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NEGOCIACIONES

Canarias y Navarra sitúan la investidura en manos de ERC y Bildu

Los republicanos prefieren no bloquear a Sánchez pero no concederán cheques en blanco

El presidente del Gobierno muestra su confianza en alcanzar un acuerdo con Iglesias

Juan Ruiz Sierra Iolanda Mármol

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha considerado este jueves que la responsabilidad de PP y Ciudadanos, como partidos que se dicen de Estado, es facilitar la investidura, no bloquear y garantizar una cierta estabilidad al Gobierno de España. En declaraciones a los periodistas a su llegada al Consejo Europeo en Bruselas. / EFE VIDEO

Cuando Pedro Sánchez convocó el adelanto de las elecciones generales para antes de las autonómicas y municipales, tenía claro que el Gobierno central no se negociaría hasta que quedaran despejados los pactos autonómicos. Mismo tablero, dos jugadas. Esa tesis se ha impuesto y los acuerdos territoriales empiezan a prefigurar el mapa de apoyos de la investidura. A tenor de las últimas alianzas, el candidato no podrá contar con las abstenciones de Coalición Canarias (CC) ni Unión del Pueblo Navarro (UPN), lo que deja su reelección en manos  de ERC y EH Bildu.

El PSOE acaricia con los dedos dos presidencias regionales que significarán, de facto, cuatro diputados menos en la votación de la investidura de Sánchez. Los socialistas canarios alcanzaron este jueves un acuerdo programático con Nueva Canarias, Sí Podemos y Agrupación Socialista Gomera (ASG) que pone fin a 26 años de mandato de CC. El nuevo jefe del Ejecutivo Canario será Ángel Víctor Torres, que ganó las elecciones pero ha necesitado conquistar un apoyo heterogéneo para poder imponerse a la suma de CCPP y Cs. Finalmente, el diputado Casimiro Curbelo (ASG) inclinó la balanza hacia un gobierno progresista con el que Sánchez gana poder territorial pero pierde definitivamente la ya estrecha esperanza de contar con el respaldo de los regionalistas canarios para la votación de investidura.

El pacto cerrado el miércoles en Navarra que otorga la presidencia del Parlamento a Geroa Bai y abre las puertas del Ejecutivo a la socialista María Chivite, cierran otros dos apoyos claves para Sánchez, los de UPN.

Abstenciones clave

Con PP y Cs enrocados en el rechazo al candidato socialista, el futuro de la investidura quedaría en manos de ERC (15 diputados) y EH Bildu (4). Con una de ambas abstenciones sería suficiente. Sánchez no se plantea negociar con los independentistas vascos y ni siquiera les ha llamado a la ronda de conversaciones junto al resto de partidos. El diputado de Bildu Oskar Matute ya ha advertido que quien quiera contar con los votos de Bildu “tendrá que hablar” con ellos y ha planteado la derogación de la reforma laboral y la ley mordaza como claves.

Las negociaciones sí parecen evolucionar entre el PSOE y ERC. Los republicanos confirmaron este jueves un nuevo encuentro entre su portavoz, Gabriel Rufián, y la socialista Adriana Lastra y se mostraron dispuestos a no bloquear la investidura, aunque volvieron a subrayar que no darán ningún cheque en blanco. Los independentistas catalanes se plantean coordinar su voto con el de EH Bildu en virtud del acuerdo de colaboración que mantienen ambas formaciones políticas.

Optimismo

Con estos mimbres, Sánchez avanza hacia una investidura prevista para julio pero aún sin fecha y sin acuerdo con Podemos. La reunión entre el candidato y Pablo Iglesias, el pasado lunes en la Moncloa, no fue bien. El presidente del Gobierno le trasladó al líder de Podemos que solo contemplaba la incorporación de miembros del partido morado en puestos intermedios, en ningún caso en el Consejo de Ministros. Para Iglesias, que mira más alto y quiere hacer valer sus 42 diputados, no es suficiente. Sus posiciones están ahora mismo muy lejos de encontrarse, pero Sánchez es optimista: cree que al final, Podemos asumirá que no puede ir más allá y pactará con el PSOE.

"Podemos es nuestro socio prioritario. Les hemos trasladado cómo definimos nosotros el Gobierno de cooperación y esperamos contar con su apoyo", ha dicho este jueves el jefe del Ejecutivo en Bruselas, justo antes de empezar el Consejo Europeo en el que se abordará el reparto de las principales instituciones comunitarias.

A la derecha del PSOE, no hay ningún pacto de investidura posible con el PP y Cs.  Aun así, el presidente no abandona su apelación a ambos para que se abstengan, un paso que, de producirse, haría innecesario el apoyo de los morados. En el PSOE dan por hecho que Pablo Casado y Albert Rivera votarán en contra, como ambos subrayaron también este jueves en Bruselas, pero continúan reclamando "responsabilidad" a ambos dirigentes para, entre otras cosas, hurgar en sus contradicciones y construir un relato en el que Sánchez no ha tenido más remedio que acudir a los grupos minoritarios para que "España tenga un Gobierno cuanto antes".