26 feb 2020

Ir a contenido

LA ENCRUCIJADA CATALANA

Societat Civil prepara una ronda de contactos para evitar el divorcio con Cs

La plataforma se citará a partir de septiembre con las fuerzas constitucionalistas para limar asperezas y buscar unidad de acción

Júlia Regué

El presidente de Societat Civil Catalana, Fernando Sánchez Costa.

El presidente de Societat Civil Catalana, Fernando Sánchez Costa. / ELISENDA PONS

La pugna en la bancada constitucionalista lleva tiempo pasando factura a Societat Civil Catalana (SCC) que ya prepara encuentros con Cs, PSC y PPC para evitar una fractura. La entidad, que ha tenido cuatro presidentes distintos en tan sólo ocho meses, diagnosticó que después del furor de las movilizaciones del otoño del 2017 debía reformular su estrategia para moldearla a posiciones menos reactivas. El entonces presidente José Rosiñol dibujó un primer esbozo pero su apuesta por el "diálogo" le costó los primeros choques, especialmente cuando quiso reunirse con la ANC y Òmnium y más aún cuando emergieron acusaciones de irregularidades que le desbancaron. Cuando Josep Ramón Bosch volvió al frente, puso el acento en el "catalanismo" y varias de sus declaraciones desataron bajas en la plataforma.

La cohesión del espacio se encargó después al exdiputado del PPC, Fernando Sánchez Costa, que cimentó una cúpula heterogenia que fue avalada por el 97% de los socios. Aún así no esquivó las polémicas. No se desmarcó de las tesis de sus antecesores, y enervó a Cs cuando en una entrevista a Europa Press apostó por encauzar el independentismo hacia un objetivo de mejorar Catalunya y toda España alegando que "no puedes decir no a dos millones de personas". En la entidad se sacuden las críticas y, según fuentes internas, preparan encuentros con todos los partidos constitucionalistas para evitar más discordias.

Por el momento, no han contactado con sus máximos dirigentes pero consideran que emprender una ronda de contactos mejoraría su entendimiento y daría una imagen de unidad que anhelan. Sánchez Costa aún no se ha presentado formalmente ante ellos porque asumió el cargo al inicio del verano.

"Hay una división absoluta, que no había en el 2017", apuntan desde SCC, pero se esfuerzan en dejar claro que no hay "divorcio": "No nos pueden exigir que asumamos las tesis de un partido porque este no es el papel de una entidad civil", abundan. 

Las desavenencias vienen de lejos. En el primer aniversario de las marchas de aquel octubre, la formación "contraprogramó" el acto de SCC porque no les convenció para volver a las calles. Eso sí, enviaron representantes. Tampoco les agradó que la entidad no se sumara a su llamada a descolgar lazos. "Se han reabierto esas heridas", certifican estas fuentes, "pero nadie ha dimitido pese a las diferencias", zanjan.