19 feb 2020

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El Parlament blinda la inmersión lingüística

Todos los grupos, excepto Ciutadans y el PPC, se posicionan en contra de proposiciones de ley que abogan por el plurilingüismo en las aulas

Júlia Regué Roger Pascual

El Parlament blinda la inmersión lingüística

El Parlament ha desestimado dos propuestas de ley decididas a modificar Ley de Educación de Catalunya (LEC) para poner fin a la inmersión lingüística en catalán y reemplazarla por un modelo trilingüe. Las iniciativas, una cargo de Ciutadans y otra del PPC, han sido rechazadas con 90 votos a favor de las enmiendas a la totalidad presentadas y 38 en contra de éstas, sin abstenciones.

El texto de los naranjas planteaba que el catalán, el castellano y el inglés tuviesen estatus de lengua vehicular y que tuvieran un uso de entre el 25% y el 40% de las horas lectivas y que los currículums garantizaran el dominio de todas ellas al finalizar la enseñanza obligatoria. La del PPC proponía que el catalán y el castellano fueran las lenguas normalmente usadas con un mínimo del 25% de horas lectivas, además de otro 25% que debería impartirse en una lengua extranjera. El resto del horario se distribuiría libremente según las necesidades de los alumnos y la preferencia de las familias.

Ambas propuestas añadían que en la Administración tanto el catalán como el castellano son lenguas oficiales, por lo que la documentación debía expedirse con las dos, y pedían la publicación de los proyectos lingüísticos de los centros educativos catalanes. 

Dardos al PSC

El diputado popular, Daniel Serrano, ha cargado contra los independentistas por insistir en un "monolingüismo empobrecedor" que "excluye el español y atenta así contra los derechos de todos los catalanes". "La Generalitat incumple sus obligaciones con la inmersión lingüística", ha sostenido, y ha abundado en que "el castellano se limita como una lengua extranjera más". "Es una muestra de inteligencia limitada que en un mundo globalizado se renuncie a la lengua común", ha espetado, y ha remachado que el independentismo "nada tiene que ver con la modernidad, es homogeneización, aislamiento y control político".

En esta dirección, se ha mostrado por el posicionamiento "de los que se autodenominan progresistas" y ha exigido al PSC que retire su enmienda a la totalidad "renunciando así a ser la comparsa del nacionalismo". "Otra posición sería incomprensible, otra traición, una más, a sus votantes", ha advertido, refiriéndose al documento marco que se votará en su congreso que se celebra este fin de semana y que apuesta por "flexibilizar" el modelo, algo que ha levantado críticas en distintas agrupaciones.

Por otro lado, la diputada de Cs, Sonia Sierra, ha defendido que "la enseñanza ha evolucionado muchísimo" y que "fuera del ecosistema nacionalista catalán a nadie se le ocurre defender un sistema de hace 40 años". "Esta proposición de ley tiene por objetivo acabar con esta anomalía", ha proclamado, y ha asegurado que el actual es un "sistema injusto, que perjudica tanto a los catalanohablantes como a los castellanohablantes". Además, ha asegurado que el portavoz de JxCat, Albert Batet, "no domina el español" recogiendo una rueda de prensa en la que se excusó remitiéndose al "castellano que hablan en Valls", lugar donde era alcalde. "Este sistema es clasista, anacrónico y profundamente injusto", ha resuelto.

"Nada es sagrado"

Los socialistas, sin embargo, han mantenido su postura en contra de las propuestas de Cs y el PPC. "Hoy nadie discute que es el pleno consenso en cuanto a lengua común que no segrega por razones de lengua o procedencia", ha asegurado la diputada Esther Niubó, y ha reflexionado que están de acuerdo en "revisar" este modelo, pero ha dicho que "no podemos compartir la filosofía general" porque "no cuestionamos el catalán como lengua vehicular". "Nada es sagrado, ni este puede ser un debate tabú. Todo se puede revisar pero hay que basarse en datos de eficacia y rendimiento del sistema", ha concluido.

Los republicanos han ensalzado la inmersión lingüística como un "elemento clave" para transmitir el catalán de generación en generación. "Es un eje vertebrador sistema educativo y un elemento clave para la cohesión social", ha reivindicado la diputada Mònica Palacín y ha acusado a los impulsores de usar la lengua para "captar el votante que están perdiendo". Dirigiéndose al PSC, ha defendido que "es mejorable, seguramente, pero, como dice, nada es sagrado. Cuando vea a [Pedro] Sánchez se lo dice", ha concluido. Por parte de JxCat, Xavier Quinquillà, ha cargado contra la "obsesión de hacer de la lengua un problema que no existe". "Su imaginación no tiene límites pero su irresponsabilidad tampoco", ha lanzado a Cs que dice en el texto que  la inmersión fue "una imposición de las élites catalanistas".

Por su parte de los 'comuns' Jéssica Albiach ha dicho que unos y otros son un "peligro para la escuela pública" y que "no tienen ninguna autoridad viendo lo que han hecho en otros territorios". "Quieren acabar con el catalán [...] y es una lengua que se tiene que proteger", ha afirmado, criticando tanto la Ley Wert como también el Manifiesto Koiné. "Les pido que dejen las escuelas tranquilas, el sistema educativo no necesita falsas polémicas", ha zanjado. 

Los anticapitalistas han afirmado que, sin la inmersión, habría "un riesgo muy elevado se segregación" y una incompetencia lingüística del catalán" en los entornos castellanohablantes.