AMIGO DE UNAMUNO

Tras los últimos pasos del zamorano Atilano Coco

La asociación 'Salamanca Memoria y Justicia' abrirá una fosa de la Guerra Civil donde podrían estar los restos del pastor anglicano y otras cinco víctimas del franquismo

El pastor anglicano zamorano Atilano Coco.

El pastor anglicano zamorano Atilano Coco.

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Alejandro Bermúdez

Nacido en Guarrate (Zamora) en 1903, Atilano Coco Martín era maestro y el pastor de la iglesia anglicana de Salamanca. Amigo íntimo de Miguel de Unamuno, su amistad y la historia de sus últimos días de vida fueron llevados al cine por Alejandro Amenábar en la película 'Mientras dure la guerra' (2019). El régimen de Franco lo arrestó en agosto de 1936 y en diciembre de ese año lo hizo desaparecer de la cárcel de Salamanca.

Tras años de investigación, una asociación salmantina de memoria histórica ubica el lugar de su asesinato y enterramiento en una fosa común en El Cubo de la Tierra del Vino, que abrirán en el verano de 2021 para recuperar sus restos y los de otras víctimas salmantinas, informa 'La Opinión de Zamora'.

84 años después del estallido de la Guerra Civil la mayoría de las víctimas ejecutadas por el bando sublevado siguen desaparecidas, en cunetas y fosas comunes. Una dictadura de 40 años impidió a sus familiares localizar y recuperar sus cuerpos para darles un enterramiento digno. Entre esas más de 100.000 víctimas, un zamorano es buscado desde hace décadas por la Iglesia Española Reformada Episcopal –la Iglesia anglicana en España–, Atilano Coco Martín, fusilado por Franco por el mero hecho de ser protestante y practicar la masonería

Mártir del protestantismo

La comunidad anglicana española ve en el zamorano un mártir del protestantismo, e incluso ha puesto su nombre a una residencia universitaria en Salamanca, la ciudad donde Atilano Coco ejerció como pastor de esta iglesia. 

El deseo de recuperar sus restos está más cerca de cumplirse, pues la Asociación Salamanca Memoria y Justicia ha localizado el lugar donde, con bastante probabilidad, fueron enterrados Atilano Coco y otros cinco presos de la cárcel de Salamanca que corrieron su misma suerte en la noche del 9 de diciembre de 1936.

La fosa común se ubica en una finca privada en el término de El Cubo de la Tierra del Vino y el actual propietario de la parcela ha concedido a la asociación permiso para entrar a excavar. Los trabajos comenzarán en el verano de 2021 y los llevarán a cabo arqueólogos y biólogos de la Sociedad Científica Aranzavi.

Prueba de ADN

Una vez exhumados los restos de las seis personas que se espera hallar en El Cubo será necesario analizar su ADN y cotejarlo con el de sus respectivos parientes. La asociación ya ha localizado a descendientes de tres de ellas, pero aún busca a hijos, nietos o sobrinos de Dionisio Báncora Bravo, Bienvenido González González y Andrés Pérez Corrales. Una vez identificados los cadáveres, sus descendientes pueden enterrarlos junto a sus seres queridos o, si lo prefieren, la asociación se encargará de proporcionarles una sepultura digna en el cementerio de Salamanca.

Hace algunos años, la iglesia anglicana ubicaba los restos de Atilano Coco en un monte de La Orbada (Salamanca), cerca de la carretera de Valladolid, junto a los de “El Timbalero”, conocido periodista taurino de la ciudad charra que también fue una víctima mortal de la represión franquista.

Sin embargo, “Memoria y Justicia” ha digitalizado más de 11.000 fichas de la cárcel de Salamanca y más de 5.000 expedientes judiciales del Archivo Militar de El Ferrol. Esos documentos permiten concluir que El Timbalero permaneció en la cárcel hasta el 22 de diciembre, pero Atilano Coco salió el 9 de diciembre con otro grupo, el que esperan recuperar este verano en El Cubo.

Camión sospechoso

Aunque los expedientes de la cárcel aseguran que estos presos fueron puestos en libertad, las seis personas sacadas de la prisión el 9 de diciembre desaparecieron esa noche. Testigos situaban al grupo en un camión que salió por la carretera de Zamora, y el testimonio oral de tres vecinos de El Cubo permitió localizar el lugar del enterramiento en una dehesa.

“Hay una zona que nunca dejaban labrar a los jornaleros porque, según les decían los jefes, había gente enterrada allí. Esto y otros datos como el número de personas que hay en la fosa nos permite concluir con bastante confianza que se trata de este grupo del 9 de diciembre, aunque hay que esperar a tener el ADN para estar seguros”, explica Luisa Vicente, presidenta de “Salamanca Memoria y Justicia”.

Atilano Coco y las demás víctimas fueron fusiladas sin juicio previo, una práctica habitual practicada por falangistas con aquiesciencia de los guardias civiles que custodiaban la cárcel. El pastor protestante había nacido en Guarrate (Zamora) en 1903, en la casa de María Antonia Martín y Eugenio Coco Hernández. En su juventud, Atilano estudió para ser sacerdote en Inglaterra, donde se inició en la masonería, algo habitual entre los pastores ingleses.

Tras volver a España se casó con Enriqueta Carbonell y se instaló muy cerca de su pueblo natal, en Salamanca, para hacerse cargo de la única iglesia protestante de la ciudad y de su escuela. Atilano fue un personaje muy conocido en la Salamanca de los años 30 por ser el único pastor protestante y por su gran labor docente.

Los vanos intentos de Unamuno

Habitual en los círculos intelectuales de la ciudad, compartía tertulia con el rector de la Universidad, Miguel de Unamuno, que intentó mediar con el gobernador civil de la provincia y con el propio Francisco Franco por la libertad de su amigo, sin éxito. La amistad entre ambos y el trágico final de Atilano son el hilo conductor de la película 'Mientras dure la guerra', de Alejandro Amenábar.

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Junto a Atilano Coco fueron sacados de la cárcel de Salamanca y fusilados el 9 de diciembre de 1936 Dionisio Báncora Bravo, de 35 años, natural de Hiendelaencina (Guadalajara), hijo de Cipriano y Antonia, muy conocido en Salamanca por haber sido el maitre del casino de la ciudad. También dos jornaleros de Cantalapiedra: Cosme Francisco García Cívicos, de 45 años, hijo de Francisco y Pascuala y casado con Felisa González González; y Bienvenido González González, de 33 años, hijo de Ángel y Eladia y casado con Luisa Antonia Prieto Hernández.

Asimismo, había un pintor de Béjar, Andrés Pérez Corrales, hijo de Paulino y Ezequiela, soltero. Por último, se espera hallar a un comerciante natural de Ciudad Rodrigo, Eladio Rivera Huertas, hijo de Leonardo y Amalia y casado con María Paz Ullán Bote.