La pugna por el liderazgo conservador

Aguirre mantiene el pulso con Rajoy y no excluye ser candidata

La dirigente logra que el líder del PP se refrene y diga que "nunca" pensó en verla fuera del partido

La presidenta de Madrid insinúa que su apoyo a la dirección exige autocrítica y equipos consensuados

Camps y Aguirre, ayer, poco antes de la reunión que mantuvieron en la sede de la Presidencia de Madrid.

Camps y Aguirre, ayer, poco antes de la reunión que mantuvieron en la sede de la Presidencia de Madrid. / JUAN MANUEL PRATS

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GEMMA ROBLES
MADRID

Eperanza Aguirre demostró ayer que no está dispuesta a ceder terreno ante Mariano Rajoy, por muchas invitaciones que este pueda hacerle, directa o indirectamente, a abandonar el partido. Ella, aferrándose a la literalidad de sus palabras, intenta jugar con la prensa y con sus propios compañeros de filas insistiendo en que la frase "voy a defender candidatura alternativa en el congreso de junio" no ha salido de su boca. Eso es cierto. Pero también es cierto que se cuida, y mucho, de mostrarse lo suficientemente ambigua a este respecto para no cerrarse ninguna puerta.

Ni Aguirre ni sus colaboradores quieren dar por bueno, al menos de momento, el verbo "descartar". Valga como ejemplo lo que sucedió, anoche, en el programa de TVE 59 segundos: tras reiterar que nunca ha dicho que vaya a ofrecerse para dirigir el PP, se le pidió que especificase si esa decisión era inamovible. "Pues no, oiga, no", sentenció para desesperación de sus interlocutores.

Esa es su forma de presionar a la actual dirección popular. ¿Con qué objetivo? Pues, según insinuó anoche, con el de convencer a los que ahora mandan de que, a su juicio, no se puede solicitar confianza, tras la derrota del 9-M, sin autocrítica, nuevo proyecto y un equipo de consenso. "El líder de un partido tiene que tener equipo y proyecto. Y no lo puede presentar 12 horas antes (de la votación en el congreso)", remató.

CAMPS Y LA PARTIDA DE MUS

Pero el día fue muy largo para Aguirre. Por la mañana, recibió en la sede de la comunidad, ubicada en la madrileña Puerta del Sol, a su homólogo valenciano, el también popular Francisco Camps (conocido defensor de la candidatura de Rajoy). Ambos presidentes autonómicos se reunieron durante hora y media para hablar, según la versión oficial, de estrategias frente al agua, el AVE y la financiación. A continuación, ofrecieron una rueda de prensa conjunta. Como era previsible, se le preguntó a Aguirre si tenía intención de presentar candidatura. Y como también era previsible, se mantuvo en su calculada ambigüedad. Primero respondió "no". ¿Se puede descartar entonces que la presidenta de Madrid dispute el liderato a Rajoy?, se le planteó entonces. "Como jugadora de cartas que soy, de póquer y de mus, para poder descartarse tienen que darse las cartas. Y es que las cartas no se han dado", añadió.

También se le pidió que aclarase si había interpretado que Rajoy quería echarla del partido cuando el sábado, en Elx, pronunció la frase "si alguien se quiere ir al partido liberal o conservador, que se vaya", apenas horas después de que ella reabriese el debate de las ideologías en su organización. "No puedo creer que el presidente de mi partido quiera echarme a mí", apostilló. No obstante, agregó que dado que "todos" los medios de comunicación lo habían interpretado en esa línea, sería "muy bueno" que Rajoy hiciese una aclaración. Camps fue interrogado sobre el mismo tema: "Mariano Rajoy no ha invitado a nadie a abandonar la formación porque "en ella no existe la palabra expulsión".

A primera hora de la tarde, el actual presidente del PP transmitía a la prensa, a través de un portavoz autorizado, que la presidenta regional es "un activo" del partido y que "jamás" se le había pasado por la cabeza que debiera marcharse a otra organización. A ella le pareció suficiente, según admitió.

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SIN ADHESIONES INQUEBRANTABLES

Ya por la noche, en TVE, recalcó que hasta el momento no ha llamado a nadie para reclamar apoyos porque no tiene pensado retar a Rajoy. Es más, dijo que le votará en el congreso aunque, una vez más, advirtiendo que no cree en las "adhesiones inquebrantables". Aclarar, no aclaró nada. Le interesa mantener viva una incógnita que le da poder y, posiblemente, influencia. Pero ha conseguido que todos hablen de ella cuando se debate sobre la alternativa a Rajoy. A base de ambigüedad.