NUEVA ERA EN LOS LAZOS TRANSATLÁNTICOS

Sánchez espera relanzar las relaciones con EEUU tras el triunfo de Biden

Para el Ejecutivo es básica la vuelta al multilateralismo, la búsqueda de "soluciones compartidas", el diálogo con la UE y el refuerzo de la relación comercial

España quiere "trabajar conjuntamente" con Washington en cuestiones y regiones claves como seguridad, Iberoamérica, Mediterráneo o Sahel

El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, durante su discurso el pasado 9 de noviembre en Wilmington, Delaware. 

El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, durante su discurso el pasado 9 de noviembre en Wilmington, Delaware.  / ANGELA WEISS (AFP)

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En las primeras horas que siguieron a las elecciones de Estados Unidos, cuando no estaba en absoluto claro el resultado ni mucho menos la victoria de Joe Biden, la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, advertía de que Europa no votaba en aquellos comicios, que la obligación de las capitales era entenderse con quien fuera presidente. Estaba obligada a la prudencia, pero tanto el Gobierno como la UE tenían claro que las relaciones mejorarían con una nueva Administración demócrata que enterrara el aislacionismo y la tensión que han presidido el mandato de Donald Trump. Ahora, aunque aún sea pronto —Biden no accederá al cargo hasta el 20 de enero—, el Ejecutivo de Pedro Sánchez mantiene altas sus expectativas, porque "comienza una etapa mucho más ilusionante, de menos  confrontación y más diálogo muy fructífero para todos". Eso sí, sin pecar de "ingenuidad", porque las cosas, señalan en Exteriores, no cambian de la noche a la mañana. 

La primera señal que lanzará el nuevo presidente al mundo será, de hecho, la elección de su Gabinete y, en concreto, de su secretario de Estado. "Lo lógico es que sea un equipo robusto, porque las administraciones de Bill Clinton y Barack Obama acumulan mucha cantera, así que todo apunta a que Biden se rodeará de grandísimos expertos en política exterior, algo que no ocurrió con Trump", valoran para EL PERIÓDICO fuentes del ministerio que dirige Laya. 

En el Gobierno prevén que la palabra clave que definirá este nuevo periodo será "inclusión", que se declina al menos en dos niveles: en la arena internacional, por lo que implica de acción multilateral, y en la agenda interior, por la promoción de las políticas de igualdad y conciliación. "Y nos reconocemos mucho en esas coordenadas", sostienen dichas fuentes. No solo por el regreso de EEUU a grandes consensos —como el acuerdo de París contra el cambio climático o el pacto nuclear con Irán— y el respeto a organizaciones internacionales como la OMS o la ONU, sino por lo que supone de concepción de la política global. "La búsqueda de soluciones compartidas, entender que los grandes problemas del mundo se resuelven desde un espacio multilateral", explican. Es ese, precisamente, uno de los pilares básicos de la acción exterior de Sánchez: el multilateralismo, y es lo que reivindicó este martes en El Pardo en el acto de conmemoración de los 75 años de Naciones Unidas, presidido por el Rey, y que llevaba por título 'Juntos por un multilateralismo reforzado'.

Exteriores confía en que el nuevo presidente elija un equipo "robusto", por la "cantera" atesorada por Clinton y Obama

EEUU es un "gran socio de España" en el terreno de la seguridad, en el campo político y en el área comercial. En este sentido, el Gobierno espera fortalecer la relación transatlántica en el marco bilateral y a través de la OTAN —algo que ya preveía el borrador de la estrategia de acción exterior 2020-2023, que se aprobará en las próximas semanas y que verá reforzado este capítulo— y cooperar junto a Washington en Iberoamérica. El Ejecutivo aspira a que Biden escuche la opinión cualificada de España acerca de una región en la que ambos tienen muchos intereses, que sufre por el covid y por su división interna y que necesita de la ayuda y la implicación externa. No solo teniendo en cuenta Latinoamérica en su conjunto, sino países concretos como Venezuela, Bolivia o Chile. 

"Reset' general"

Madrid confía en que EEUU se implique también en otras dos áreas capitales para España: el Mediterráneo, con especial atención a Siria y Libia, y el Sahel, por la presencia creciente de grupos yihadistas que pueden desestabilizar la zona. "Hay que trabajar temas como la seguridad y el desarrollo sostenible y económico", y eso explica, continúan en Exteriores, la presencia regular de Laya y de Sánchez en la región. 

En agenda entra, por descontado, la UE. El Gobierno espera que se pase página del desencuentro de Trump con Europa y se retorne a las relaciones fructíferas que el propio Biden cultivó cuando era vicepresidente de Obama. En definitiva, se ansía una mayor cooperación EEUU-UE, como subrayó este martes la portavoz del Ejecutivo, María Jesús Montero. Sin embargo, Josep Borrell, exministro de Exteriores y hoy jefe de la diplomacia europea, advertía del "ramalazo proteccionista nada despreciable" del Partido Demócrata. "No debemos pensar que todo será fácil. La relación de España y de la UE con EEUU es de intereses compartidos, de coincidencias pero también de desacuerdos. No hay que caer en la ingenuidad", admiten en el equipo de Laya.

