11 jul 2020

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El independentismo acuerda llevar la autodeterminación a la mesa entre gobiernos

El cónclave entre partidos y entidades no sirve para limar las asperezas entre los actores del entramado soberanista

Los posconvergentes exigen el reconocimiento de Torra y Puigdemont como interlocutores con el Ejecutivo central

Xabi Barrena / Júlia Regué

Pere Aragonès y Quim Torra, en una reunión del Govern.

Pere Aragonès y Quim Torra, en una reunión del Govern. / FERRAN NADEU

Mesa preparatoria para la mesa de negociación entre el Govern y el Gobierno y previa a la mesa de partidos catalanes del próximo viernes. En esta 'derivada Ikea' en la que ha entrado el ‘procés’, el bloque independentista se reunió este miércoles con el fin de consensuar una lista de peticiones para la negociación con el Ejecutivo del PSOE y Unidas Podemos que debe reunirse antes de que termine el mes. Se salió de la reunión como se entró, es decir, con el compromiso de defender la autodeterminación y la amnistía a los presos, y se volvieron a constatar las diferencias sobre cómo abordar la negociación.

En el Palau de la Generalitat se sentaron representantes de JxCat, ERC, CUP, ANC y Òmnium, en un encuentro oficiado por el ‘president’ Quim Torra, el vicepresidente Pere Aragonès y la ‘consellera’ de Presidència, Meritxell Budó. Desde Bélgica, por videoconferencia, intervino también el 'exconseller' Toni Comín como representante del Consell per la República. La posconvergencia fue capaz de combinar la adscripción a la mesa de diálogo, mediante la presidencia del acto a cargo de Torra, con sus clásicos recelos a un ‘artilugio’ pensado y forzado por los republicanos, vía Elsa Artadi

En el orden del día no se incluyó la elección de los representantes por parte del Govern a la negociación con el Ejecutivo de Pedro Sánchez, precisamente para no invadir atribuciones, pero los posconvergentes exigieron que se reconozca no sólo a Torra como interlocutor, sino también al 'expresident' Carles Puigdemont

La diputada Elsa Artadi no escondió sus reticencias a entablarse con el PSOE y aseguró que la Declaración de Pedralbes iba mucho más lejos de lo que pactaron con los republicanos para facilitar la investidura del presidente del Gobierno. En la misma línea que la CUP, que tampoco salió convencida del encuentro, Artadi sostuvo que "no podemos aumentar falsamente la reputación de Sánchez como un presidente dialogante" y que la mesa debe servir para abordar la autodeterminación y el fin de la represión, "y no cualquier otra cosa". Insistió en que debe haber "garantía de cumplimiento de los acuerdos" y pidió una figura independiente que atestigüe los compromisos.

Los anticapitalistas ni siquiera se atrevieron a confirmar su asistencia en una próxima reunión y salieron de la sala con una actitud "expectante", desde el "máximo escepticismo", advierteindo de que serán "rotundamente beligerantes" con aquellos que "quieren ir hacia marcos de naturaleza autonomista".

La portavoz de ERC, Marta Vilalta, subrayó la importancia de que ahora el independentismo tenga "la oportunidad de usar la palabra y la política para ir a defender nuestros posicionamientos".

En nombre del Govern, Budó defendió que "se debe poder hablar de todo aquello que forma parte de este conflicto político" y añadió que "no entenderíamos que por parte del Gobierno no se aceptara poder abordar todos los factores que forman parte de este conflicto político".

Por su parte, la ANC aseguró que fiscalizará las reuniones con Sánchez mientras que Òmnium prefirió no hacer valoraciones públicas, porque la "discreción es imprescindible para el éxito" de las negociaciones.