 horas. El plan de restricciones para la Semana Santa se queda como estaba pese al repunte de casos que puede dar paso a la cuarta ola. El Ministerio de Sanidad ni siquiera ha llegado a plantear este aumento de las restricciones en el Consejo Interterritorial de Salud celebrado este miércoles ante la poca receptividad mostrada por las comunidades autónomas a las que se les consultaron estas medidas.

El Gobierno deja en manos de las comunidades la posibilidad de aumentar las restricciones. La ministra Carolina Darias ha insistido en que el acuerdo para la Semana Santa es un plan "de mínimos" al que las autonomías pueden sumar medidas más estrictas en función de su situación epidemiológica. En este sentido ha recordado que algunas han decretado el cierre provincial o el de la restauración a las seis de la tarde. No es el caso ni de Catalunya ni de Madrid. Pese al repunte experimentado en ambas, sus responsables sanitarios ya han avanzado que no irán más allá.

El plan de Semana Santa ya es más estricto que el de la pasada Navidad. En éste último se permitía viajar entre autonomías para visitar allegados y familiares pero tras el enorme aumento de casos registrado en enero, ahora solo se autorizan los trayectos por razones de trabajo u otras causas justificadas entre las que no figuran ni el turismo ni desplazarse a la segunda residencia. El toque de queda empezará como tarde a las 23 horas, las reuniones en espacios públicos serán de un máximo de seis personas en exteriores y de 4 en interiores y se prohíbe reunirse en los domicilios con alguien que no pertenezca al núcleo de convivencia.

El despliegue

El Ministerio del Interior también efectuará un despliegue muy superior al de anteriores ocasiones para controlar el cumplimiento de estas medidas. Su titular, Fernando Grande-Marlaska ha explicado a los consejeros autonómicos que durante las fechas que abarca el plan, del 26 de marzo y al 9 de abril, desplegará a 64.200 policías nacionales y guardia civiles. "Debemos permanecer en casa. No cabe planificar desplazamientos de largo recorrido", ha advertido el ministro.

Darias ha adelantado que la Comisión de Salud Pública debatirá este jueves una propuesta de actualización del ‘semáforo’ de Sanidad que fijará nuevos parámetros para establecer restricciones a partir del nivel de riesgo de cada autonomía, pero como la ministra ha reconocido, continuarán siendo meras “recomendaciones” que la autonomías podrán o no aplicar. 

Las consultas

La preocupación que suscita el aumento de contagios a las puertas de la Semana Santa llevó al Gobierno a sondear a las comunidades autónomas sobre la la posibilidad de replantearse las actuaciones coordinadas. Fuentes de la Xunta de Galicia apuntaron a EFE que Sanidad les contactó anoche para sondearles sobre un posible adelanto del cierre de la actividad no esencial para intentar evitar una cuarta ola de la pandemia.  Aunque el 'conselleiro' de Sanidad gallego, Julio García Comesaña, ha señalado que, si la intención es endurecer restricciones en Semana Santa, en lo que a Galicia se refiere "poco ajuste" queda respecto al horario de la actividad no esencial, pues el comercio tiene el tope en las nueve y media y la hostelería en las nueve.  Respecto a un hipotético adelanto del toque de queda a las 8 de la tarde, ha dicho que en este caso "ya está en parámetros bajos" y que este tema no se ha tratado en la comunicación anoche con el Ministerio de Sanidad. 

A la consejera de Sanidad de la Junta de Castilla y León, Verónica Casado, Darias no le ha consultado la posibilidad de modificar este límite horario, pero el vicepresidente y portavoz de la Junta, Francisco Igea, ha apoyado expresamente la idea porque "es una medida eficaz y el Gobierno tendrá nuestro apoyo si lo precisa. Lo primero es evitar la cuarta ola y salvar vidas. No haremos política con esto", ha publicado en su cuenta de Twitter. 

Catalunya y Madrid, en contra

Mientras, el resto de autonomías expresaron sus reticencias al endurecimiento de horarios. 

La consellera de Salut de Catalunya, Alba Vergés, ha sido tajante: "Tenemos el toque de queda a las 22 horas y es una medida que ha funcionado para reducir la actividad social y lúdica que es más evitable; y no pensamos levantarlo", ha zanjado.  También lo ha rechazado, la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, lo ha descartado asegurando "no somos amigos de ocurrencias"; y se ha mostrado partidaria de no tocar aquello que funciona mientras el virus no suba de forma preocupante. 

Andalucía tampoco es partidaria de restringir más la movilidad nocturna, según el presidente de la Junta, Juanma Moreno, quien considera que, de acuerdo con los informes de los expertos, "no es necesario ahora mismo reducir los horarios de la hostelería, la restauración y la actividad no esencial".  El consejero de la Presidencia, Elías Bendodo, ha recordado además que en enero el Gobierno "le dijo que no" a la petición de Andalucía de adelantar a las 20.00 horas el toque de queda cuando tenía una tasa de contagios de covid-19 de mil casos por cada 100.000 habitantes y, sin embargo, ahora tiene 120 casos y hace este planteamiento. 

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El Gobierno de Castilla-La Mancha no se plantea a día de hoy ninguna medida distinta a las ya adoptadas en el Interterritorial de hace dos semanas; la portavoz del Gobierno regional, Blanca Fernández, ha señalado que no se podía pronunciar sobre la posibilidad de adelantar el toque de queda porque no tenía constancia de "ninguna comunicación oficial" al respecto. 

Igualmente, la presidenta del Gobierno de La Rioja, Concha Andreu, ha asegurado que en la próxima Semana Santa no se va a adelantar el toque de queda, pero ha pedido que "no se celebre nada" en los próximos días y que las reuniones se limiten a personas convivientes.