"No debemos pensar que todo será fácil. La relación de España y de la UE con EEUU es de intereses compartidos, de coincidencias pero también de desacuerdos. No hay que caer en la ingenuidad", dicen en el equipo de Laya

Recuerdan que el primer reto del nuevo presidente será la lucha contra la pandemia y que después podrá haber un "reset' general" en la política internacional, en el "nuevo mundo postcovid", tras un futuro desbloqueo de la Organización Mundial del Comercio. Y en ese contexto también cabría resituar la emergencia climática en primer término, como reclama Bruselas, y renegociar el tratado de libre comercio con EEUU. El TTIP hubo de aparcarse por las dificultades internas que padecía entonces Obama y por la oposición de las opiniones públicas europeas, y con Trump no se produjo ningún avance. En lo más inmediato, la UE ya ha adelantado que levantará los aranceles impuestos a productos americanos —anunciado este lunes— en cuanto EEUU retome las conversaciones que acaben con el conflicto Airbus-Boeing. 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención este 10 de noviembre en el acto por los 75 años de la ONU, 'Juntos por un multilateralismo reforzado', en el palacio de El Pardo de Madrid, presidido por el Rey. / j. j. guillén (efe)

En el terreno estrictamente bilateral, España y EEUU tendrán que dialogar sobre las bases militares de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla). Son dos puntos estratégicos para Washington, que el Pentágono querría ampliar, y claves también para el Gobierno, por lo que supone el mantenimiento de los empleos en una zona muy deprimida económicamente. Según indican a este diario fuentes próximas a la ministra de Defensa, Margarita Robles, el Ejecutivo no se opone a una reformulación del convenio bilateral, pese al recelo que pudiera expresar el socio minoritario, Unidas Podemos. "Las bases no corren ningún peligro", zanjan en el ministerio.  

"Adecuado equilibrio"

El Gobierno espera reforzar asimismo la relación comercial con EEUU. Es el primer destino extracomunitario de las exportaciones españolas y, a nivel mundial, sexto destino en bienes y cuarto en servicios. EEUU ocupa el primer puesto en el ranking de países de origen de la inversión extranjera en España por posición inversora, y España es el décimo inversor exterior en EEUU. Más de 670 empresas españolas trabajan en ese gran mercado y dando empleo a más de 100.000 personas, según los datos ofrecidos por la Secretaría de Estado de Comercio, y la intención es que crezca en el país norteamericano la presencia de empresas españolas dedicadas a energías renovables, infraestructuras o el sector médico, además de la industria agroalimentaria.

El Ejecutivo persigue una Europa abierta en lo comercial y que proteja a sus empresas y ciudadanos

Fuentes del departamento que dirige Reyes Maroto insisten en que es fundamental un "sistema multilateral de comercio fuerte", "abierto, transparente, sostenible y basado en normas", que debe recibir un "impulso" y que ha de servir para "apuntalar la recuperación de la economía española". De ahí que se aguarde con esperanza el cambio en la Casa Blanca, para poner fin a las políticas proteccionistas de la era Trump.

Madrid defiende, en línea con la UE, un "adecuado equilibrio entre una Europa abierta a las empresas y una Europa que protege a sus ciudadanos y empresas". El objetivo es la apertura del mercado de la UE, sobre las bases de la "igualdad de condiciones" y la "protección", que no se vea torpedeada por prácticas "anticompetitivas o injustas" de terceros países, como ha sucedido con la última Administración republicana. 

Visita de los Reyes a EEUU

También Industria confía en un cambio de rumbo en otras cuestiones, como en la aplicación de la ley Helms-Burton —parte de la cual Trump reactivó, penalizando a las empresas europeas en Cuba—, o en el desbloqueo de organismos multilaterales como la OMC. EEUU, en fin, añaden fuentes del ministerio, "es un socio estratégico y esperamos que en esta nueva etapa se vislumbre un escenario con grandes posibilidades tanto para las empresas ya presentes en el mercado norteamericano como para las que tienen potencial exportador". 

Moncloa ansía que se consoliden las relaciones al máximo nivel, pero pide "esperar" para "pensar bien" la nueva era

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Como resumen en Exteriores, España "puede trabajar conjuntamente con EEUU en muchas áreas" y aspira a que Washington "vuelva a los grandes marcos de acción multilaterales" en los que tanto insiste Sánchez. De ahí que se confíe en una relación menos conflictiva con Biden y también con su número dos, Kamala Harris, llamada a asumir un mayor protagonismo que otros vicepresidentes americanos. 

Las relaciones oficiales con la nueva Administración no se han entablado, lógicamente, pero no tardarán mucho. En cartera, además, está retomar el viaje de los Reyes a EEUU previsto para el pasado abril, que tuvo que paralizarse por el covid y que estaban preparando Laya y Maroto. El Gobierno intentará que se reproduzca esa visita —aunque aquella era una invitación personal de Trump a Felipe VI y Letizia— y que se consoliden las relaciones entre los dos ejecutivos "al máximo nivel", también entre Sánchez y Biden. "Pero está todo muy reciente. Toca esperar y pensar bien", concluyen desde la Moncloa.