Camino a las urnas

La CUP promete "asumir responsabilidades" para celebrar un referéndum antes del 2025

Los anticapitalistas acusan a JxCat y ERC de ser "cómplices de la represión"

Acto de campaña de la CUP en diciembre del 2017, con motivo de las elecciones del 21-D.

Acto de campaña de la CUP en diciembre del 2017, con motivo de las elecciones del 21-D. / CARLOS MONTAÑES

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Ocho años después de cosechar los primeros tres escaños en el Parlament, la CUP se propone "condicionar la política institucional" para mantener el pulso al Estado poniendo de nuevo la desobediencia sobre la mesa y promete "asumir todas las responsabilidades" en la próxima legislatura para impulsar un referéndum de autodeterminación antes del 2025.

En el primer acto de precampaña del partido celebrado este jueves en la Fábrica de Creación Fabra i Coats de Barcelona, los anticapitalistas han expuesto los pilares de su programa electoral para el 14-F: referéndum, confrontación con el Estado, rescate social y reforma fiscal ante la crisis del coronavirus e internacionalización del conflicto catalán. "Nos hace falta volver a coger la iniciativa en la confrontación con el Estado para defender nuestros derechos y libertades como pueblo", sostienen en su propuesta política.

Aún pendientes de cerrar la papeleta (y con conversaciones abiertas con la exalcaldesa de Badalona Dolors Sabater, Anticapitalisas y Comunistes de Catalunya para forjar una coalición), los principales dirigentes de la formación han desmenuzado su programa electoral sin escatimar críticas a JxCat y ERC. El diputado de la CUP, Carles Riera, ha cargado contra el "independentismo mágico" de los posconvergentes por abusar del "simbolismo" y contra el de los republicanos por defender una mesa de diálogo "sin autodeterminación ni amnistía"; y les ha acusado de ser "cómplices de la represión". Por su parte, la portavoz del secretariado nacional, Maria Rovira, ha asegurado que los partidos independentistas "en el marco de la pandemia, con muertes diarias, jugaban a batallas partidistas por el poder".

El documento aprobado por la CUP y presentado este jueves está lleno de dardos a los actuales socios en el Govern, a quienes acusan de ser "los máximos responsables del descrédito del proyecto independentista caricaturizándolo" al "hacer del sentimentalismo y de blandir la bandera de los presos políticos, el único argumento". "Tenemos que marcar distancia con proyectos lacrimógenos", apostillan, y se emplazan a "denunciar" el papel de JxCat y ERC en las instituciones: "Tenemos que evidenciar que la independencia sólo se vertebrará des de abajo, no puede ser la solución mágica propuesta por un líder mesiánico como respuesta a todos nuestros problemas", abundan.

Unilateralidad y tasa covid

La CUP sostiene que la independencia sólo se puede conseguir por dos vías: con una negociación y un acuerdo con el Estado que incluya "el reconocimiento de Catalunya como nación" para que habilite el instrumento para ejercerla "junto a la amnistía y el fin de la represión", o con "un ejercicio de la autodeterminación mediante una ruptura democrática unilateral, que propicie el escenario resolutivo internacional incluyendo el referéndum, forzando el Estado a tenerlo que asumir". Consideran que la movilización sostenida logrará un posicionamiento de la comunidad internacional, por lo que urgen a reforzar el papel de Catalunya en Europa.

La diagnosis 'cupaire' es que Catalunya traviesa una crisis social y económica, "agravada por la emergencia sanitaria del covid-19", y que hay una "falta evidente de liderazgos en el seno del independentismo fruto de la represión del Estado".

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Entre sus propuestas socioeconómicas figura una reforma fiscal para incluir una 'tasa covid europea' que se traduciría en un impuesto de un 3% a los beneficios empresariales de más de 5 millones de euros, a los "fondos buitre", a los grandes tenedores y a las transacciones patrimoniales que superen el millón de euros; y del 1% a los patrimonios personales entre uno y diez millones de euros, del 2% a los de entre 10 y 50 millones de euros, y del 3% a los que superen los 50 millones de euros. También abogan por incrementar de forma progresiva el IRPF, revisar el IVA, bonificaciones sólo aplicables a las herencias inferiores a los 200.000 euros en el impuesto de donaciones y sucesiones, y propulsar impuestos ambientales.

Los 'cupaires' exigen suspender inmediatamente el pago de la deuda y poner en marcha una renta básica universal (sin condicionantes y con el mismo importe para todos los beneficiarios), una renta máxima, suspender y prohibir los desahucios y los cortes de suministro, así como crear un parque público de alquiler del 15% del total hasta llegar al 40-50% de la vivienda pública.