CONFLICTO TERRITORIAL

El Gobierno prevé aumentar su presencia en Catalunya tras la mesa de diálogo

Sánchez, pendiente del aval de ERC a los Presupuestos, quiere visibilizar una nueva "etapa de reencuentro"

El Ejecutivo prefiere que la negociación arranque por los puntos de mayor cercanía y orillar los más conflictivos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada al Consejo Europeo, el jueves. 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada al Consejo Europeo, el jueves.  / ARIS OIKONOMOU / AFP

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Iolanda Mármol

Cuenta el equipo de Pedro Sánchez que el mensaje que más le repitieron sus interlocutores durante su visita a Barcelona, el 6 y 7 de febrero, fue la petición de que aumente su presencia en Catalunya e impulse iniciativas para acercar el Gobierno al pulso diario de una sociedad hastiada tras una década de conflicto político. El presidente parece haber recogido el guante. El Ejecutivo trabaja ya con la intención de preparar visitas y nuevos proyectos de colaboración que cristalicen en acuerdos concretos y que además visibilicen lo que han bautizado como “etapa del reencuentro”, es decir el deshielo de las relaciones. 

Ese nuevo ciclo se abre simbólicamente el próximo miércoles, 26 de febrero, con la primera reunión de la mesa de diálogo en el palacio de la Moncloa, que será copresidida por Pedro Sánchez y Quim Torra. Es un encuentro que llega cuesta arriba por la guerra abierta entre JxCat y ERC, pero también por la enorme dificultad de responder ‘no’ al derecho de autodeterminación y la amnistía y, sin embargo, continuar anclados a esa mesa para avanzar en el entendimiento. El Gobierno estaba definiendo todavía este fin de semana qué planteamiento llevará a la cita. Incluso, si habrá o no una agenda de temas que exponer, admite el entorno del presidente. Aún así la voluntad es comenzar por los puntos de mayor sintonía y orillar de momento las exigencias de máximos.

 “Lo importante es empezar a dialogar y a tratar de encontrar acuerdos en aquellas cuestiones en las que nos podamos sentir más cercanosno más lejanos. Porque estoy convencido de que esa dinámica de lograr acuerdos abrirá las puertas a nuevos acuerdos”, resumió Sánchez el viernes desde Bruselas, sin concretar más. 

Salvo imponderables, lo previsible es que los representantes del Ejecutivo ratifiquen el compromiso con las 44 medidas incluidas en la agenda del reencuentro, desplieguen un discurso de empatía con el "sufrimiento" de los catalanes, y repartan una buena dosis de culpa al PP por haber "incendiado" el conflicto catalán. 

Primeros railes

Lo primero en la agenda del equipo presidencial es preparar el 26-F meticulosamente para que el encuentro vaya razonablemente bien. No hay expectativas de grandes avances, pero el Gobierno desea salir por lo menos con la sensación de que se empiezan a poner los primeros railes para transitar hacia el entendimiento. Confía el Ejecutivo que la disputa abierta entre posconvergentes y republicanos no enturbie la reunión. “Nosotros trabajaremos para que vayamos teniendo avances”, señala un colaborador próximo al presidente. “No vamos a entrar en la relación entre ellos. Intentaremos que la reunión vaya bien”, coinciden fuentes gubernamentales.

La sensación de que la mesa es útil es importante para Sánchez. Aunque el Gobierno ya ha dicho que hay que poner luces largas porque no habrá soluciones mágicas pronto, lo cierto es que el presidente necesita cierto avance porque depende del aval de ERC en lo inminente (de hecho, al día siguiente, jueves) para salvar en el Congreso de los Diputados el primer trámite parlamentario de los Presupuestos Generales del Estado.

"Legítimo y deseable"

Una vez concluya la primera reunión de la mesa, explican fuentes gubernamentales, se pasará a estudiar vías de colaboración del Gobierno con Catalunya y una agenda de viajes para cimentar la idea de la “etapa del reencuentro”.

“Todavía no tenemos un calendario, pero sí la intención política de responder a la demanda que la sociedad civil, los empresarios y los sindicatos le formularon al presidente para que reforzase su presencia y la las instituciones del Gobierno en Catalunya”, explican fuentes de la Moncloa. “Forma parte del intento de reencuentro, que se acompañará de gestos de gran significado político”, añaden, como aumentar la regularidad de las visitas de Sánchez y sus miembros del gabinete ministerial, así como de iniciativas de colaboración entre el Gobierno y entidades catalanas. 

Es pronto para saber cómo se concretará la agenda presidencial, pero el entorno de Sánchez subraya que la relajación del clima de protesta en las calles ayuda a pensar en una estancia más distendida que refleje el camino hacia la normalización. “Es normal, legítimo y deseable la presencia del Gobierno en Catalunya”, subrayan fuentes de la vicepresidencia política. 

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De momento, este lunes la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, visita viaja a la capital catalana para inaugurar la cumbre ‘Digital Future Society’, visita el stand de SEAT en la Fira de Barcelona, y asiste a la inauguración del salón ‘Smart City Expo World Congress 2019’.

El jueves, techo de gasto

Sánchez se enfrenta esta semana a dos citas ineludibles para cimentar su permanencia en la Moncloa. El miércoles, la reunión de la mesa de diálogo, sin la cual ERC ya ha dicho al presidente que no apoyará los Presupuestos Generales del Estado, clave de bóveda de la legislatura. Y el jueves, la votación en el Congreso del proyecto de ley de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera, conocido como el techo de gasto. Se trata del primer trámite parlamentario para poder aprobar las cuentas públicas, algo que el presidente espera poder hacer durante el verano.