Estrategia de los populares

Casado aplaza la batalla del PP de Madrid mientras Almeida y Ayuso se miran de reojo

  • El partido no celebrará el congreso interno en esa región hasta finales de año como pronto

  • La dirección puede optar por una tercera vía para evitar que la presidenta o el alcalde sumen más poder

Casado, Díaz Ayuso y Almeida, el pasado 15 de mayo, durante el acto por San Isidro que se realizó en la Real Casa de Correos, sede del Gobierno de Madrid.

Casado, Díaz Ayuso y Almeida, el pasado 15 de mayo, durante el acto por San Isidro que se realizó en la Real Casa de Correos, sede del Gobierno de Madrid. / David Castro

Se lee en minutos

José María Aznar veía al PP de Madrid como el "músculo del partido", cuenta una antigua colaboradora del expresidente. Por eso siempre quiso que la persona que lo presidiera estuviera dedicada al 100% al cargo. En los peores tiempos de ETA, cuando era imposible llenar las listas en el País Vasco, los miembros del PP de Madrid se ofrecían para completarlas; si faltaban interventores allí, en Andalucía o donde fuera, los militantes de esa comunidad acudían raudos a ayudar.

En 1995, Alberto Ruiz Gallardón ganó la presidencia de la región por primera vez para los populares y Aznar mantuvo a Pío García Escudero como presidente del PP de Madrid. La bicefalia fue un hecho durante ocho años. Dirigentes de aquella época recuerdan que Gallardón lo puso fácil y no movió un dedo por conseguir controlar también la formación, pese a que en el resto de comunidades (entonces y ahora) es tradición que la persona que preside el Gobierno autonómico también lleve las riendas del partido: lo hizo en su momento Pedro Sanz en La Rioja y lo hacen ahora Alberto Núñez Feijóo en Galicia o Juanma Moreno en Andalucía.

Casado sabe que Aguirre fue una amenaza para Rajoy porque ella, que era presidenta del Gobierno madrileño, pidió tener también las riendas del partido en la región

Pero esa bicefalia no le gustó a Esperanza Aguirre, que en cuanto llegó a la presidencia de la región, a finales del 2003, empezó a pedirle a Mariano Rajoy, al que Aznar ya había sido señalado como delfín, que ella también quería capitanear el partido. Si Rajoy hiciera una lista de las 10 decisiones de las que se arrepiente en su larga vida política, seguro que estaría entre ellas. Aguirre reunió tanto poder, entre el Ejecutivo y la formación (con más militantes proporcionalmente en aquella época que ninguna otra autonomía), que amagó con plantarle cara al expresidente gallego en el congreso interno del partido del 2008.

Pablo Casado se conoce bien esta parte de la historia de su partido porque ha crecido en las filas del PP de Madrid y su madrina política es Aguirre. Paradojas de la vida, el líder conservador parece temerse que Isabel Díaz Ayuso pueda seguir los pasos de la expresidenta y ha aplazado la decisión de qué hacer con esa región, que está pendiente de elegir a sus nuevos dirigentes desde abril de 2018, cuando Cifuentes dimitió después de que saliera a la luz un vídeo antiguo en el que se veía que había robado una crema. Al frente de la cúpula transitoria se encuentra García Escudero, que ya estuvo en ese puesto entre 1993 y 2004. Él y Ana Camins, como secretaria general, han pacificado unas filas que lo necesitaban tras años de escándalos de corrupción y las salidas precipitadas de Aguirre y Cifuentes. La situación debía ser temporal, pero los acontecimientos (moción de censura, elecciones autonómicas, dos generales, la pandemia...) y el resquemor de Casado han llevado a que ese equipo siga al frente.

Decisión en verano

La dirección de Génova ha señalado que elegirán nuevo líder a finales de este año. En el cuartel general de Ayuso no aclaran si dará el paso al frente. Lo decidirá, "como pronto", en verano, avisan. Ante las suspicacias, recuerdan que la dirigente madrileña es amiga personal de Casado desde hace años. Él le pidió (después de las negativas de otras mujeres) que se presentara como candidata a la presidencia de la región para las autonómicas de mayo de 2019. La previsión era que ganara Ángel Gabilondo (PSOE) y así fue. Pero la alianza con Vox y Cs permitió a Ayuso sacar adelante su investidura y conquistar el cargo. Ahora, espoleada por su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, que ya ayudó a un Aznar con aparente poco carisma a llegar a la Moncloa, ha crecido políticamente en tiempo récord. Su estilo de oposición ya se ha puesto de manifiesto durante la pandemia, cuando algunas semanas parecía ella, y no Casado, la jefa de la oposición a Pedro Sánchez.

Te puede interesar

Pero el líder del PP no solo tiene que neutralizar a Ayuso. A Casado no se le escapa que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, también tiene aspiraciones. Fuentes del entorno del primer edil han asegurado a este diario que si Ayuso da el paso, y se presenta a las primarias para dirigir el partido, él también lo hará. La solución puede ser una "tercera vía", que la dirección nacional señale a una tercera persona que se dedique exclusivamente al territorio. Esa opción evitaría el choque entre Almeida y Ayuso y, de paso, evitaría el riesgo de que se repita la amenaza que Aguirre supuso para Rajoy. Los planes actuales de Casado es convocar su congreso nacional para ser reelegido presidente del PP en el verano de 2022. Más tranquilidad para él si la baronía madrileña (y el resto) le son favorables.

Primero los congresos provinciales y regionales, después el nacional

Tradicionalmente, el PP ha convocado los congresos provinciales y regionales para elegir a sus líderes después del cónclave en que se proclama al presidente nacional. Eso es lo que podría haber hecho Pablo Casado después de salir como ganador de las primarias de julio de 2018, cuando venció a Soraya Sáenz de Santamaría. Sin embargo, la inédita situación, con Pedro Sánchez en la Moncloa gracias a la moción de censura, y la cercanía de las elecciones municipales, autonómicas y europeas que ya se preveían para mayo del 2019 (después se sumarían las generales de abril) le llevaron a aplazar esos procesos internos.

El verano del 2019, tal como adelantó este diario, Casado ya ordenó a Teodoro García Egea que activara esos congresos, pero la repetición de las elecciones a la Moncloa le llevaron a postergar una decisión que se volvió a ver aplazada por el estallido de la pandemia. Por fin, ahora, con la nueva realidad de las restricciones ya interiorizada, Génova va a activar el proceso de manera global. Parlamentarios críticos con Casado entienden los cambios de planes y que los congresos se convoquen ahora. La diferencia radica, señalan, en el "alto grado de intervención" del secretario general, Teodoro García Egea, en la designación de los candidatos en los pocos congresos provinciales celebrados hasta ahora. Citan dos antecedentes: la victoria del antiguo zaplanista Carlos Mazón en el PP de Alicante y la de Vicente Mompó en el de Valencia. Ambos fueron bendecidos por Génova. Isabel Bonig, la actual presidenta del PP de la Comunitat Valenciana, que apoyó a Sáenz de Santamaría en las primarias, no debe de estar tranquila.