ERC abre un paréntesis en la negociación con el PSOE

Esquerra espera un gesto de la Abogacia, como el exigido al Gobierno

La ejecutiva de ERC comparece tras la decisión sobre Junqueras.

La ejecutiva de ERC comparece tras la decisión sobre Junqueras. / ACN / ÀNGEL RECOLONS

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Xabi Barrena

La contundencia del fallo del TJUE modificó planes. Si ERC meditó en un primer momento el no mezclar la sentencia con la negociación para la investidura de Pedro Sánchez, que el tribunal fuera más allá, incluso, de lo que había ido el Abogado General de la UE en su dictamen y obviara la situación de condenado en firme de Oriol Junqueras, hizo que ERC replanteara la posición. Era imposible no hacer un acuse de recibo y este tomó forma de exigencia al Gobierno de que se pronunciara (habían pasado ocho horas y de la Moncloa no había salido ni un zumbido)  sobre el fallo y lo acatara. Y poco más de una hora después de que tanto Marta Vilalta como Marta Rovira amenazaran con interrumpir las negociaciones, se produjo el comunicado de la Moncloa que «respetaba y acataba» el fallo.

La segunda parte de la exigencia, que los órganos que dependen del Gobierno, como la Fiscalía General y la Abogacía, actuaran conforme a ese acatamiento al fallo de Luxemburgo, todavía no se ha cumplido y no lo hará hasta los próximos días.

Por de pronto, la Fiscalía anduvo resuelta y ya antes de que el Gobierno dijera que esta boca es mía ya reclamó la inhabilitación de Junqueras, acaso como forma de marcar territorio. Y el propio Ejecutivo informó que Abogacía se pronunciará en los próximos días. Cabe recordar que en su momento, Abogacía defendió que Junqueras pudiera acudir al Congreso a acreditarse como eurodiputado. 

Satisfacción parcial

Eso sí, el comunicado de la Moncloa fue acogido con satisfacción por ERC. «Algo se mueve», apuntó, satisfecha, una voz republicana.

El tira y afloja con el Gobierno fue el broche a una jornada eufórica para el independentismo en general. Lo que el martes era un improbable, la puesta en libertad de Junqueras, ayer se convirtió en una opción, dada la claridad del TJUE que, con todo, dejó la cuestión en manos del Tribunal Supremo.

En la primera reacción, el líder extramuros de ERC, Pere Aragonès, consideró la sentencia del tribunal de Luxemburgo como «una victoria histórica» de Oriol Junqueras, pero también «de sus electores y de todos los ciudadanos europeos».  

«Queremos ver a Junqueras aquí con nosotros, Oriol vuelve», afirmó el coordinador nacional de ERC entre aplausos de los diputados republicanos y gritos de «libertad». Junqueras ya ha pedido al Supremo la nulidad de la sentencia del ‘procés’ y su puesta en libertad, según apuntó su abogado Andreu Van den Eynde.

También hubo alegría en JxCat. Por la forma y el fondo del fallo, ya que en todo momento el escrito usa el génerico, es decir, va más allá de la figura de Junqueras. Y, por tanto, permite pensar que esa inmunidad que otorga al republicano alcanzará también a Carles Puigdemont y Toni Comín. Y de una manera más diáfana, por la situación de libertad de la que disfrutan.

Bofetada al Supremo

Más allá de la orbita independentista destaca la reacción de los ‘comuns’. Los que seguramente se convertirán, merced a un pacto de presupuestos ya encauzado, en el socio preferencial del Govern posconvergente-republicano.

Así, la portavoz en el Parlament de Catalunya en Comú Podem, Jéssica Albiach, afirmó que el TJUE había dado una «bofetada» al Supremo con su fallo sobre Junqueras y que había vulnerado sus derechos. Para Albiach, «es evidente que la judicialización no resolverá un conflicto político», sino  el diálogo.

La portavoz de Cs, Lorena Roldán, aseveró  que «aunque a mucha gente no le guste» Junqueras «sigue siendo un delincuente» condenado, sin que influya en ello el fallo de Luxemburgo. Roldán lamentó que «los separatistas confundan inmunidad con impunidad» y que estén extendiendo «mentiras» sobre los efectos del fallo del TJUE. 

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