23 sep 2020

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CATALUNYA

Torra no prevé firmar este lunes el decreto para adelantar las elecciones al 4-O

El Periódico / EFE

El ’president’ de la Generalitat, Quim Torra, durante el pleno extraordinario sobre la situación de la monarquía, el pasado viernes.

El ’president’ de la Generalitat, Quim Torra, durante el pleno extraordinario sobre la situación de la monarquía, el pasado viernes. / MARC BRUGAT (EUROPA PRESS)

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, no tiene previsto firmar hoy lunes el decreto de convocatoria de las próximas elecciones en Catalunya, lo que descarta el domingo 4 de octubre como posible fecha electoral.  Esta maniobra permitiría al independentismo hacer coincidir la Diada, el aniversario del 1-O y la vista del Supremo sobre la inhabilitación de Torra durante la campaña. Otras voces en Junts consideran en cambio que el 'president' debería esperar a que sea el Supremo el que lo inhabilite por los lazos amarillos.

Así lo han asegurado a Efe fuentes próximas al president, que ha encabezado una reunión telemática con el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, la consellera de la Presidencia, Meritxell Budó, el conseller de Interior, Miquel Buch, la consellera de Salud, Alba Vergés, y el secretario de Salud Pública, Josep Maria Argimon, para seguir la evolución de la covid-19 en Catalunya.

Posibles fechas

Una de las hipótesis que se barajaban en privado en las filas de JxCat -el president no la llegó a explicitar públicamente- era que Torra convocase las elecciones para el 4 de octubre, lo que de acuerdo con los plazos que marca la ley electoral implicaba firmar al inicio de esta semana el decreto de convocatoria y publicarlo mañana martes en el Diario Oficial de la Generalitat de Catalunya.

Fuentes cercanas al president han señalado, no obstante, que Torra "no prevé alargar" la legislatura y convocará las elecciones cuando constate que la pandemia vuelve a estar controlada, después de unas semanas de rebrotes en diferentes puntos de Catalunya.

La opción de celebrar elecciones el 4 de octubre -tres días después del tercer aniversario del referéndum unilateral del 1-O y tres semanas más tarde de la Diada- permitía encajar la cita electoral entre fechas altamente simbólicas para el independentismo, pero no era vista con buenos ojos por diversas voces de JxCat, que prevé culminar su proceso congresual precisamente el 3 de octubre.

La idea de convocar en breve las elecciones -cuando todavía queda un año y cuatro meses de mandato- permitiría a Torra anticiparse a su posible inhabilitación, ya que a la vuelta del parón veraniego el president deberá afrontar un intenso calendario judicial.

A la espera del TSJC

Torra está a la espera de que el Tribunal Supremo celebre el 17 de septiembre la vista sobre su recurso a la condena de un año y medio de inhabilitación por desobedecer la orden de la Junta Electoral Central de retirar los lazos amarillos de los edificios públicos en período electoral. Además, el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya ha fijado para el 23 de septiembre la comparecencia de Torra como investigado por desobediencia, en una segunda causa, por mantener en el Palau de la Generalitat una pancarta con un lazo amarillo a favor los presos del 'procés'.

Antes de su posible inhabilitación, Torra puede convocar elecciones -deben celebrarse 54 días después de que sea publicado oficialmente el decreto de convocatoria-, y es probable que lo haga si la situación de la covid-19 no vuelve a descontrolarse, si bien no es esa la única opción que tiene el president.

El papel de ERC

Si se ejecuta la inhabilitación sin que haya firmado el decreto de convocatoria, se ponen en marcha automáticamente los mecanismos para que el Parlament invista a un nuevo presidente de la Generalitat, una carta que podría jugar JxCat, aunque necesitaría del apoyo no solo de ERC sino también de otro grupo o subgrupo parlamentario.

Mientras no fuese investido un sustituto de Torra en la presidencia, ejercería provisionalmente sus funciones el vicepresidente del Govern, en este caso Pere Aragonès, de ERC. Si no hubiese investidura, serían convocadas automáticamente nuevas elecciones, que -dependiendo de la fecha en que se formalizase la inhabilitación de Torra- podrían celebrarse en los primeros meses de 2021.

En cualquier, caso, según las fuentes consultadas, el propósito de Torra no es esperar tanto, sino convocar elecciones en cuanto los indicadores de la covid-19 se estabilicen.