12 jul 2020

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CONFERENCIA

González cuestiona la entrada de Iglesias en la comisión que controla al CNI

"Me está costando ver la relacion entre la comisión del CNI y la Agenda 2030", señala el expresidente

Critica al PP por no pactar la renovación del Poder Judicial y reclama "consensos" a los grandes partidos

Nacho Herrero

El expresidente del Gobierno, Felipe González, en la conferencia que ha ofrecido en la asamblea de AVE

El expresidente del Gobierno, Felipe González, en la conferencia que ha ofrecido en la asamblea de AVE / Miguel Lorenzo

El expresidente Felipe González 'disparó' sus dardos este lunes a un lado y a otro, e incluso veladamente al propio PSOE, en una conferencia en la Asociación Valenciana de Empresarios. Pero quiso acabar su intervención cuestionando la necesidad de que el vicepresidente Pablo Iglesias tenga un sitio en la comisión delegada del Gobierno para asuntos de inteligencia. "Me sorprende que, preocupado el vicepresidente, digo él porque solo hay uno, por sus dos ámbitos de competencia, que es lo social y la agenda 2030, quiera estar en la única comision delegada que no se ocupa de eso, que es la del servicio de inteligencia. Me está costando ver la relacion entre la comisión del CNI y la Agenda 2030", ha confesado. "Seguro que tienen relación la Agenda 2030 y la comisión de inteligencia, pero quiero que me lo expliquen", ha añadido.

El expresidente socialista también ha dicho que quiere que el PP le explique "por qué ha de cambiarse la ley antes de renovar el Consejo General del Poder Judicial". "Primero hay que renovarlo y después cambiarlo porque si no todas las reformas serán 'ad personam' (para la persona), incluso las del Código Penal", ha deslizado.

Incluso, ante un eventual mal resultado de la negociación de los presupuestos de la Unión Europea (UE), ha advertido al Gobierno de Pedro Sánchez de la tentación de venderlo como una imposición "de Bruselas".

Ejecutivos "oportunistas"

González ha reclamado también consensos a los grandes partidos porque "los gobiernos de escasas minorías, de apoyos externos que son oportunistas por describirlos de manera suave, tienen que saber que el país no solo necesita superar algunos cuestiones institucionales, sino reformas estructurales que no se pueden hacer con estas extrañas geometrías variables".

Ha reclamado "otros 25 ó 30 años de previsibilidad, en los que nadie tenga toda la razón" y ha defendido los acuerdos logrados en la Transición que los hicieron posibles, con elogio incluido al PCE. "Fueron los primeros dispuestos a firmar sin discutir solo por generar un clima de confianza", ha recordado.

Ha defendido que pueden hacer cambios que mejoren la Constitución, "pero sin saltarse las reglas del juego porque si lo hacen unos lo harán otros por la otra parte" y ha asegurado que él no reparte "carnets" de constitucionalista aunque estaba "en la sala de máquinas" en aquella época. "Si es posible mejorarlo, que se mejore, pero que no se menosprecie", ha reclamado.

Ha dicho que solo es radical en la necesidad de renunciar "a posiciones irredentistas" y que lo es "por egoísmo". "Si ganan los autoritarios de izquierdas seré el 'social-traidor' que habrá que eliminar y si ganan los otros, el 'criptocomunista' al que haya que eliminar. El autoritarismos de izquierda y de derecha me repugna de la misma manera y siempre estaré enfrente", ha afirmado.

"Bruselas somos nosotros"

El expresidente ha insistido en la necesidad de revitalizar el proyecto europeo y ha cargado también contra quienes se excusan en las decisiones de la UE. "Me da vergüenza oír a los políticos decir 'es que eso lo impone Bruselas'. Bruselas somos nosotros; otra cosa es que tengamos más o menos capacidad de influir", ha apuntado hablando de la actual negociación del presupuesto y de la Política Agrícola Común (PAC).

Además, ante un auditorio de más de cien empresarios, a los que ha saludado diciendo que el neoliberalismo es el "conservadurismo del siglo XIX", ha puesto como ejemplo la crisis que vive Chile para insistir en la importancia de la redistribución, pero también de la competitividad, en lo que parecía una referencia a las subidas del salario mínimo interprofesional (SMI). 

"Hay que crecer y resditribuir, no crecer y esperar a la redistribución. Hay que reformar la dignidad del trabajo de todos, y eso pasa no solo por defender el aumento de los ingresos salariales, sino por preocuparse por la productividad de persona ocupada y hora de trabajo. Son dos pasos, productividad y competitividad, si no no puede funcionar de manera sostenible la redistribución de ingresos", ha señalado.

Venezuela

"Las reformas que haya que hacer para intentar corregir los modelos de residtribución de los ingresos, de las relaciones industriales y laborales, hay que hacerlas pensando en el futuro, no pensando en que volviendo a los 80 vamos a resolver los problemas del 2030", ha advertido. Y ha recordado que donde el empleo no lo ponen "los empleadores", esto "ha conducido a enormes fracasos". "Lo vemos en Venezuela", ha añadido.