En la comisión de Justicia

Dolores Delgado aboga por dotar de más autonomía a la fiscalía para que no dependa del ministro de turno

  • Delgado se remitió a las investigaciones que afectan al gobierno en el Gobierno

  • Explicó que hay que pedir permiso a Justicia para que los viajes de fiscales en pesquisas

La ministra de Justicia, Dolores Delgado

La ministra de Justicia, Dolores Delgado / JOSE LUIS ROCA

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Pocas personas mejor que Dolores Delgado para defender la necesidad de dotar de más autonomía a la fiscalía y no solo porque es fiscal desde hace 32 años, sino porque antes de ser nombrada fiscal general del Estado era precisamente ella la ministra de Justicia. De ahí que hasta resultara en cierto modo hasta chocante que ante la comisión de ramo del Congreso hiciera una encendida defensa de la necesidad de dotar al ministerio público de una mayor autonomía para que "no dependa del ministro" que corresponda en cada momento.

Con una vehemencia aún superior a la que suele acompañar sus palabras normalmente, Delgado explicó que esa autonomía estatutaria, que también debe reforzarse, debe ser económica, resulta especialmente necesaria ante "investigaciones que afectan al partido que está en el gobierno". La reforma de la ley de enjuiciamiento criminal en tramitación entrega la instrucción a los fiscales para que los jueces se limiten a velar por las garantías del procedimiento.

Pese al contenido de su intervención, el portavoz de Ciudadanos en la comisión, Edmundo Bal, le recordó su pasado como ministra y le pidió que precise cómo pretende reforzar esa autonomía para los fiscales, mientras que el del PP, Luis Santamaría, la tildó de "quintacolumnista del señor Pedro Sánchez" y "ministra número 23" del Gobierno, y anunció que mientras ella sea fiscal general del Estado su partido no negociará la Lecrim.

Cargarse alguna investigación

Delgado detalló que se debe contar con la autorización del ministerio para que un fiscal pueda realizar viajes en el marco de una investigación penal y hasta llegó a advertir que "podemos cargarnos algunas en algunos espacios". La semana pasada en una comparecencia similar en el Senado el ejemplo situó la necesidad de autorización en las comisiones rogatorias (peticiones de colaboración jurídica internacional) que hay que cursar a otros países, en las que los fiscales pueden tener que desplazarse para realizar interrogatorios, entre otras diligencias.

La fiscal general del Estado necesitó más de dos horas a presentar a los diputados las memorias de la fiscalía de 2018 y 2019. Pese a su duración, fue difícil que sus interlocutores se distrajeran por el tono apasionado que utilizó en sus palabras, pero también con las manos y los brazos que no dejó de mover, lo que aprovechó el portavoz de Vox, Javier Ortega Smith, para criticarla en su intervención, en la que como el resto de portavoces no incluyó asunto alguno de justicia sin su particular prisma ideológico.

Es decir, Ortega Smith negó la violencia machista, lo que contrastó con la emoción que reflejó Delgado al hablar de ella, mientras que los portavoces de los partidos independentistas catalanes, por su parte, criticaron al ministerio fiscal por ejercer la acusación en las causas del 'procés'.

"Libertad de expresión no es violencia"

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La fiscal general aprovechó precisamente la extensión de su primera intervención para contestar luego telegráficamente a los portavoces. Recordó que "libertad de expresión no es violencia" y a reglón seguido aseguró que "todos somos iguales ante la ley en un Estado de derecho", que "funciona porque hay unos jueces y unos fiscales analizan los hechos, los valoran y los juzgan"